Introducción
LOS SABERES COMUNITARIOS son un cúmulo de conocimientos organizados en diversos sistemas
integrados, construidos por los adultos, y compartidos a futuras generaciones en un
determinado grupo social (Guevara, Marruffo y Rattia 2019), asimismo, son experiencias acumuladas y transmitidas mediante la observación y
la oralidad a través de leyendas, mitos, historias de vida (Lugo, Desiderio y Fajardo 2018). Los saberes son considerados relevantes como acervo por haber permitido respetar
normas de convivencia de una comunidad, conservar los conocimientos etnofarmacológicos
sobre las plantas y animales, así como haber generado respeto a la vida y a la naturaleza.
Las visiones del mundo de la mayoría de las comunidades originarias de América asumen
que todo lo que constituye el mundo incluyendo el ser humano forma parte de una totalidad,
por lo cual se genera respeto entre sus componentes.
En relación con la conservación del medio ambiente y la biodiversidad, es importante
mencionar que los saberes comunitarios han sido muy pocas veces contemplados para
la enseñanza y el aprendizaje de temas ambientales. Lo anterior es lamentable, toda
vez que se pierden conocimientos valiosos para la conservación de los recursos locales,
así como interpretaciones con la posibilidad de responder a las actuales necesidades
sociales y ambientales. Los saberes ancestrales de los pueblos originarios son relevantes
a considerar en las aulas, pues han favorecido por cientos de años el cuidado de la
biodiversidad, el cual tiene como fundamento la racionalidad del medio ambiente y
el aprovechamiento integral de los recursos naturales (Rentería y Vélez 2021). Asimismo, los saberes conservados en las historias transmitidas a las nuevas generaciones
han permitido promover y dejar un legado sobre la relevancia de la naturaleza en la
vida cotidiana y el futuro de las comunidades. Aunque en los pueblos originarios se
han tratado de conservar los conocimientos tradicionales, hay registro de la existencia,
en varias comunidades, de muchos jóvenes a los cuales les avergüenza expresarse en
su idioma o manifestar etnoconocimientos, es decir, es necesario que los saberes sean
documentados o registrados, antes de su desaparición. Por todo lo anterior, el objetivo
del presente trabajo fue identificar y documentar los saberes e historias comunitarias
de una telesecundaria sobre la conservación del medio ambiente de la comunidad de
Pepexta en Cuetzalan, Puebla.
Método de trabajo
El presente trabajo fue realizado en la telesecundaria Héroes del 5 de Mayo, de la
localidad de Pepexta, San Andrés Tzicuilan, ubicada en el municipio de Cuetzalan del
estado de Puebla.
Pepexta es una comunidad náhuatl con una población de 987 habitantes perteneciente
a la junta auxiliar de San Andrés Tzicuilan.
Durante el presente trabajo se aplicó la metodología cualitativa, la etnografía inductiva
y participativa como herramientas, también se utilizó la lengua náhuatl y el español
como forma de comunicación. Durante la realización del presente estudio, se trabajó
bajo el enfoque epistémico de la antropología comunitaria, la cual es una propuesta
cuyos principios asumen la interculturalidad, y el intercambio dialógico y colaborativo
de saberes (Valladares 2021). La antropología comunitaria promueve el encuentro entre los saberes del investigador
y los saberes de las comunidades, con el fin de realizar un proyecto común, esto es,
los integrantes de las comunidades originarias son quienes convocan a los investigadores
para realizar un proyecto. En el presente trabajo, el director y los docentes de la
telesecundaria fueron quienes solicitaron la realización de un trabajo de investigación
para la recuperación de saberes sobre el cuidado del medio ambiente de la comunidad
de Pepexta.
Se llevaron a cabo varias visitas a la localidad de Pepexta durante año y medio, con
el objetivo de conocer a la comunidad, la escuela, los estudiantes, las condiciones
ambientales del lugar de estudio, así como observar, describir e interpretar la vida
comunitaria y los actos de habla.
También se realizaron registros etnográficos, los cuales permitieron acercarse e interpretar
la construcción de la vida cotidiana de los actores, conocer e identificar el sentido
de las acciones sociales. Del mismo modo, se empleó la observación participante, el
método de registro y el almacenamiento de la información.
Para la documentación y recuperación de los saberes e historias que poseen los estudiantes
de la telesecundaria, se desarrolló un taller el cual fue organizado con los docentes
y el director de la telesecundaria. El taller fue un espacio de conversación y expresión
en donde los estudiantes compartieron anécdotas e historias sobre la conservación
de la biodiversidad y el medio ambiente preservado por sus familias, y, a su vez,
transmitidas a estas por los adultos o los ancianos de la comunidad. Adicionalmente,
se realizaron entrevistas a estudiantes, adultos y ancianos de la comunidad para ampliar
la información sobre las historias compartidas por los niños. Dichas entrevistas permitieron
enriquecer los registros etnográficos obtenidos en el taller.
Historias que prevalecen en los niños y niñas de la comunidad de Pepexta
Los diferentes aprendizajes sobre saberes comunitarios detentados por los estudiantes
de la telesecundaria Héroes del 5 de Mayo reflejan una vida amplia comunitaria y muestran
la integración de diferentes esferas de conocimiento haciendo manifiesto el respeto
por el medio ambiente y la biodiversidad. Durante la realización de la presente investigación
se observó que los estudiantes de la telesecundaria poseen conocimientos adquiridos
por medio de la enseñanza directa de sus padres y de las múltiples observaciones realizadas
por los niños durante su infancia, así como mediante las diferentes interacciones
llevadas a cabo en el contexto comunitario, todo lo cual no es adquirido a través
del razonamiento institucional. En la comunidad de Pepexta los estudiantes de la telesecundaria
poseen un cúmulo de historias, las cuales manifiestan el respeto entre humanos, el
medio ambiente, la biodiversidad. También fue posible identificar la relación simbiótica
entre ser humano-naturaleza, en la cual se observa el cuidado mutuo. En el proceso
de aprendizaje de los estudiantes sobre dichos relatos se han internalizado los saberes
intangibles, los cuales fueron transmitidos por los adultos. Los estudiantes han hecho
suyas las historias pues les han dado sentido y relevancia en su vida cotidiana; además,
los relatos pertenecen a su familia otorgándoles reconocimiento a quienes las transmiten,
quienes en muchos casos suelen ser los adultos mayores de su hogar.
El papel de la masakouat en el cuidado del medio ambiente
Un ser vivo sobresaliente en muchas de las historias que se compartieron durante el
taller es la presencia de las serpientes. Los ofidios son elementos importantes para
el cuidado de varios elementos del medio ambiente como los cuerpos de agua (cascadas,
ríos), las tierras de cultivo y las milpas. Incluso las serpientes son llamadas por
los estudiantes “las cuidadoras de terrenos”. Varios de los estudiantes manifestaron
que gracias a las serpientes sus familias pueden comer y trabajar la tierra. En la
comunidad de Pepexta algunas víboras también son llamadas masakouat y son consideradas como un animal sabio y cuidador de los cultivos. Los alumnos también
manifestaron la existencia de historias en su familia en las cuales la serpiente muere
por causas del ser humano y las consecuencias suelen estar relacionadas con la infertilidad
del terreno o la desecación de los cuerpos de agua. En otros relatos, cuando la serpiente
se siente atacada, el ofidio se defiende y suele enfadarse, como resultado desaparecen
aquellos seres humanos quienes no respetaron la tierra o el agua. Las víboras son
vistas por la comunidad como seres vivos participantes en la sabiduría de la tierra
y del agua, así como vigilantes, cuidadoras y castigadoras. En otras comunidades de
Cuetzalan, las serpientes tienen la función de enseñar (tenejmachtia) y despertar la conciencia de la gente (Beaucage 2012). Lo anterior permite plantear que el saber ancestral de los pueblos originarios
ha favorecido el cuidado de la biodiversidad, al fundarse en el respeto de los seres
vivientes. En contraste, la perspectiva occidental no fomenta lazos profundos con
el medio ambiente, es decir, el ser humano ha perdido la relación de unión con la
madre tierra, al considerarnos superiores y dueños de lo que nos rodea. Integrar los
saberes comunitarios a nuestra forma de pensamiento nos permitiría afinar o transformar
nuestras representaciones, conductas y actitudes hacia el respeto por el medio ambiente
y la biodiversidad.
En otros relatos se relaciona a la serpiente con la riqueza. Los estudiantes compartieron
la existencia de ofidios encontrados en cuevas o en terrenos con monedas de oro y
piedras preciosas. Asimismo, los niños comentan el haberles platicado sus abuelos
sobre las personas cuidadoras de las serpientes, las cuales pueden ser recompensadas
con monedas de oro. En dichas historias se ve reflejado cómo el ser humano es guardián
de su entorno y, a su vez, recompensado. Lo anterior, coincide con lo escrito por
Beaucage (2012), quien identificó una gran variedad de cuentos de Cuetzalan relacionados con boas
hembras, cuidados y abundancia material.
Dueños o espíritus protectores de la madre tierra
Los nahuas de Pepexta consideran a la Tierra y el Agua elementos imprescindibles para
la reproducción de la vida y son símbolo de respeto. En las historias compartidas
por los alumnos, la tierra y el agua son protegidas por guardianes, dueños o espíritus
protectores (itekomej) de forma humana, los cuales rara vez se ven y, además, tienen la capacidad de tener
control sobre los animales de las montañas, ríos, cascadas y sobre la vida acuática.
Los alumnos en sus relatos mencionan haber sido observados estos guardianes por sus
abuelos en la cascada de la comunidad Las Hamacas.
En los cerros hay guardianes los cuales mantienen el orden y evitan la caza excesiva
de animales por parte de los humanos. Lo anterior fue observado durante el taller:
un estudiante relató haber realizado su abuelo una tarde, la caza de varios y distintos
animales (armadillos, conejos, tejones y ardillas) para comer, sin embargo, el abuelo,
al regresar a su casa, escuchó la voz de alguien diciéndole que solo tenía que matar
un animal por día. Al final del relato el alumno comentó que es una historia con enseñanzas
sobre la caza excesiva y respeto sobre lo que madre tierra nos da. En varias comunidades de Cuetzalan hablan de dueños castigando a quien no pide permiso
para la caza o el uso de recursos naturales (Beaucage y Rojas 2022). De igual forma, se comenta en la comunidad de Pepexta que los dueños del cerro
van liberando poco a poco a los animales para poder estos ser cazados. Por lo anterior,
para los habitantes de la comunidad de Pepexta, el uso moderado de lo presente en
la naturaleza es relevante porque también forma parte de su vida y las historias les
recuerdan la existencia de guardianes manteniendo el orden de la vida en la Tierra
y el Agua. Los integrantes de las comunidades originarias se ven a sí mismos como
guardianes y protectores del medio ambiente, es decir, no se ven a sí mismos como
dueños, como sucede desde la visión occidental. Este panorama es el resultado de un
proceso de cientos de años en donde las comunidades originarias de México desarrollaron
un conocimiento detallado de la naturaleza y establecieron una relación cultural íntima
con ella (Castillo 2020). Para la cosmovisión indígena, las personas y los pueblos son el producto de la
tierra, la cual es considerada una madre, por lo tanto, el hombre no es propietario
de la tierra (Casariego y Bello 2020, 47).
De este modo, los saberes comunitarios sobre la percepción y el uso de los recursos
actúan como un “mecanismo” amortiguador de la degradación ambiental (Leff 2022). Lo anterior, se ve reflejado en otras historias compartidas por los alumnos, destacando
los relatos relacionados sobre el deterioro del medio ambiente en su vida cotidiana,
algunos ejemplos son el aumento de basura en las calles y la presencia de desechos
como cables, televisiones, alambres, piezas de lavamanos en las cascadas, por mencionar
algunos objetos. En las historias de los estudiantes el concepto de contaminación
antes de precisarlo o definirlo, lo viven en su cotidianidad. Asimismo, se observó
que a los estudiantes les sorprenden los hechos relacionados con la contaminación
del medio ambiente, pues son niños en contacto directo con la naturaleza de manera
frecuente en diferentes actividades de la vida diaria.
Las plantas medicinales alternativas para el cuidado de la salud
Por otra parte, en las historias familiares de los estudiantes se mencionaron los
problemas de salud y el método para resolverlos fue a través de las plantas medicinales
y el aguardiente. Lo anterior está relacionado con la polaridad de las moléculas y
la obtención de moléculas favorecedoras de la resolución de los malestares de la salud.
La extracción de componentes o principios activos se obtiene por medio del alcohol
encontrado en el aguardiente; el alcohol por medio de la polaridad atrae a las moléculas
activas y las mantiene en el líquido. Adicionalmente, en las historias de la comunidad
de Pepexta también se menciona la maceración con aguardiente como otro método para
la elaboración de los remedios para la salud. La extracción mediante maceración, utilizando
mezclas hidroetanólicas como medio disolvente, permite obtener una alta concentración
de moléculas activas, las cuales ayudan a solucionar o disminuir el problema de salud.
En las comunidades nahuas la medicina se basa en el uso de plantas y en un amplio
acervo de conocimientos relacionados con los usos, el cultivo, las características,
la colecta, la conservación y propiedades, lo cual favorece la resolución de problemas
de salud. Es importante destacar que el conocimiento colectivo de las comunidades
originarias sobre las plantas medicinales no es el resultado de la acumulación de
conocimiento a través de académicos con reconocimientos institucionales como sucede
desde la visión occidental, sino el resultado de la sabiduría acumulada a través del
tiempo por medio de experiencias. Es importante resaltar que el pensamiento colonial
y occidental ha estigmatizado dichos conocimientos originarios al no ser aprobados
por instituciones de producción de conocimiento científico y hegemónico, es decir,
los saberes indígenas han sido considerados como meramente empíricos y sin ningún
fundamento. De esta manera, se produce la devaluación de los saberes, y se ignoran
los componentes propios del proceso cognoscitivo, el cual implica su construcción
(Pérez y Argueta 2019). En este sentido, cada sociedad tiene su ciencia, un sistema de conocimientos ecológicos,
estrategias de supervivencia acumulada y perfeccionada a lo largo de los años (Castillo 2020). Los saberes de las comunidades originarias muestran sustentabilidad y son recursos
a través de los cuales emergen nuevas lógicas de racionalidad ambiental abriendo perspectivas
innovadoras para construir nuevos modos de habitar el mundo (Leff 2022).
Pepexta: topónimo reflejando la historia y la biodiversidad de la comunidad
También en las historias compartidas por los estudiantes destaca el origen del nombre
de la comunidad de Pepexta. De acuerdo con los estudiantes, los responsables de la
asignación del nombre fueron sus “ancestros”, como ellos lo mencionan. Los niños cuentan
en sus historias que el nombre de la comunidad de Pepexta se debe a la gran cantidad
de pesmaj que se encuentra en la región. Los pesmaj son helechos grandes de tipo arborescentes con más de un metro de altura. De acuerdo
con los estudiantes, las raíces de los helechos se utilizan en algunas comunidades
para elaborar macetas; sin embargo, son pocas las personas quienes llevan a cabo esta
actividad por ser una actividad controlada en Cuetzalan. Las historias relacionadas
con los topónimos de una comunidad generalmente derivan de la descripción de la biodiversidad,
medio ambiente y de los espacios rodeándolos como los cerros, los ríos, entre otros.
Es decir, son descriptivos de características orográficas, hidrológicas, botánicas
o zoológicas. En las comunidades nahuas de Cuetzalan, los topónimos existentes reflejan
su relación con la biodiversidad como plantas y animales. Adicionalmente, la toponimia
permite la reconstrucción del pasado. En el caso de Pepexta, las historias y el topónimo
confirman la existencia de dichas pteridofitas (helechos) desde hace mucho tiempo.
Sin embargo, a pesar de hacer el nombre de la comunidad referencia a la abundancia
de helechos, en la actualidad se observan pocos. De acuerdo con personas de la comunidad,
se han talado muchos pesmaj debido a que las personas han destinado los terrenos para el cultivo de otras plantas
como el café y el maíz; también los ancianos de Pepexta comentan que los terrenos
fueron empleados para la construcción de casas, las cuales han aumentado en los últimos
años y han generado problemas en la comunidad, pues las personas han abandonado sus
desechos de construcción en las veredas, ríos y cascadas. Durante el taller, un estudiante
comentó haber ido en una ocasión a nadar a la cascada Las Hamacas, y habérsele enredado
un cable en la pierna, incluso agregó haber encontrado lavamanos abandonados en las
cascadas. Por lo anterior, actualmente, el topónimo de la comunidad de Pepexta, nos
permite identificar un problema ambiental en vías de desencadenarse y, por lo tanto,
ser de gran relevancia seguir conservando las historias para permitirnos identificar
el origen de los topónimos de las comunidades relacionados con la biodiversidad.
Por otra parte, los topónimos también pueden manifestar movimientos o fenómenos de
una población. En el caso de Cuetzalan, los abuelos cuentan que antes en el municipio
abundaban unas aves llamadas kuesaltotot, razón por la cual se nombró Cuesalan y no Cuetzalan (Castillo 1996). Los koyomej o mestizos han nombrado al municipio como Cuetzalan porque ellos lo han traducido
como “lugar del quetzal”, incluso en varios restaurantes y locales de la región colocan
el ave verde en los murales. Realmente el kuesaltotot era un ave roja brillante, la cual ya se encuentra extinta en dicho municipio, lo
anterior permite identificar que el topónimo de Cuetzalan refleja la existencia de
un ser vivo, el cual ya no se encuentra en el municipio. De acuerdo con Castillo (2000), todavía existe un árbol llamado kuesalkowit, el cual produce un fruto pequeño rojo que seguramente comían antes los kuesaltotot.
Conclusiones
-
Los saberes comunitarios son un conjunto de sabiduría colectiva acumulada, la cual
puede ser transmitida y expresada en gran diversidad de formas como narraciones, historias
o cuentos. Las historias compartidas por los estudiantes permitieron identificar el
respeto y la sobrevivencia mutua con la naturaleza, así como la interacción de elementos
del dominio natural, social y espiritual. Durante la realización del presente trabajo
se observó que los estudiantes de la telesecundaria poseen conocimientos adquiridos
por medio de la enseñanza directa de sus abuelos o padres, y por medio de la observación
y de su interacción con el contexto comunitario, el cual no es adquirido a través
del razonamiento institucional.
-
Los saberes de las comunidades por mucho tiempo han sido estigmatizados como inferiores,
y contando con racionalidad básica; sin embargo, dichos conocimientos representan
la solución a problemas de tipo ambientales y conservación de la biodiversidad. Si
bien los saberes comunitarios han sido desplazados o pocas veces han sido contemplados
para el desarrollo de políticas ambientales, lo anterior es lamentable, toda vez que
se pierden conocimientos valiosos para la conservación de los recursos locales, así
como interpretaciones las cuales pudieran responder a las actuales necesidades sociales
y ambientales. Asimismo, integrar los saberes comunitarios a nuestra forma de pensamiento
nos permitiría afinar o transformar nuestras representaciones, conductas y actitudes
hacia el respeto por el medio ambiente y la biodiversidad.
-
De acuerdo con los resultados del presente trabajo, es necesario preservar y difundir
los saberes comunitarios favorecedores de la conservación del medio ambiente y de
la biodiversidad. Las instituciones educativas, investigadores y los docentes pueden
promover la adhesión de los conocimientos de las comunidades originarias en la toma
de decisiones o formas de pensamiento para el cuidado del medio ambiente, lo cual,
a su vez, permitiría plantear el diálogo de saberes como parte de una estrategia incluyente,
participativa y de empoderamiento de las comunidades indígenas, posibilitando reconocer
la pluralidad del conocimiento o aproximarse a un diálogo de saberes.
-
La conservación de los saberes es parte importante de la sobrevivencia de la identidad
y la forma de pensamiento de una comunidad indígena. Asimismo, los saberes son un
patrimonio y legado cumpliendo con la función de promover normas de regulación, acceso,
conocimiento y uso de los recursos naturales. De acuerdo con Castañeda e Higuita (2018), los saberes deben ser conservados para tener un manejo adecuado del cosmos o naturaleza
y mantenimiento de un orden.
-
Para el cuidado del medio ambiente se requiere del diálogo horizontal sobre saberes
o la combinación de dos reflexiones entre las comunidades y los investigadores, es
decir, sin una interpretación universalista que aplique para todos los seres humanos
y contextos. Para Beltrán (2022), atentar contra el conocimiento y cultura de una comunidad también es atentar contra
la protección de la biodiversidad y medio ambiente. ID