Sociolingüística y estudios de actitudes lingüísticas
DESDE UNA REFERENCIA HISTÓRICA, la psicología social fundamentó la relevancia de estudiar
las actitudes con la finalidad de explicar el comportamiento de los individuos dentro
de la sociedad. Consideró como hipótesis psicosocial el no haber siempre una relación
entre lo dicho por una persona y lo que realmente hace. Por ello, la sociolingüística,
al tomar en cuenta esta visión práctica de los actos sociales, consideró que las actitudes
hacia las lenguas incluyen no solamente lo que la gente “sabe” o dice que “sabe”,
sino también “quién” dice qué cosa, “cuándo” lo dice y “cómo” lo dice. Sobre todo,
qué dice el individuo de una comunidad acerca de la lengua y cuál es su opinión acerca
de sus funciones y usos sociales. En este sentido, la sociolingüística adaptó el modelo
mentalista de la psicología social para orientar el estudio de las actitudes lingüísticas
bajo tres componentes centrales: el cognitivo (conocimiento), definido por la información obtenida por un sujeto acerca del objeto
actitudinal; el componente afectivo (evaluativo), el cual se refiere a la valoración positiva o negativa hecha por un
sujeto de ese objeto, si le agrada o desagrada, si lo considera bueno o malo, si lo
rechaza o acepta; y, por último, el conductual (conativo), relacionado con la intención de la conducta de un sujeto ante esa actitud,
aquello con probabilidades de realizar el sujeto ante la presencia del objeto o de
una situación (López 1989; Fasold 1996).
Bajo esta perspectiva, una actitud lingüística depende de lo conocido y dominado por
el hablante acerca de las distintas funciones de la lengua según su propia experiencia
y según las estrategias utilizadas para comunicarse con las personas de su comunidad
o de otras comunidades. Tomar en cuenta que las actitudes hacia los usos de las lenguas
son uno de los factores de mayor incidencia en la variación lingüística, es comprender
que las valoraciones “negativas” o “positivas” expresadas hacia las variedades de
habla pueden influir sobre su mantenimiento o sobre su posible desplazamiento. Por
este motivo, el estudio de las actitudes hacia las lenguas constituye una alternativa
relevante para evaluar la importancia social del lenguaje y analizar las relaciones
interculturales en contextos educativos. Son manifestaciones valorativas, las cuales
proyectan la percepción de una persona hacia grupos diferentes que hablan lenguas
distintas, o hacia las variedades de una misma lengua, pudiendo ser estas “negativas”
o “positivas”. Como señala Bright, la gente “sabe” cosas sobre su comportamiento lingüístico,
las cuales “sencillamente no son” (Bright 2000). Es seguro que, como individuo social, tiene conocimiento de algo que nos es real;
a través de su vida cotidiana se lo trasmiten y lo asimila como parte del pensamiento.
Cuando establece relaciones sociales logra identificar el habla perteneciente al sistema
de la lengua compartida en su comunidad; o logra identificar variedades de habla de
otros grupos o de otras comunidades con las cuales establece relaciones interculturales.
Asimismo, los hablantes de cada comunidad seleccionan ciertos usos lingüísticos de
acuerdo con eventos de comunicación y actos de habla. Percibir que ciertos usos son
propios en los contextos socioculturales y los actos de habla corresponden a la conciencia
lingüística y a la conciencia comunicativa. Como lo señala Dell Hymes, la “competencia
comunicativa” involucra conocer no solo el código de la lengua, sino también qué decir,
a quién y cómo decirlo apropiadamente en cualquier situación dada. Se relaciona con
el conocimiento social y cultural, el cual se supone que los hablantes tienen para
ser capaces de usar e interpretar las formas de la lengua (Hymes 1976). En otro sentido, la “competencia comunicativa” se extiende al conocimiento y la
expectativa de quién puede o no hablar en ciertos marcos; cuándo hablar y cuándo guardar
silencio; a quién se le puede hablar y cómo se puede hablar a personas de diferentes
estatus y roles; cuáles conductas no verbales son apropiadas en diversos contextos;
cuáles son las rutinas de toma de turnos en una conversación; cómo pedir y dar información;
cómo hacer pedidos, ofrecer o declinar ayuda; cómo dar órdenes o imponer la disciplina;
en síntesis, todo lo involucrado por el uso de la lengua y otras dimensiones comunicativas
en marcos sociales particulares (Saville 2005).
Un estudio desde los anteriores fundamentos en el contexto educativo nos permite conocer
cuáles son las actitudes de los docentes y los estudiantes hacia las lenguas y sus
usos en la enseñanza, cuáles son las actitudes hacia las funciones de las lenguas
en las relaciones interculturales e interlingüísticas, y, cuáles elementos del contexto
influyen en la producción, la comprensión y la función del lenguaje dentro de una
comunidad educativa. Las actitudes negativas expresadas por un gran número de personas
hacia las lenguas indígenas, también están dirigidas hacia las personas hablantes
de las mismas y son percibidas como “ignorantes” o “atrasados” frente a la “gente
de razón” y hablante del español. Es paradójico mostrar el haber sido introducida
esta idea de “gente de razón”, en el pensamiento de muchos “indígenas”, a través de
los propios maestros rurales, quienes después de la Revolución fueron considerados
agentes centrales para lograr una educación “moderna” y salvar a los “indígenas” del
“atraso social” en el cual estaban sumidos (Bartolomé 1997).
En términos históricos, la relación entre las actitudes lingüísticas y las identidades
sociales nos permite entender los conflictos interculturales en las regiones indígenas
de nuestro país. La lengua no siempre es el principal rasgo de identidad en un grupo
cultural, sin embargo, las actitudes hacia las lenguas influyen en los procesos de
su mantenimiento o desplazamiento. Si bien, a partir del modelo mentalista adoptado
por la sociolingüística se orientó su atención hacia la lengua como objeto actitudinal
y para explicar la conducta social del lenguaje, no fueron tomados en cuenta otros
aspectos, los cuales se relacionan con los usos de la lengua dentro del contexto sociocultural
y su importancia comunicativa en el marco de las relaciones interlingüísticas e interculturales
(Castillo 2007).
Las actitudes lingüísticas e interlingüísticas son manifestaciones valorativas, las
cuales proyectan la percepción que se tiene hacia las personas de grupos diferentes,
y quienes hablan determinada lengua; hacia las variedades de una lengua o hacia lenguas
distintas, por lo cual su estudio no solo puede contribuir en la explicación de los
procesos de variación lingüística, para entender las relaciones interculturales. En
este sentido, un modelo para el estudio de las actitudes lingüísticas considera como
elementos centrales a los hablantes como personas actitudinales; al respecto, son
los docentes egresados de la ENBIO, oriundos de los pueblos originarios de Oaxaca
y hablantes de alguna de las lenguas originarias. Por consiguiente, se toma en cuenta
el aspecto identitario de las personas ya sea como indígenas, o indígenas docentes.
Al considerar las actitudes afectivas, cognitivas y conductuales; es importante destacar
los contextos socioculturales en los cuales se desarrollan; entre ellos, la desubicación
lingüística de los egresados en las comunidades y escuelas primarias bilingües de
la entidad oaxaqueña; contextos en los cuales se establecen relaciones interlingüísticas,
interdialectales e interculturales enfocados en tres ámbitos de intervención: la comunidad,
la escuela y el aula.
Figura 1
Modelo para el estudio de las actitudes lingüísticas.

Fuente: Elaboración de los autores.
Actitudes interlingüísticas en procesos de formación inicial de la ENBIO
Desde la perspectiva sociolingüística, existen algunos estudios de actitudes lingüísticas
en comunidades bilingües, pero son muy escasos aquellos abordando temas acerca de
los docentes indígenas de actitudes interlingüísticas en el contexto intercultural,
cuáles son sus sentimientos, pensamientos y actuaciones hacia dos o más lenguas en
el contexto de uso comunicativo y como un medio de enseñanza escolar. Resulta fundamental
orientar estudios de las actitudes lingüísticas en contextos socioculturales y educativos,
al destacar las valoraciones realizadas por los docentes y los estudiantes hacia las
diversas lenguas en los procesos de interacción social y de aprendizaje. En este caso,
consideramos el estudio realizado por Hugo Pacheco respecto a las actitudes interlingüísticas
de los estudiantes indígenas hacia las lenguas originarias de Oaxaca, al tomar en
cuenta el ser egresados de la Escuela Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca (ENBIO);
cuáles son sus actitudes como docentes en las escuelas primarias bilingües del subsistema
de educación indígena en Oaxaca. Sobre todo, porque desde su ingreso establecen relaciones
interlingüísticas e interculturales, y desarrollan actitudes respecto a sus lenguas
y variantes, como hacia otras lenguas con las cuales establecen contacto (Pacheco 2018).
El estudio que presentamos considera a la ENBIO, y el enfoque de formación centrado
en la vida, las lenguas y culturas originarias de la entidad, así como la diversidad
lingüística y cultural coexistentes en este contexto formativo. Los estudios respecto
a las actitudes lingüísticas se han centrado, generalmente, en las lenguas de “prestigio”
(inglés, francés, alemán y otras), en diversos contextos; otros están enfocados hacia
las lenguas minoritarias, entre ellas las lenguas originarias y sus variantes dialectales;
el español y sus hablantes en diversas comunidades y pueblos originarios. En el contexto
latinoamericano, se observa la importancia de las actitudes para el aprendizaje de
segundas o terceras lenguas; para contrarrestar el desplazamiento lingüístico, la
discriminación hacia las lenguas originarias, el fortalecimiento de la identidad y
el establecimiento de una mejor relación intercultural. Sin embargo, no se visualizan
estudios específicos sobre actitudes interlingüísticas en los procesos de formación
inicial de indígenas docentes en contextos multilingües y multidialectales, como es
el caso de la ENBIO.
La formación de docentes ha estado orientada bajo ciertos modelos y tendencias, buscando
cubrir las necesidades de profesionalización; así, desde la formación inicial en las
escuelas normales, se tiene el propósito de desarrollar conocimientos, habilidades,
valores y actitudes propias del quehacer docente. La formación inicial de indígenas
docentes en los últimos años ha cobrado vigencia con la creación de escuelas normales
bajo el enfoque intercultural bilingüe en zonas estratégicas del país. En Oaxaca,
existe la Escuela Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca; sin embargo, las políticas
educativas institucionales requieren de un análisis para ubicar si han mostrado el
alcance planteado ante el fenómeno de la diversidad.
La diversidad lingüística y cultural, en su dimensión cualitativa o dinámica, es una
condición enriquecedora de las sociedades y es necesaria para el diseño de políticas.
López considera que “el problema no es la diversidad de los usuarios del sistema educativo,
sino la incapacidad de este para responder a las necesidades específicas, para permitir
el crecimiento de los niños y de sus sociedades” (López 1989, 49). La incapacidad responde a los modelos de formación inicial en las escuelas normales,
sobre todo del desarrollo de aptitudes y actitudes básicas de los indígenas docentes,
para atender el fenómeno estático o dinámico de la diversidad lingüística y cultural
en los contextos comunitario y escolar. El desarrollo de actitudes del indígena docente
bilingüe intercultural hacia las lenguas originarias y los hablantes permite mirar
un antes, un ahora y un después, respecto a los hablantes y las lenguas, posibilitando,
a partir de los procesos de formación inicial, el desarrollo de actitudes positivas
para el aprendizaje interlingüístico, las relaciones comunales e interculturales,
y el fortalecimiento de la identidad, eliminando el fenómeno de la discriminación,
contrarrestando el etnocentrismo, el desplazamiento lingüístico y fortaleciendo actitudes
para el desarrollo de una educación bilingüe intercultural.
Los docentes en formación, desde su ingreso y estancia en esta institución, establecen
relaciones interlingüísticas e interculturales y a partir de las relaciones establecidas
en este contexto, permiten el desarrollo de aptitudes y actitudes hacia las lenguas
y culturas originarias. A través de procesos mentales y de manifestaciones discursivas
muestran ideas, percepciones, opiniones, pensamientos y razonamientos sobre el fenómeno
lingüístico y cultural, pudiendo incidir en la promoción de manera eficaz del planteamiento
de la educación indígena, el bilingüismo y la interculturalidad. La importancia por
investigar acerca de las actitudes como objeto de estudio desarrollándose y manifestándose
en los estudiantes hacia las lenguas y los hablantes de distintos orígenes etnolingüísticos
presentes en el contexto de formación inicial de indígenas docentes bilingües interculturales.
En la presente investigación se tomaron en cuenta 47 jóvenes hablantes nativos de
10 grupos etnolingüísticos de los pueblos originarios de Oaxaca, y se consideraron
las experiencias y vivencias detentadas por ellos en los contextos de formación inicial.1 El propósito fue analizar las actitudes interlingüísticas de estudiantes indígenas
hablantes de diversas lenguas originarias de Oaxaca en la ENBIO, frente a otras lenguas
y hablantes en contacto con los procesos de formación inicial de docentes bilingües
interculturales, es decir, un acercamiento de diagnóstico sociolingüístico.
Las actitudes en las relaciones interlingüísticas
La realidad actual en la cual viven las distintas sociedades a nivel global presenta
procesos de interrelaciones, los cuales se establecen ya sea cara a cara o de forma
virtual, poniendo en evidencia la composición de estas sociedades, sobre todo de tipo
lingüístico y cultural, mismas que se manifiestan a partir de la movilidad de las
personas en los diversos contextos. Esta movilidad lingüística y cultural se vuelve
más compleja cuando se busca reconocer y explicar el fenómeno de las actitudes ante
la diversidad lingüística y cultural en su dinamismo, no así en su forma estática
o demográfica. En los contextos multiculturales y multilingüísticos, es común el establecimiento
de relaciones entre diversas lenguas y culturas, mismas que no siempre se dan en una
situación de igualdad o simetría. En los contextos interétnicos, se suele ubicar a
hablantes de diversas lenguas; sin embargo, no siempre es usada cada una de ellas,
sino, por el contrario, la lengua franca de poder comunicativo es el español.
De cualquier manera, las lenguas prexistentes en determinados contextos establecen
contactos entre idiomas o entre variantes dialectales, esta integración lingüística
de varias comunidades de habla, manifiestan características diversificadas poniendo
de manifiesto elementos culturales que pueden ser de reconocimiento o de rechazo,
y vulnerando la entrada o salida de los hablantes en esos contextos en términos comunicativos.
Una noción preliminar de las actitudes interlingüísticas, es que son estados del sentimiento
y del pensamiento, con una tendencia ya sea positiva o negativa, manifestándose a
través del comportamiento, de las acciones y de las expresiones de los sujetos hacia
las diversas lenguas y variantes dialectales en contacto y de los hablantes en contextos
multilingüísticos o de relaciones interculturales. Es decir, la actitud asumida de
un grupo o hablante de una o más lenguas, hacia otro grupo o hablante de otras lenguas
en un determinado contexto.
Las investigaciones respecto a la noción “interlingüística” se han centrado en el
estudio de cómo los idiomas se usan para comunicarse entre grupos lingüísticos diferentes,
relativos a los idiomas planificados.2 Se cree que esta noción reduccionista debe ampliar su línea y ámbito de estudio,
sobre todo en el contacto de las lenguas originarias minoritarias, además de las lenguas
mayoritarias. Estas relaciones establecidas entre grupos y sujetos lingüísticos diferentes,
les permiten expresar o manifestar valoraciones, prejuicios, imágenes y estereotipos
respecto a los otros, distintos lingüística y culturalmente. Esas percepciones condicionan
el tipo de actitudes o predisposiciones conductuales asumidas por los sujetos frente
a aquellos con quienes conviven y, en consecuencia, hacia la disponibilidad o no de
interactuar con ellos. La relación/influencia entre percepciones, actitudes e interacciones
no necesariamente es lineal, las primeras pueden incidir en las segundas y las terceras
y viceversa, retroalimentándose unas a otras de manera permanente (Bustamante 2005). La predisposición positiva hacia la convivencia puede ser enriquecedora para las
personas hablantes de distintas lenguas, considerando la igualdad de oportunidades
y el respeto a la diferencia, siempre y cuando se comparta, y sin dejar de lado, la
misma actitud positiva hacia uno.
Por último, se retoman elementos planteados con anterioridad: la actitud interlingüística
frente a las relaciones interlingüísticas interculturales es el estar (sentimiento) y el ser (pensamiento y comportamiento), como el “sentipensar” lingüístico valorativo, ya
sea de manera positiva o negativa, verdadera o falsa, dirigida hacia esas lenguas
y sus hablantes, manifestando lo que sabe, cree, dice, siente y se prefiere, a partir
de la experiencia y de los referentes inmediatos del sujeto sobre las lenguas y los
hablantes.
Caracterización de los sujetos involucrados en la investigación
En este contexto de diversidad lingüística y de acercamiento interlingüístico en la
ENBIO, el estudio se centra en jóvenes hablantes de 10 lenguas3 y sus respectivas variantes dialectales, la mayoría de ellos de la licenciatura en
educación primaria intercultural bilingüe. Para el desarrollo de la investigación,
se ubicaron a hablantes hombres y mujeres de 3o, 5o y 7o semestres, seis de los cuales
egresados de la generación 2013-2017. Entre los sujetos involucrados se destacan 27
estudiantes del 7o semestre, hablantes de diversas lenguas; cuatro estudiantes del
5o semestre de la lengua zapoteca de la macro-variante Sierra Sur; 10 estudiantes
del tercer semestre y seis egresados de la generación 2013-2017; de todos ellos, 18
hombres y 29 mujeres; sumando un total de 47 jóvenes. Se presentan las actitudes como
hablante/hombre o mujer/lengua: (H/H/lengua) o (H/M/lengua).
Bajo este marco de diversidad lingüística y cultural, es posible encontrar, a partir
de relatos autobiográficos de los estudiantes en formación inicial, expresiones, pensamientos,
y sentimientos de los estudiantes indo-oaxaqueños, acerca de su formación intercultural
bilingüe y del desarrollo de actitudes necesarias para enfrentar su labor pedagógica,
entre ellas las interlingüísticas e interculturales, las cuales no son privativas
para los docentes indígenas.
Las actitudes iniciales hacia la diversidad lingüística
En la ENBIO, como un espacio de encuentro y convivencia entre hablantes de distintas
lenguas originarias, se gesta una posición actitudinal de gran reconocimiento por
la diversidad lingüística prexistente en Oaxaca, de la cual poco o nada se aborda
en las instituciones educativas previas, este aspecto se puede notar cuando los jóvenes
expresan:
“Antes de llegar a la normal no sabía que existían otras lenguas” (H/M/ mixteca).
“Antes de entrar a la escuela normal no sabía de la existencia de esta escuela y mucho
menos que hubiera diferentes lenguas y todavía que se dividieran en variantes” (H/M/
amuzga).
Para algunos estudiantes era desconocida la existencia de la ENBIO, en términos de
expresión de una diversidad lingüística. Hasta antes de ingresar, no tenían interés
por la lengua y la cultura de origen, y, una vez estando en ella, se dan cuenta del
valor que representa como legado de sus ancestros:
“Antes de entrar a esta normal a mí en lo particular no me interesaba saber nada sobre
mi cultura o mi lengua, fue gracias a esta normal que me dio la oportunidad de saber
cuál es el verdadero oro que tengo, que es la lengua que me heredaron mis antepasados...”
(H/H/ zapoteco).
El antes, es el desconocimiento de la diversidad lingüística; una vez ingresados a
la ENBIO desarrollan el reconocimiento de las lenguas y variantes dialectales; una
primera manifestación actitudinal se genera una vez que los aspirantes pasan a ser
estudiantes, formando parte de la diversidad lingüística en el contexto formativo.
El hecho de tener interés por ingresar a la ENBIO muestra una actitud favorable de
los jóvenes; si bien es cierto que los hablantes de lenguas originarias han sufrido
discriminación, situación que los ha llevado a ocultar su uso fuera de sus contextos
de origen, esta coyuntura cambia una vez ingresan a la institución, pues les provoca
cierta seguridad para hablar sus lenguas. Un espacio, el cual produce una empatía
lingüística por hablar alguna lengua originaria; una actitud positiva generándose
a partir de la convivencia y de las interrelaciones comunicativas, lo cual les permite
reconocer la diversidad lingüística prexistente. Produciéndose, desde un inicio, en
la dimensión afectiva, un sentimiento de sorpresa y asombro por escuchar y saber el
habla de sus compañeros de grupo, así lo expresan los jóvenes.
“Al momento de escuchar que en el estado de Oaxaca hay 16 lenguas originarias me asombró...”
(H/H/ chinanteco). “Asombrada de estar rodeada de personas que hablaban su lengua
materna dentro del espacio” (H/M/ayuuk). “Sorprendido de la diversidad y más cuando
escuchaba a mis compañeros conversar en la lengua es algo que me llamó mucho la atención,
debido a que yo llegué a la esta escuela sin saber de qué se trataba lo bilingüe e
intercultural que lleva la normal” (H/H/zapoteco).
Las actitudes sobre las lenguas y los hablantes se generan al establecerse los primeros
contactos interlingüísticos con sus compañeros. Luego, se expresan y se desarrollan
a partir de las interrelaciones estableciéndose entre iguales; posteriormente, en
las discusiones y análisis académicos en los espacios áulicos. Estas actitudes se
amplían con el tratamiento y usos de las lenguas en la institución y en los contextos
de la comunidad, la escuela y el aula donde realizan sus prácticas pedagógicas intersemestrales.
A partir de estas manifestaciones actitudinales positivas, dentro de las dimensiones
del sentimiento y del pensamiento de los sujetos respecto a la institución formadora
de docentes, de los contactos entre lenguas y hablantes, son fundamentales las opiniones,
percepciones y valoraciones hechas por estos a partir de sus experiencias primarias
en esta normal, pues permiten, en el inicio de su formación, marcar la pauta para
el desarrollo de actitudes positivas hacia las lenguas originarias.
De la negación a la aceptación de la lengua originaria
Ante los procesos de globalización apuntando hacia la desaparición de las lenguas
minoritarias (lenguas originarias) subordinadas a las lenguas mayoritarias (español,
inglés y otras), lenguas de poder hegemónicas, de las cuales los hablantes hacen uso,
se han implementado políticas lingüísticas institucionales, las cuales han buscado,
históricamente, la asimilación, la homogeneización e integración de los pueblos originarios
a la sociedad nacional, contra políticas educativas recientes enfocadas en el reconocimiento
y en la atención de la diversidad lingüística y cultural.
El hecho de hacer uso solamente del español en los contextos educativos, significa
castellanizarlos y hacer a un lado las lenguas originarias; sin embargo, existe una
“resistencia lingüística” (Coronado 1995, 82), como un sistema comunicativo permitiendo
la sobrevivencia de las lenguas subordinadas, estas prácticas de resistencia como
lucha política, se establecen a partir del desarrollo de actitudes y del uso oral
o escrito de las lenguas en los contextos escolares y de formación de indígenas docentes
bilingües interculturales. La negación de pertenecer a cierto grupo, sociedad, cultura,
es una posición de defensa frente a una sociedad, la cual desde tiempo atrás y hasta
hoy en día, vive en una relación asimétrica de poder, de exclusión y de aniquilamiento,
donde los pueblos originarios se ven en una situación vulnerable a estas relaciones,
los cuales, sobre todo por ser indígenas o por hablar lenguas originarias, han sido
discriminados. El “ser indígena” se relaciona muchas veces con “ser pobre”, y esta
es la realidad de muchos indígenas en México... esta condición de pobreza es el resultado
directo de siglos de explotación y discriminación... A todo esto, habremos de añadir
el haberse convertido la palabra indio en muchos círculos sociales mexicanos en sinónimo de “atrasado, ignorante y tonto”,
utilizándose, además, como insulto (Skrobot 2014, 43). Esta actitud social negativa hacia lo indígena motiva el desplazamiento y muerte
de las lenguas originarias, una especie de “genocidio lingüístico”; un fenómeno de
la discriminación que han venido sufriendo los pueblos originarios durante generaciones,
a lo cual se suma la violación de sus derechos lingüísticos y humanos; siendo estas
algunas de las causas por las cuales se oculta el uso de las lenguas originarias,
disminuyendo sus ámbitos de uso y pérdida de muchas de ellas (Skrobot 2014).
La negación lingüística, como producto de la discriminación, se refleja en los discursos
de los estudiantes indígenas hablantes de lenguas originarias, como parte de sus experiencias
vivenciales, las cuales son mostradas a través de sus relatos autobiográficos, donde
los jóvenes manifiestan, antes de llegar a la ENBIO, la discriminación lingüística,
un fenómeno ideológico, social e histórico, el cual pesa sobre su conciencia, orillándolos
a mantener una actitud de negación frente a una de aceptación de su lengua, provocando
incertidumbre y temor ante lo desconocido; al respecto, hablantes señalan:
“Uno vive mucha discriminación en una etapa de tu vida en la escuela, todo el tiempo
piensas que los que vas conociendo son los mismos que los que te discriminaban (H/H/chinateco).
Muchas veces negué mi lengua originaria por miedo de que me discriminaran o que me
llamaran indio o simplemente que mis amigos se alejaran de mí … (H/H/chinanteco)”.
Al ingresar a la ENBIO, se da un fenómeno de negación como defensa de la lengua originaria
frente a otros sujetos distintos a ellos quienes prejuiciosamente los pudieran discriminar;
no obstante, esto cambia cuando entran a una de etapa de reconocimiento y aceptación
dentro del grupo, pudiéndose reconocer en las opiniones de los estudiantes:
“Cuando me ingresé en la ENBIO todo cambió, era algo diferente y sorprendente... (H/H/chinanteco).
… “Escuchar las conversaciones de los compañeros de otras etnias … Me dieron ganas
de conversar” … (H/H/chinanteco).
La negación, como una actitud valorativa hacia sus lenguas cambia, a partir de su
reconocimiento y aceptación como hablantes de lenguas originarias en la ENBIO. Sin
embargo, dentro de la sociedad continúan las creencias del valor negativo que tienen
las lenguas originarias en México, enfrentando, actualmente, dos situaciones: por
un lado, se les considera “minoritarias” en cuanto al número de hablantes de cada
una de las lenguas producto de esa discriminación, la cual desplaza, mata, esconde
o niega, y, por otro, “minorizadas” en cuanto al estatus ocupado en la sociedad, producto
de la invisibilidad social e institucional. En Oaxaca, la discriminación hacia las
lenguas originarias y hacia los pueblos indígenas sigue latente, debido a la poca
atención y menosprecio por la diversidad lingüística en el ámbito educativo y social;
mientras tanto, poco a poco se ha aceptado y reconocido al menos en el discurso público
e institucional.
De la compartencia de lenguas al aprendizaje lingüístico
El aprendizaje lingüístico tiene que ver con la actitud hacia la lengua de interés,
generalmente asociada con alguna lengua extrajera; no obstante, las experiencias de
los jóvenes en el contexto de la ENBIO se centran en las lenguas originarias, una
actitud positiva, la cual conlleva entre el aprendizaje formal y no formal de estas,
con cierta preferencia de algunas lenguas originarias. La actitud de aceptación se
da entre iguales quienes hablan otras lenguas distintas a la suya, y este cambio de
actitud responde a un estado interno mediado por el contexto sociocultural; además,
este nivel de aceptación y de valoración positiva de esa otra lengua, lo lleva al
aprendizaje a nivel léxico de una tercera lengua, en este caso “las actitudes son
características personales relativamente estables que influyen y determinan el progreso
en el aprendizaje de la lengua y no al revés” (Sánchez y Rodríguez 1997, 133-134). Al respecto los estudiantes manifiestan:
“Yo era el único chinanteco de mi variante, escuchando a mis compañeros de la etnia
ayuuk, me empezó a gustar, porque siento que hablan muy bonito... La primera palabra
que aprendí con ellos fue ‘uk’ que significa perro, así empecé... Los compañeros nos
comparten su lengua, eso es lo que más agrada.... yo aún sigo aprendiendo ayuuk, ahora
sé mas palabras que antes, para mí es un gran avance y sé que voy aprender más, porque
me interesa” (H/H/chinanteco). “Rosa... es la única de mi grupo con más palabras aprendidas
en las distintas lenguas, pero en especial el chatino” (H/M/mixteca). “Cuando ya conocía
que había diferentes variantes en la lengua zapoteca, me dio curiosidad de aprender
algunas palabras del chinanteco, me pareció algo muy bonito... he aprendido algunas
palabras en las lenguas de mis compañeros” (H/M/zapoteca).
Después del reconocimiento y la aceptación lingüística, se muestran actitudes valorativas
positivas hacia las lenguas y se establece un aprendizaje, en este sentido el aprendizaje
es comunitario desde una perspectiva comunal, aprendiendo uno de otros, otras lenguas
a partir de la compartencia, es decir, “el reproducir y compartir” el conocimiento
originado en las comunidades entre “iguales” (Martínez 2010), concepto utilizado por Martínez como el opuesto al de competencia.
Lo anterior implicaría el reconocimiento y la valoración hacia las lenguas, por ende,
el cambio de actitudes interlingüísticas negativas hacia las lenguas minorizadas y
hacia los hablantes de estas lenguas. El cambio de actitudes interlingüísticas nos
acerca a una sociedad intercultural, la cual puede erradicar los estigmas y prejuicio
hacia los hablantes, la discriminación y los estereotipos, aprovechando la existencia
de todo un marco jurídico, el cual respalde el uso de las lenguas indígenas en todos
los ámbitos de la sociedad.
Conclusiones
Los resultados dados a conocer en el estudio ponen de manifiesto las actitudes positivas
de los sujetos frente al objeto actitudinal: las lenguas originarias y sus variantes
dialectales en contextos interlingüísticos específicos. El contacto interlingüístico
genera y desarrolla actitudes positivas, las cuales reivindican la condición étnica
e identitaria para la convivencia, el respeto, la aceptación, la comunicación, la
compartencia y el aprendizaje entre los sujetos de diversos pueblos originarios en
la ENBIO, elementos centrales para una práctica bilingüe intercultural.
Desde una visión y misión prospectiva de la formación de los futuros indígenas docentes,
es importante que el indígena docente bilingüe intercultural tenga conocimientos sobre
sus propias lenguas y otras existentes dentro de su contexto inmediato; desarrolle
habilidades para establecer comunicación en su lengua y variante; busque estrategias
comunicativas frente a otras lenguas, y, asuma una actitud positiva frente a su propia
lengua y las otras en contacto, considerándolas ya sea como medio de comunicación,
objeto de estudio o como medio para la enseñanza y el aprendizaje.
Estos cambios de sentimiento, conciencia, predisposiciones y valoraciones de los docentes
en formación sobre las lenguas y los hablantes son las que pueden “transformar las
relaciones sociales, y la construcción de condiciones de estar, ser, pensar, conocer,
aprender, sentir y vivir distintas” (Walsh 2010, 78), en y entre los pueblos originarios de Oaxaca. Por tanto, un diagnóstico sociolingüístico
respecto al desarrollo de actitudes interlingüísticas en los procesos formativos en
la ENBIO es el jugar un papel fundamental en la formación inicial de indígenas docentes
bilingües interculturales, al considerar elementos centrales de un modelo de las actitudes
para la investigación.
Este modelo plantea identificar y describir las actitudes interlingüísticas e interdialectales
de docentes egresados de la ENBIO como parte de sus experiencias en las comunidades
y escuelas primarias bilingües ante la desubicación lingüística y cultural en la cual
se encuentran. Se trata de una investigación realizada en el contexto multilingüe
y multidialectal para tomar en cuenta la influencia de las políticas lingüísticas
y educativas enfocadas hacia los pueblos originarios; también, presenta un análisis
del sentipensar docente hacia diferentes lenguas de acuerdo con las variantes dialectales
en el ámbito escolar bilingüe; y otorga fundamentos teóricos y metodológicos para
la investigación de las actitudes interlingüísticas de los docentes bilingües del
estado de Oaxaca. Destacar el desarrollo de actitudes orientadas hacia su ubicación
lingüística y cultural de origen y promover la conciencia del valor comunitario y
las actitudes interlingüísticas positivas para un modelo alternativo en las escuelas
primarias bilingües de Oaxaca. ID