Journal of Behavior, Health & Social Issues Vol. 17, Núm. 2 (2025) pp. 38-46

DOI: https://doi.org/10.22201/fesi.20070780e.2024.16.2.85663

Journal of Behavior, Health & Social Issues


Comparación de las Propiedades Psicométricas de CRIES-8 y PCL-5 en la Evaluación del Estrés Postraumático en Adolescentes Víctimas de Abuso Sexual


Comparación CRIES-8 – PCL-5

Comparison of the Psychometric Properties of CRIES-8 and PCL-5 in the Assessment of Post-Traumatic Stress in

Adolescents Victims of Sexual Abuse

Bertha L. Nuño-Gutiérrez


Universidad de Guadalajara. Centro de Estudios e Investigaciones en Comportamiento. ORCID: 0000-0002-5915-961X Correspondencia: Dr. Bertha L. Nuño-Gutiérrez. Centro de Estudios e Investigaciones en Comportamiento. Universidad de Guadalajara. Francisco de Quevedo 180, Col. Arcos Vallarta CP 44130, Guadalajara Jalisco. Correo electrónico: bertha. nuno@academicos.udg.mx. Teléfono: 3338 180730 Extensión 33311.


Recibido: 27 de noviembre, 2025; Aceptado: 08 de diciembre, 2025


Resumen


El estudio tuvo como objetivo comparar las propiedades psicométricas de CRIES-8 y PCL-5-A (adaptada en adolescentes) en adolescentes víctimas de abuso sexual, evaluando su fiabilidad, validez y concordancia en la identificación de síntomas de TEPT. Se incluyeron 1,943 adolescentes de 14 a 19 años, provenientes de once ciudades mexicanas. Se evalúo TEPT con CRIES-8 y PCL-5-A y tres ítems para evaluar abuso sexual. Los resultados mostraron que ambos instrumentos presentan buena consistencia interna, aunque PCL-5-A mostró una mayor correlación con la gravedad de los síntomas reportados. CRIES-8 es más breve y práctico para detección inicial, mientras que PCL-5-A permite una evaluación más detallada de los síntomas según criterios del DSM-5. Se encontraron diferencias significativas de TEPT según sexo, con mayor prevalencia en mujeres. Los hallazgos sugieren que CRIES-8 es eficaz para el cribado y detección temprana (mayor sensibilidad), mientras que PCL-5-A para una evaluación clínica detallada y un seguimiento multidimensional (mayor especificidad).


Palabras clave: Adolescentes, Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), CRIES-8, PCL-5, Abuso Sexual Infantil.


Abstract

The aim of this study was to compare the psychometric properties of CRIES-8 and PCL-5-A in adolescents victims of sexual abuse, evaluating their reliability, validity, and concordance in identifying PTSD symptoms. A total of 1,943 adolescents aged 14 to 19 years from eleven Mexican cities were included. PTSD was assessed using CRIES-8 and an adolescent-adapted version of PCL-5-A, along with three items evaluating sexual abuse. Results showed that both instruments demonstrated good internal consistency, although PCL-5-A exhibited a higher correlation with the severity of reported symptoms. CRIES-8 proved to be shorter and more practical for initial screening, whereas PCL-5-A allowed for a more detailed assessment of symptoms according to DSM-5 criteria. Significant sex differences in PTSD were found, with higher prevalence among females. Findings suggest that CRIES-8 is effective for screening and early detection, while PCL-5-A is more suitable for detailed clinical assessment and multidimensional follow-up.


Keywords: Adolescents; Post-Traumatic Stress Disorder (PTSD); CRIES-8; PCL-5; Child sexual Abuse.

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT, por sus siglas en español) se define como un desorden mental que afecta la regulación emocional, la memoria y el control cognitivo (Aarts et al., 2023) y que puede desarrollarse tras la exposición a un evento traumático, definido como un hecho aterrador o impactante que amenaza la vida como desastres naturales, accidentes graves, actos terroristas, guerra y abuso sexual (APA, 2025).

Se estima que el 70% de la población experimenta un evento traumático durante su vida y alrededor del 5 % desarrolla el TEPT (Aarts et al., 2023). La prevalencia del TEPT en adolescentes se ha estimado entre el 19.2% - 46.6%% (Rezayat et al., 2020), alcanzando hasta el 56.9% en adolescentes en contextos de conflicto armado (Solberg et al., 2020).

Las personas con PTSD presentan síntomas como la reexperimentación, hipervigilancia, evitación de situaciones, alteraciones cognitivas y afectivas relacionadas con el trauma. Los traumas acumulados, especialmente aquellos asociados con relaciones interpersonales como el abuso, pueden producir cambios internos más profundos y duraderos, afectando la seguridad en el apego, la regulación emocional, el control del comportamiento y la construcción del autoconcepto (Ahn et al., 2025).

El abuso sexual infantil (ASI) se ha asociado con trastornos de salud mental como la depresión, ansiedad, uso de sustancias, esquizofrenia y TEPT (Boumpa et al., 2024; Hailes et a., 2019). Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) define al ASI como la participación de niños y adolescentes en actividades sexuales para las cuales no están en condiciones de otorgar su consentimiento informado. Su prevalencia varía entre el 6 % y el 45 % según el contexto sociocultural y metodológico de los estudios (OPS, 2020).

Una revisión sistemática que incluyó 28 estudios identificó una asociación significativa entre ASI y TEPT y recomendó fortalecer las evaluaciones en regiones como Asia y América Latina, debido a la escasez de datos (Boumpa et al., 2024; Caro et al., 2023). Además, se ha observado que los adultos que sufrieron ASI durante la infancia presentaron mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales que aquellos que fueron abusados durante la adultez (Hailes et al., 2019). Existe también evidencia de una relación dosis-respuesta, en donde las personas expuestas a múltiples formas de abuso tienen más de tres veces probabilidad de desarrollar un trastorno mental (Mckay et al., 2020).

La identificación correcta de la sintomatología TEPT es crucial para la atención oportuna. La evaluación clínica se realiza mediante entrevistas estructuradas como la Clinician-Administered PTSD Scale form DSM-5(CAPS-5) (Weathers et al., 2013) o la PTSD Symptom Scale-Interview version for DSM-5 (PSS-I-5) (Foa, 2013), que requieren entrenamiento especializado. Debido a la escasez de personal capacitado, se necesitan herramientas breves, confiables y auto-reporte accesibles.

La escala Children’s Revised Impact of Event Scale

(CRIES) se desarrolló para estudiar los efectos de la guerra

y las catástrofes en los niños (Children & War Foundation, 2003). Es una medida de cribado disponible en versiones de ocho y trece ítems, diseñada para evaluar las reacciones a eventos traumáticos en niños y adolescentes con riesgo de TEPT. La CRIES se utiliza globalmente y cuenta con veintiocho traducciones y su consistencia interna oscila entre α = .70 – .90 (Deeba, et al., 2014). Actualmente existe una versión adaptada a adolescentes mexicanos (Nuño-Gutiérrez, 2025a).

La escala PCL-5-A se basa en los criterios diagnósticos del DSM-5 y ha sido ampliamente utilizada y traducida a diversos idiomas, incluido el español. En México se realizó una adaptación en 756 adolescentes de dos ciudades, utilizando 12 de sus 20 preguntas originales y obtuvo una consistencia interna global de ω = .91 (Nuño-Gutiérrez, 2025b).

Ambos instrumentos se utilizan en contextos clínicos y de investigación, pero hasta ahora no se ha comparado directamente sus propiedades psicométricas en una misma población expuesta a un evento traumático como el ASI. Por lo que es clave comprender sus diferencias en fiabilidad, validez y concordancia para tomar decisiones informadas sobre cuál instrumento utilizar según los objetivos clínicos o de investigación.

En este contexto, el presente estudio es relevante tanto desde un enfoque científico como práctico. Desde el punto de vista científico, permite evaluar la utilidad de estas escalas en adolescentes mexicanos víctimas de ASI, contribuyendo al conocimiento sobre la medición del TEPT en poblaciones expuestas a eventos traumáticos como el ASI. Desde el punto de vista práctico, los hallazgos pueden dirigir a profesionales de la salud, escolares y programas de intervención en la selección del instrumento apropiado, para optimizar la detección temprana y el seguimiento multidimensional del TEPT.

Por ello, el objetivo de este estudio fue comparar las propiedades psicométricas de CRIES-8 y PCL-5-A, en adolescentes víctimas de ASI, evaluando su fiabilidad, validez y concordancia en la identificación de síntomas de TEPT.

MÉTODO

Diseño y Participantes

Entre octubre de 2024 y noviembre de 2025, se diseñó un estudio transversal con adolescentes de 14 a 19 años de edad, provenientes de escuelas públicas de once localidades de México. El criterio de inclusión fue la edad correspondiente a la adolescencia (hasta los 19 años) (WHO, 2025). El muestreo fue no aleatorio por cuotas.


Instrumentos

Características Sociodemográficas de la Población. Se recolectó edad (en años cumplidos), sexo biológico (femenino o masculino), localidad de residencia.

Listado de Experiencias Adversas en la Infancia ACEs. Se inclueron tres ítems de abuso sexual del listado de experiencias adversas en la infancia adaptado para adolescentes por Vink et al. (2019) a partir del listado original ACEs de Felitti, et al.

(1998). Las opciones de respuesta fueron dicotómicas (0 = no, 1 = sí).

Children’s Revised Impact of Event Scale (CRIES-8). Es una medida de cribado de ocho ítems, validada en adolescentes mexicanos (Nuño-Gutiérrez, 2025a), que evalúa síntomas experimentados durante la última semana. Incluye dos factores: intrusión (cuatro ítems, ω = .86) y evitación (cuatro ítems ω = .85). Sus opciones de respuesta son 0 = nunca, 1 = rara vez, 3 = a veces, 5 = frecuentemente. La consistencia interna de la escala total fue de ω = .91.

PCL-5-A (adaptada en adolescentes mexicanos) (Nuño-Gutiérrez, 2025b) consta de 12 ítems agrupados en tres factores: reexperimentación (cuatro ítems, ω = .85), alteración cognitiva (cuatro ítems, ω = .83) y activación (cuatro ítems, ω = .83). Sus opciones de respuesta son 0 = nunca, 1 = una vez, 2 = dos veces, 3 = tres veces, 4 = cuatro o más veces. La consistencia interna de la escala total fue de ω = .91.

PROCEDIMIENTO

La recolección de datos se realizó de forma presencial en grupos completos de 30 a 40 adolescentes y dentro del horario escolar, mediante un formulario en Google Forms, que se compartió a través un código QR que se colocó impreso en el pizarrón de cada salón. Los participantes utilizaron su teléfono móvil con conexión Wi-fi institucional. Los evaluadores recibieron un manual de aplicación. El tiempo promedio del llenado fue de aproximadamente 20 minutos.

ANÁLISIS DE DATOS

El análisis se realizó en JASP versión 0.95.4.0. considerando un nivel de significancia de p < .05 para todas las pruebas estadísticas. Se realizaron análisis descriptivos para caracterizar la muestra en términos de sexo, edad y antecedentes de abuso sexual, incluyendo frecuencias, porcentajes, medias y desviaciones estándar. Se evaluó la distribución de los datos mediante pruebas de normalidad (Kolmogorov-Smirnov y Shapiro-Wilk) y se inspeccionaron posibles valores atípicos.

La consistencia interna de CRIES-8 y PCL-5 se evaluó mediante el coeficiente Omega, considerando valores ≥

.70 como aceptables para estudios de investigación. La validez convergente y discriminante se examinó mediante correlaciones de Spearman entre los puntajes totales y subescalas de ambos instrumentos, así como con variables relacionadas, como el reporte de ASI y la gravedad de síntomas de TEPT.

Se realizaron análisis de diferencias por sexo mediante la prueba no paramétrica de Mann-Whitney U, dado que las variables no cumplieron el criterio de normalidad, y se reportaron tamaños del efecto mediante el rango biserial.

Para evaluar la estructura interna de los instrumentos, se realizaron análisis factoriales exploratorios (AFE) y confirmatorios (AFC), considerando los índices de ajuste: CFI ≥ .90, TLI ≥ .90, RMSEA ≤ .08 y SRMR ≤ .08 como

indicadores aceptables (Brown, 2015). Se compararon los

modelos factoriales propuestos en estudios previos para CRIES-8 y PCL-5.

Para evaluar la precisión diagnóstica de la escala CRIES-8 frente a PCL-5-A, se construyó una tabla de contingencia 2×2 re-decodificando ambas pruebas como variables dicotómicas: “TEPT” vs. “No-TEPT”. Se consideró como “caso positivo” (TEPT) a quienes alcanzaron el umbral de probable trastorno por estrés postraumático en cada instrumento (categoría “probable TEPT” en CRIES-8; “TEPT” en PCL-5), mientras que todas las demás categorías (“sin riesgo” y “en riesgo”) se agruparon como “No-TEPT”.

A partir de esa matriz se calcularon los parámetros clásicos de validez diagnóstica: sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo (VPP), valor predictivo negativo (VPN), exactitud global e índice Kappa (κ) para evaluar el acuerdo entre instrumentos. Este procedimiento es consistente con las recomendaciones para evaluación de pruebas diagnósticas mediante tablas 2×2 (Hess, 2012).


Aspectos Éticos

El estudio se realizó en cumplimiento con el Reglamento de la Ley General de Salud en materia de investigación para la salud. El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética e Investigación de la Universidad de Guadalajara (registro CINV-01-2025) y contó con la aceptación de las autoridades de las escuelas participantes.

En una reunión de padres de familia se informó que se llevaría a cabo la aplicación de la encuesta anónima con sus hijos. Se solicitó su consentimiento indirecto indicando que aquellos padres que no desearan la participación de sus hijos, podrían registrar a sus hijos en un listado de no participantes, sin embargo no se registraron casos de esta naturaleza.

A los estudiantes, se solicitó su asentimiento de manera electrónica. La encuesta se desplegó únicamente al aceptar participar y se aclaró que las respuestas estarían protegidas por el aviso de confidencialidad de la UdG, a través del enlace https://transparencia.udg.mx/aviso-confidencialidad. Durante el asentimiento se proporcionó información de los temas a explorar, no se recolectaron nombres, ni correos electrónicos y respondieron únicamente quienes desearon participar.

Además, se compartió una dirección electrónica para comunicarse en caso de requerir atención psicológica. Se recibieron cinco comunicaciones y los adolescentes fueron derivados al gabinete psicopedagógico de su escuela, a quienes se les compartió material sobre las prácticas adecuadas en la primera línea de atención de ASI según las recomendaciones de la OPS (2020) y para la impartición de sesiones para la identificación y prevención conforme a las directrices de UNICEF (2024).

RESULTADOS

Se incluyeron 1,943 adolescentes, de los cuales el

63.6 % fueron mujeres y 36.4 % hombres, con edades comprendidas entre los 14 y 19 años (M = 17.7, DE = 1.5). Los participantes provenían de once localidades

de México; Campeche (7.3 %), Tuxtla Gutiérrez (8.7 %), Pachuca (7.2 %), León (8.4 %), Mexicali (7.9 %), Oaxaca (13.1 %), Culiacán (5.6 %), Macuspana (14. 6 %), Tepic (5.7 %), Zacatecas (9 %) y Zacatlán, Puebla (12.7 %).

El 19.4 % de los participantes reportó haber sufrido algún tipo de ASI con diferencias significativas por sexo: el 81 % fueron mujeres y el 19 % hombres (U = 491504.000, p <. 001, rango biserial .12 efecto pequeño). Reportaron que el ASI ocurrió entre los 10 y 16 años de edad.


Adecuación Muestral y Ajuste Factorial

Ambos instrumentos presentan una excelente adecuación muestral, con valores de KMO >.90 y pruebas de esfericidad de Bartlett altamente significativas, lo que indicó que las correlaciones entre los ítems eran adecuadas para realizar análisis factoriales.

En cuanto al ajuste del modelo factorial, tanto CRIES-8 como PCL-5 mostraron índices satisfactorios (CRIES-8; RMSEA de .07, SRMR de .009, TLI de .97 y CFI de .99;

PCL-5 RMSEA = .07, SRMR = 0.01, TLI = .95, CFI = 0.97).

Estos resultados confirman que ambos modelos factoriales representan adecuadamente la estructura de los datos, aunque CRIES-8 se destacó por ser más parsimonioso, con un BIC menor (38.999 vs. 143.966).


Estructura Factorial

La estructura factorial de CRIES-8 fue más estable y consistente con la escala original, con los ítems que se acomodaron en sus factores originales de intrusión y evitación sin desviaciones, lo que refuerza la solidez del instrumento para adolescentes.

En contraste, el PCL-5-A mostró la reubicación de un ítem, específicamente en el factor de activación conductual: de los cuatro ítems originales, solo tres permanecieron en este factor, mientras que el ítem “sentirse distante o cortante con las demás personas” se desplazó al factor de alteraciones cognitivas. Esto sugiere que, aunque PCL-5-A mantiene un buen ajuste general, algunos ítems pueden comportarse

de manera diferente en adolescentes, reflejando cierta variabilidad en la organización de los síntomas.


Varianza Explicada

CRIES-8, con dos factores (intrusión y evitación), explicó un

72.6 % de la varianza total; 39.7 % en el primer factor y 32.9 % en el segundo. Por su parte, el PCL-5, con tres factores (reexperimentación, alteraciones cognitivas y activación), explicó el 67.6 % de la varianza total, distribuyéndose en 36.4 % para el primer factor, 17 % para el segundo y 14.2 % para el tercero. Aunque CRIES-8 explicó una mayor proporción de la varianza total con menos factores, el PCL-5-A cubre un espectro sintomático más amplio, aunque con cierta reorganización de ítems.


Consistencia Interna

Ambos instrumentos presentaron valores adecuados. En el CRIES-8, la subescala de intrusión mostró ω = .91, de evitación ω = .89 y escala total ω = .94. En el PCL-5-A, la consistencia interna por factores fue ligeramente menor pero igualmente aceptable: factor 1 ω = .85, factor 2 ω = .83, factor 3 ω = .83 y escala total ω = .91.


Interpretación Clínica

En términos clínicos y de investigación, estas propiedades sugieren que CRIES-8 es ideal para cribado rápido y eficiente de síntomas principales de TEPT, con una estructura factorial estable que asegura que los ítems miden los constructos previstos.

Por su parte, PCL-5-A para adolescentes proporciona una evaluación más detallada y multidimensional, útil para seguimiento clínico o estudios que requieran un perfil sintomático completo, aunque se debe tener en cuenta la reubicación de ítems, que podría reflejar diferencias en la manifestación de ciertos síntomas en adolescentes.

En conjunto, ambos instrumentos son fiables, válidos y adecuados, y la elección depende del objetivo de evaluación y del contexto de aplicación, equilibrando eficiencia y estabilidad factorial (CRIES-8) frente a detalle y cobertura multidimensional (PCL-5-A) (Tabla 1).


Tabla 1. Comparación de las Propiedades Psicométricas de CRIES-8 y PCL-5 para Adolescentes


Propiedades Psicométricas

CRIES-8

PCL-5 adolescentes

Número de ítems

8

12


Número de factores


2 (intrusión y evitación)

3 (reexperimentación, alteración cognitiva y activación)

KMO

.93 (excelente)

.94 (excelente)

Chi² Bartlett

12166.650, gl = 28, p < .001

17288.157, gl = 66, p < .001

Chi² del modelo

92.003, gl = 7, p < .001

393.842, gl = 33, p < .001

SRMR

.07 (IC 95% .06 - 0.09)

.07 (IC 90% .06 - .08)


Propiedades Psicométricas

CRIES-8

PCL-5 adolescentes

TLI

.009

.01

CFI

.97

.95

BIC

.99

.97

Cargas factoriales

λ = .76 – .90

λ = .76 – .88

Varianza explicada F1

39.7%

36.4%

Varianza explicada F2

32.9%

17%

Varianza explicada F3

-

14.2%

Varianza total explicada

72.6%

67.6%


Estabilidad de la estructura factorial Muy estable, los ítems se acomodaron

en sus factores originales


Consistencia interna (ω) Intrusión: .91; Evitación: .89; Escala total: .94

Moderada, se reubicó un ítem del factor de activación al factor de alteraciones cognitivas


Factor 1: .85; Factor 2: .83; Factor 3: .83;

Escala total: .91

Adecuación clínica Cribado rápido y eficiente Evaluación detallada y multidimensional


Correlación de Spearman

Las subescalas de CRIES-8 mostraron una alta correlación entre sí, lo que demuestra la estrecha relación con los síntomas del TEPT.

Al comparar estas subescalas con las dimensiones correspondientes del PCL-5, se observó que la intrusión del CRIES-8 correlacionó de forma positiva y significativa con reexperimentación, alteraciones cognitivas y activación del PCL-5-A.

Estas correlaciones, que oscilaron entre moderadas y muy altas, sugieren que ambos instrumentos, aunque estructuralmente diferente y con diferente número de ítems, capturan de manera coherente aspectos centrales del TEPT.

Todas las subescalas del PCL-5-A también se relacionaron fuertemente entre sí, especialmente entre las alteraciones cognitivas y la activación, confirmando la interdependencia de estos síntomas en la experiencia clínica.

Además, todas las subescalas mostraron correlaciones moderadas pero consistentes con la variable de ASI, lo que indica que esta experiencia adversa se asocia con la severidad de los síntomas evaluados.

En conjunto, estos hallazgos apoyan la validez convergente y discriminante de CRIES-8 y PCL-5-A, validando su uso conjunto o alternativo para la evaluación del TEPT en adolescentes, destacando la importancia de considerar las experiencias del ASI al interpretar los resultados (Tabla 2).


Tabla 2. Correlación de Spearman entre las Subescalas de CRIES-8 y PCL-5 Adaptado para Adolescentes



1

2

3

4

5

6

1 Intrusión

-






2 Evitación

.882***

-





3 Reexperimentación

.685***

.662***

-




4 Alteración cognitiva

.722***

.705***

.762***

-



5 Activación

.630***

.600***

.682***

.810***

-


6 Abuso sexual

.406***

.441***

.330***

.381***

.320***

-

Nota: *** p = < .001

Evaluación de la Sintomatología del Estrés Postraumático con/sin Formas de Abuso Sexual

Los adolescentes que reportaron cualquier forma de abuso sexual presentaron puntajes significativamente superiores en comparación con quienes no lo reportaron (p < .001).


Exposición a Material Sexual Sin Consentimiento

Los adolescentes expuestos a material sexual por parte de un adulto sin consentimiento mostraron puntajes significativamente significativos y más elevados en CRIES-8 (intrusión: 7.8 vs. 3.0; evitación: 9.6 vs. 4.0; total: 17.4 vs.

6.9.) y en PCL-5 (reexperimentación: 3.9 vs. 1.5; alteración

cognitiva:5.8 vs. 2.2; activación fisiológica: 5.4 vs. 2.6; puntaje total: 15.2 vs. 6.2), con tamaños de efecto grande.


Tocamiento sin Consentimiento

Quienes reportaron tocamiento sin consentimiento también presentaron valores más altos y estadísticamente significativos en CRIES-8 (intrusión: 6.9 vs. 2.5; evitación: 9.5 vs. 3.2; puntaje

total: 16.4 vs. 5.7) y en PCL-5 (reexperimentación: 3.3 vs. 1.2;

alteración cognitiva: 5.1 vs. 1.8; activación: 4.9 vs. 2.3; puntaje total: 13.3 vs. 5.4) con un tamaño del efecto grande.


Relaciones Sexuales sin Consentimiento

El grupo que reportó relaciones sexuales sin consentimiento presentó las puntuaciones más altas y estadísticamente significativos entre todas las formas de abuso. En CRIES-8 (intrusión: 8.7 vs. 2.9; evitación: 11.3 vs. 3.9; puntaje total: 20 vs. 6.8) y en PCL-5 (reexperimentación: 4.4 vs. 1.4; alteración cognitiva: 6.5 vs. 2.1; activación: 5.7 vs. 2.6; puntaje total:

16.8 vs. 6.2), con un tamaño del efecto grande.


Cualquier Forma de Abuso

Al comparar quienes reportaron al menos una forma de abuso frente a quienes no reportaron ninguna, los puntajes continuaron siendo mayores y estadísticamente significativos en todos los indicadores; CRIES-8 (intrusión: 6.7 vs. 2.4; evitación: 9.3 vs. 3.1; puntaje total: 15.9 vs. 5.6) y en PCL-5

(reexperimentación: 3.3 vs. 1.2; alteración cognitiva: 5.0 vs.

1.8; activación: 4.8 vs. 2.3; puntaje total: 13.1 vs. 5.2) con un tamaño del efecto grande (Tabla 3).


Tabla 3. Distribución de Medias de los Tipos de Abuso en la Muestra de Adolescentes


Tipo de abuso N (%)

Intrusión (DE)

Evitación (DE)

Puntaje total (DE)

REEX (DE)

ALT-COG (DE)

ACT (DE)

Puntaje total

Exposición material sexual por un adulto sin

consentimiento 1823 (93.8)


3.0 (4.2)


4.0 (5.1)


6.9 (8.8)


1.5 (2.3)


2.2 (3.1)


2.6 (3.1)


6.2 (7.9)

No 120 (6,2)

7.8 (5.3) *

9.6 (5.5) *

17.4 (10.2)

3.9 (3.6) *

5.8 (3.9) *

5.4 (3.7) *

15.2 (10.2)

Tocamiento por un adulto sin consentimiento








No

1606 (82.7)

2.5 (3.9)

3.2 (4.6) *

5.7 (8.2)

1.2 (2.2)

1.8 (2.9)

2.3 (3.0)

5.4 (7.4)

337 (17.3)

6.9 (4.9) *

9.5 (5.1) *

16.4 (9.3)

3.3 (3.2) *

5.1 (3.7) *

4.9 (3.5) *

13.3 (9.4)

Relaciones sexuales sin









CRIES-8 PCL-5




consentimiento No

Cualquier forma de abuso

1829 (94.1)

114 (5.9)

2.9 (4.2)

8.7 (5.0) *

3.9 (5.0)

11.3 (4.8)

*

6.8 (8.7)

20 (8.9)

1.4 (2.4)

4.4 (3.5)

*

2.1 (3.0)

6.5 (3.7) *

2.6 (3.1)

5.7 (3.5) *

6.2 (7.8)

16.8 (9.6)

No

1557 (80.1)

2.4 (3.9)

3.1 (4.6)

5.6 (8)

1.2 (2.1)

1.8 (2.8)

2.3 (2.9)

5.2 (7.1)

386 (19.9)

6.7 (4.9) *

9.3 (5.3) *

15.9 (9.4)

3.3 (3.3)

5.0 (3.7) *

4.8 (3.5) *

13.1 (9.5)

Nota: REEX = Reexperimentación, ALT-COG = Alteración cognitiva, ACT = Activación. DE = Desviación estándar.

* p < .001 en la prueba de Mann Whitney.

Los puntos de corte para CRIES-8 ≥ 17 incluye la suma de intrusión + evitación para un probable TEPT; ≥ 13 es riesgo (Perrin et al., 2005).

Los puntos de corte para PCL-5 adaptado para adolescentes (suma de los tres factores) ≥ 24 (Nuño-Gutiérrez, 2025b).

Precisión Diagnóstica

Al comparar la clasificación del riesgo de TEPT entre el CRIES-8 y el PCL-5, se observó que ambos instrumentos no coincidieron completamente en la identificación de los casos. Ambas escalas presentaron buenas propiedades psicométricas en el análisis factorial confirmatorio, con cargas factoriales sólidas: λ = .76–.90 para CRIES-8 y λ = .76–.88 para PCL-5, respaldando la validez interna de cada escala al

interpretar sus diferencias diagnósticas.

Del total de participantes que fueron clasificados como TEPT por el PCL-5 (n = 114), CRIES-8 identificó correctamente a la gran mayoría (100/87.7 %), lo que indicó una alta sensibilidad del CRIES-8 para reconocer casos clínicos según los criterios del PCL-5. Sin embargo, CRIES-8 también clasificó como probables casos de TEPT a un número importante de adolescentes que el PCL-5 no consideró como tal, generando un alto porcentaje de falsos positivos y, en consecuencia, un valor predictivo positivo bajo (23.4 %).

Por otro lado, el CRIES-8 mostró un valor predictivo negativo muy alto (99.1 %), indicando que cuando señala que un adolescente no presenta TEPT, es altamente probable que efectivamente no cumpla los criterios en el PCL-5. La exactitud global entre ambos instrumentos fue del 82.5%.

El índice Kappa fue de .31, lo que se interpreta como un acuerdo bajo, aunque superior al esperado por azar, mostrando que ambos instrumentos evalúan síntomas relacionados con el TEPT, pero no necesariamente identifican a los mismos adolescentes como casos clínicos.

En conjunto, estos resultados sugieren que CRIES-8 funciona principalmente como un instrumento de tamizaje, ya que capta la mayoría de los posibles casos, mientras que PCL-5 actúa como una medida más restrictiva y específica, con criterios más cercanos al diagnóstico clínico formal del DSM-V (Tabla 4).


Tabla 4. Contingencia 2 x 2 para la Evaluación de la Precisión Diagnóstica

experiencias de ASI, mostraron ser instrumentos fiables y válidos para la evaluación de síntomas del TEPT, aunque con diferencias importantes en su enfoque, estructura y precisión diagnóstica.

Es importante señalar que, aunque CRIES-8 fue diseñado como un instrumento de cribado y PCL-5-A como una herramienta de evaluación diagnóstica de TEPT, hasta ahora se desconocía el grado de concordancia entre ambos instrumentos en adolescentes mexicanos expuestos a una experiencia como el ASI. Los hallazgos de este estudio indican que, aunque ambos instrumentos capturan los aspectos centrales del TEPT, su concordancia diagnóstica es moderada, mostrando que CRIES-8 tiende a identificar un número mayor de posibles clases (mayor sensibilidad), mientras que PCL-5-A es más restrictiva y específica (mayor especificidad), alineándose más estrechamente con los criterios diagnósticos formales del DSM-5.

La estructura factorial de CRIES-8 se mostró más estable, parsimoniosa y consistente con la escala original, con sus dos factores claramente definidos, lo que refuerza su solidez como una herramienta de cribado rápido y eficiente. Por su parte, la PCL-5-A, presentó un ajuste factorial adecuado, pero con cierta reorganización de ítems, particularmente en el factor de activación conductual, lo que sugiere que algunos síntomas pueden manifestarse de forma diferente y más apegada a la versión del PCL-5 para adultos. Esta diferencia subraya la importancia de considerar la maduración y el contexto del desarrollo al interpretar los resultados.

Los hallazgos también destacan la asociación significativa entre la experiencia de ASI y la severidad de los síntomas del TEPT, reforzando la necesidad de incluir antecedentes traumáticos al interpretar los resultados de ambas escalas. La correlación entre las subescalas del CRIES-8 y de PCL-5 fueron de moderadas a altas, lo que confirma que, a pesar de sus diferencias estructurales y del número de ítems, ambos instrumentos capturan de manera coherente los aspectos centrales del TEPT.

Estos hallazgos tienen varias implicaciones para la práctica

Probable TEPT PCL-5 TEPT PCL-5 no

Total

clínica y la investigación: CRIES-8 es recomendable para el

                                         TEPT              


Probable TEPT

100

327

427

No TEPT

14

1,502

1516

Total

114

1829

1943

Nota: Verdaderos

positivos:

100; verdaderos

negativos:

1,502; falsos negativos: 14.

Sensibilidad = 87.7%; Especificidad = 82.1%; valor predictivo positivo = 99.1%; valor predictivo negativo = 99.1% Exactitud = 82.5% Kappa = .31.


Discusión

La evaluación de CRIES-8 y PCL-5-A, en una muestra nacional culturalmente diversa de adolescentes, que vivieron

cribado y detección temprana, especialmente en contextos con recursos limitados o de alta demanda, mientras que PCL-5-A es más adecuada para evaluaciones clínicas detalladas, seguimiento multidimensional y estudios que requieran un perfil sintomático completo. La elección del instrumento debe, por tanto, basarse en los objetivos que se persiguen y en la necesidad del balance entre la sensibilidad y la especificidad. En cuanto a las limitaciones se puede señalar su diseño transversal, que no permite establecer relaciones causales ni la direccionalidad entre el ASI y los síntomas de TEPT, aunque la literatura es consistente en señalarlas (APA, 2025; Ahn et al., 2025). En segundo lugar, la información se obtuvo mediante auto-reporte debido al diseño inherente, lo que puede introducir sesgos de memoria o deseabilidad social. En tercer lugar, aunque la PCL-5-A fue adaptada para adolescentes, algunos ítems podrían comportarse de manera

diferente en esta población, afectando la interpretación de los resultados. Finalmente, los puntos de corte utilizados para ambos instrumentos se basan en estudios previos y podrían no reflejar con exactitud los umbrales óptimos para adolescentes mexicanos, por lo que es vital continuar su comparación con las entrevistas clínicas de diagnóstico.

Entre las fortalezas del estudio destacan la amplitud y diversidad de la muestra, la comparación directa de dos instrumentos ampliamente utilizados, y la aplicación de un análisis psicométrico integral que incluyó estructura factorial, consistencia interna, correlaciones y evaluación de precisión diagnóstica.

Aunque las experiencias traumáticas como el ASI son irreversibles y no pueden eliminarse, las intervenciones basadas en el abordaje de síntomas del TEPT pueden mitigar los efectos crónicos y el deterioro en la salud mental (Ahn et al., 2025; Hailes et al., 2019). Revisiones sistemáticas respaldan la eficacia de intervenciones basadas en TCC centrada en trauma, exposición prolongada, entrenamiento en habilidades narrativa de afecto y regulación emocional, prácticas de Mindfulness y terapias grupales con enfoque en técnicas somáticas (Caro et al., 20923) con orientación corporal con tasas de éxito cercanas al 50 % (Aarts et al., 2024).

Finalmente, este estudio abre oportunidades para investigaciones futuras, incluyendo estudios longitudinales, que evalúen la estabilidad de los síntomas y la sensibilidad de los instrumentos en el tiempo, validando puntos de corte para adolescentes mexicanos y la evaluación de CRIES-8 y PCL-5-A en intervenciones terapéuticas.

En conjunto, los hallazgos proporcionan evidencia sólida sobre la utilidad y diferencias de CRIES-8 y PCL-5-A, ofreciendo orientaciones claras para su aplicación en la evaluación clínica y programas de prevención de TEPT en adolescentes que han vivido experiencias traumáticas.


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