La tesis principal en el libro de Guillermo Núñez radica en la existencia de un campo
sexual, dicho campo será entendido como un espacio de lucha entre individuos o distintos
grupos, los cuales dependerán de fuerzas o capitales para posicionarse dentro de este
espacio sexual. Se trata de una lucha de representaciones sexuales, en las cuales
se observan relaciones de género tradicionalmente establecidas, es decir, las de tipo
heterosexual. A su vez, dentro de estas relaciones de género surgen representaciones
en torno a la homosexualidad. Se trata de nuevas construcciones de identidad sexual,
las cuales permiten comprender el surgimiento de una representación significativa
(alterna) del mundo social.

Guillermo Núñez escribe el libro en el año 1994, en Hermosillo, Sonora, en el noroeste
de México. Durante ese año, el país atravesaba por una serie de sucesos políticos
que impactaron fuertemente en una crisis financiera y la devaluación del peso. Por
un lado, Carlos Salinas de Gortari se encontraba en el último año de su sexenio como
presidente de la república, y en ese momento llevó a cabo un acuerdo internacional
integrando al país a una nueva economía global, el llamado Tratado de Libre Comercio
de América del Norte (TLCAN) firmado entre Canadá, Estados Unidos y México, llevando
a este último a una “apertura con el mundo”, su integración en una economía de tipo
capitalista propició una restructuración en términos sociales, políticos, culturales,
entre otras.
Por otro lado, se dio el levantamiento armado de grupos indígenas en el sur del país,
el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) proclamando una serie de demandas
como la justicia y la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas, así
como la defensa del territorio. Los ojos del mundo voltearon a verlos, exigían reconocimiento.
Debido a encontrarse en una situación de marginación, expusieron las consecuencias
que se tendrían en sus comunidades a partir del Tratado de Libre Comercio (TLC), pues
la pérdida de sus tierras los sumergiría aún más en la pobreza.
Los sucesos mencionados en los párrafos anteriores permiten situar un poco el panorama
en la cual se encontraba México. El contexto dentro del cual surgió el texto se da
en medio de un proceso de globalización, de desarrollo tecnológico y científico, donde
la información viajaba de forma inmediata y la innovación se convirtió en un punto
sumamente importante en todos los espacios. El ámbito académico no quedó exento de
estos procesos, por el contrario, se vio fuertemente impactado e integrado al nuevo
modelo o sistema capitalista.
De esta manera, el trabajo presentado por Guillermo Núñez parte de una investigación
académica anterior, asimismo, se trata de un enfoque socio antropológico, con perspectiva
cualitativa, donde se observa un profundo trabajo etnográfico. El texto se encuentra
estructurado en cuatro partes principales: el campo, el habitus, las prácticas y las discusiones.
En un primer momento, el autor retoma el concepto de poder para explicar el poder
de la representación, los alcances de este dentro de la sociedad en cuanto a la percepción
de la realidad simbólica y significativa de los individuos, mostrando algunos de los
conceptos abordados, así como el objetivo del autor: comprender cómo se hallaba conformado
el campo sexual en Hermosillo, Sonora, y cuáles eran los grupos que lo integraban
hasta ese momento.
Ante ello, la población de estudio se encontraba integrada por hombres que mantienen
relaciones homoeróticas en esa zona de México -percibidos como personas transgresoras
de la norma-. Es decir, a partir de la construcción de un modelo heterosexual, el
surgimiento de cualquier otra forma de llevar a cabo la sexualidad sería visto en
términos de representación como algo fuera de la norma, pues “lo normal” serían únicamente
las relaciones sexuales heterosexuales -entre hombres y mujeres.
En este sentido, se observa que el sexo biológico y la construcción de un género -femenino
o masculino- serán fundamentales para la constitución de formas culturales de entender
el mundo. En consecuencia, las representaciones sociales permitirán el surgimiento
de valores y percepciones del mundo social, dependiendo principalmente del contexto,
motivo por el cual el autor menciona que las prácticas, comportamientos, gustos y
deseos son organizados, pero a su vez también se encuentran atravesados por el poder
de la representación.
En la segunda parte, el autor se enfoca en cómo los hombres homosexuales se diferencian
del resto en cuanto a forma de ser y experimentación de sus emociones -presentando
una serie de entrevistas realizadas durante su investigación, sirviendo como fundamento
a lo planteado-, así como en la percepción de los homosexuales sobre sus diferencias
en relación con otras personas. De esta forma, cuando logran aceptar su homosexualidad
se involucran otras cuestiones que tienen que ver con su contexto, tal es el caso
de instituciones (familia, iglesia, escuela, Estado), las personas, los medios y los
discursos que los rodean.
En este proceso de aceptación y construcción de una identidad homosexual, la institución
religiosa ha tenido un rol importante por un tiempo prolongado, al lograr intervenir
e influir en las representaciones de carácter religioso. Por ejemplo, en el caso de
la iglesia, los homosexuales son vistos como personas que viven constantemente en
pecado. Según menciona el autor, desde el catolicismo las relaciones sexuales deberían
darse únicamente entre hombres y mujeres, pues desde este tipo de sexualidad podría
esperarse la reproducción de la vida, pero también de ciertos valores -que han funcionado
como reguladores de la conducta de las personas. Así, cualquier persona que intentara
sobrepasar este modelo ortodoxo establecido desde el siglo XVIII sería fuertemente
castigada.
Ciertamente las formas en las cuales los homosexuales han sido castigados han ido
cambiando con el paso del tiempo. Aunque en la actualidad se puede observar una mayor
in-tervención por parte del Estado, el hecho aún de existir una gran influencia por
parte del pensamiento religioso no ha cambiado, especialmente en grupos poderosos
(conservadores) -algunos de ellos cuentan con gran peso político y económico, influyendo
en gran medida sobre las decisiones que se toman por parte del Estado-ocasionando
que los homosexuales sigan siendo grupos en situación de vulnerabilidad, violentados
de diversas maneras, dañando principalmente su integridad física, psicológica, sexual,
entre otras, así como también el daño que ellos mismo pueden provocarse por sentirse
fuera de sí.
En un tercer momento, el autor habla de que los hombres que se relacionaban sexualmente
con otros hombres tenían prácticas en su vida cotidiana influyendo de alguna manera
en sus expresiones eróticas y afectivas. Dichas expresiones les permitía relacionarse
e identificarse con otros hombres en la misma situación, desarrollando estilos de vida
e integrándolos en grupos denominados como ambiente o comunidad homosexual. Pero el
hecho de sentirse identificados no significaba, al interior de estos grupos, no encontrar
diferencias relacionadas con cuestiones como la clase o la etnia, entre otras.
Según el autor, algunas prácticas identificativas de los homosexuales eran el camping,
el lenguaje afeminado utilizado por algunos de ellos y la sensibilidad. Todas estas
prácticas producían estilos de vida, que no solo los distinguía dentro de la misma
comunidad, sino especialmente del resto de hombres -heterosexuales.
Por este motivo, parte de la propuesta del autor es que estas prácticas y estilos
de vida sean tomados en cuenta como formas de responder y resistir a un modelo tradicional
de masculinidad. Estos contradiscursos, percibidos como herejes por encontrarse dentro
de lo anormal e inmoral, deben tratarse y ser vistos como discursos alternos los cuales
brindan agencia a los individuos, pues por medio de estas representaciones lograron
resistir -y continúan haciéndolo- a toda una organización cultural que intenta imponerse,
limitarlos, encerrarlos en un mundo simbólico y de significados del cual no se sienten
partícipes.
Por último, en la cuarta parte del libro, el autor presenta discusiones donde, a través
de ellas, explica el motivo por el cual el campo sexual es percibido como un campo
de lucha y resistencia por parte de estos grupos, donde los hombres practicantes de
una sexualidad homoerótica se encuentran en una situación de subordinación. Así, los
individuos o grupos que cuentan con los medios necesarios, entendidos como capitales
-de factores económicos y relaciones de poder a su favor, solo por mencionar algunos-
serán legitimados en cuanto a sus formas de concebir el mundo, de actuar, y de pensar.
Contrariamente sucedería con quienes son percibidos como parte de la clandestinidad,
de lo anormal, lo enfermo, lo feo, lo cual incomoda y disgusta. Sin embargo, la constante
exclusión a la cual se han visto enfrentados en distintos espacios, la falta de derechos
y seguridad, así como sus experiencias han permitido la construcción de nuevas subjetividades,
totalmente distintas a la impuesta desde su niñez, aquello percibido como un deber
ser, como un destino único basado en algo “natural”.
En el mismo texto, el autor hace una serie de recomendaciones y propuestas, donde
se interpreta no haberse tratado, el libro, solo de un asunto académico, sino deja
ver una posición política y ética buscando visibilizar el entramado de complejidades
a las cuales suelen enfrentarse los hombres identificados con la homosexualidad.
Por otro lado, si se hace una breve comparación entre el momento de publicación de
Sexo entre varones. Poder y resistencia en el campo sexual con la situación actual,
se puede observar que la vinculación de los varones homosexuales con el desarrollo
tecnológico de los últimos años -surgido como uno de los procesos de la globalización-
los ha acercado a un mundo virtual, permitiéndoles generar nuevas formas de interacción
social, y donde han encontrado una especie de desvanecimiento de fronteras tanto espaciales
como temporales, asimismo, se percibe una brecha de desigualdad económica y social,
pues no todos tienen las mismas posibilidades de acceso a estos nuevos espacios digitales.
Se visibiliza una extensión del mundo social, es decir, hay un traslado de un espacio
a otro para llevarse a cabo el ejercicio de la violencia, pero es importante tener
en cuenta, en este nuevo espacio, la posibilidad del surgimiento de otros fenómenos
que vuelvan aún más complejo el entramado de relaciones sociales.
A manera de conclusión, se puede decir que, en la actualidad, las condiciones estructurales
han permitido a los varones con prácticas homoeróticas desarrollar una forma un poco
más libre y autónoma -sin esto significar el no continuar siendo un grupo social maltratado
y excluido-. A su vez, se han logrado comunicar con otros compartiendo una situación
similar a lo largo del mundo, por lo cual se han organizado para generar cambios dentro
de la sociedad mexicana; los varones homosexuales han exigido un reconocimiento como
sujetos de derecho y la existencia de mayores posibilidades de ser respetados. Se
trata de una integración cultural, la cual parte de diversas formas representativas
y, en consecuencia, siendo un proceso lento, requiere principalmente de la legitimidad
de otros sectores poblacionales.