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Guillermo Núñez Noriega Sexo entre varones. Poder y resistencia en el campo sexual México: Programa Universitario de Estudios de Género, UNAM, 2015, 3a ed., 345 pp. ISBN: 978-607-026-182-4

 

La tesis principal en el libro de Guillermo Núñez radica en la existencia de un campo sexual, dicho campo será entendido como un espacio de lucha entre individuos o distintos grupos, los cuales dependerán de fuerzas o capitales para posicionarse dentro de este espacio sexual. Se trata de una lucha de representaciones sexuales, en las cuales se observan relaciones de género tradicionalmente establecidas, es decir, las de tipo heterosexual. A su vez, dentro de estas relaciones de género surgen representaciones en torno a la homosexualidad. Se trata de nuevas construcciones de identidad sexual, las cuales permiten comprender el surgimiento de una representación significativa (alterna) del mundo social.

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Guillermo Núñez escribe el libro en el año 1994, en Hermosillo, Sonora, en el noroeste de México. Durante ese año, el país atravesaba por una serie de sucesos políticos que impactaron fuertemente en una crisis financiera y la devaluación del peso. Por un lado, Carlos Salinas de Gortari se encontraba en el último año de su sexenio como presidente de la república, y en ese momento llevó a cabo un acuerdo internacional integrando al país a una nueva economía global, el llamado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado entre Canadá, Estados Unidos y México, llevando a este último a una “apertura con el mundo”, su integración en una economía de tipo capitalista propició una restructuración en términos sociales, políticos, culturales, entre otras.

Por otro lado, se dio el levantamiento armado de grupos indígenas en el sur del país, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) proclamando una serie de demandas como la justicia y la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas, así como la defensa del territorio. Los ojos del mundo voltearon a verlos, exigían reconocimiento. Debido a encontrarse en una situación de marginación, expusieron las consecuencias que se tendrían en sus comunidades a partir del Tratado de Libre Comercio (TLC), pues la pérdida de sus tierras los sumergiría aún más en la pobreza.

Los sucesos mencionados en los párrafos anteriores permiten situar un poco el panorama en la cual se encontraba México. El contexto dentro del cual surgió el texto se da en medio de un proceso de globalización, de desarrollo tecnológico y científico, donde la información viajaba de forma inmediata y la innovación se convirtió en un punto sumamente importante en todos los espacios. El ámbito académico no quedó exento de estos procesos, por el contrario, se vio fuertemente impactado e integrado al nuevo modelo o sistema capitalista.

De esta manera, el trabajo presentado por Guillermo Núñez parte de una investigación académica anterior, asimismo, se trata de un enfoque socio antropológico, con perspectiva cualitativa, donde se observa un profundo trabajo etnográfico. El texto se encuentra estructurado en cuatro partes principales: el campo, el habitus, las prácticas y las discusiones.

En un primer momento, el autor retoma el concepto de poder para explicar el poder de la representación, los alcances de este dentro de la sociedad en cuanto a la percepción de la realidad simbólica y significativa de los individuos, mostrando algunos de los conceptos abordados, así como el objetivo del autor: comprender cómo se hallaba conformado el campo sexual en Hermosillo, Sonora, y cuáles eran los grupos que lo integraban hasta ese momento.

Ante ello, la población de estudio se encontraba integrada por hombres que mantienen relaciones homoeróticas en esa zona de México -percibidos como personas transgresoras de la norma-. Es decir, a partir de la construcción de un modelo heterosexual, el surgimiento de cualquier otra forma de llevar a cabo la sexualidad sería visto en términos de representación como algo fuera de la norma, pues “lo normal” serían únicamente las relaciones sexuales heterosexuales -entre hombres y mujeres.

En este sentido, se observa que el sexo biológico y la construcción de un género -femenino o masculino- serán fundamentales para la constitución de formas culturales de entender el mundo. En consecuencia, las representaciones sociales permitirán el surgimiento de valores y percepciones del mundo social, dependiendo principalmente del contexto, motivo por el cual el autor menciona que las prácticas, comportamientos, gustos y deseos son organizados, pero a su vez también se encuentran atravesados por el poder de la representación.

En la segunda parte, el autor se enfoca en cómo los hombres homosexuales se diferencian del resto en cuanto a forma de ser y experimentación de sus emociones -presentando una serie de entrevistas realizadas durante su investigación, sirviendo como fundamento a lo planteado-, así como en la percepción de los homosexuales sobre sus diferencias en relación con otras personas. De esta forma, cuando logran aceptar su homosexualidad se involucran otras cuestiones que tienen que ver con su contexto, tal es el caso de instituciones (familia, iglesia, escuela, Estado), las personas, los medios y los discursos que los rodean.

En este proceso de aceptación y construcción de una identidad homosexual, la institución religiosa ha tenido un rol importante por un tiempo prolongado, al lograr intervenir e influir en las representaciones de carácter religioso. Por ejemplo, en el caso de la iglesia, los homosexuales son vistos como personas que viven constantemente en pecado. Según menciona el autor, desde el catolicismo las relaciones sexuales deberían darse únicamente entre hombres y mujeres, pues desde este tipo de sexualidad podría esperarse la reproducción de la vida, pero también de ciertos valores -que han funcionado como reguladores de la conducta de las personas. Así, cualquier persona que intentara sobrepasar este modelo ortodoxo establecido desde el siglo XVIII sería fuertemente castigada.

Ciertamente las formas en las cuales los homosexuales han sido castigados han ido cambiando con el paso del tiempo. Aunque en la actualidad se puede observar una mayor in-tervención por parte del Estado, el hecho aún de existir una gran influencia por parte del pensamiento religioso no ha cambiado, especialmente en grupos poderosos (conservadores) -algunos de ellos cuentan con gran peso político y económico, influyendo en gran medida sobre las decisiones que se toman por parte del Estado-ocasionando que los homosexuales sigan siendo grupos en situación de vulnerabilidad, violentados de diversas maneras, dañando principalmente su integridad física, psicológica, sexual, entre otras, así como también el daño que ellos mismo pueden provocarse por sentirse fuera de sí.

En un tercer momento, el autor habla de que los hombres que se relacionaban sexualmente con otros hombres tenían prácticas en su vida cotidiana influyendo de alguna manera en sus expresiones eróticas y afectivas. Dichas expresiones les permitía relacionarse e identificarse con otros hombres en la misma situación, desarrollando estilos de vida e integrándolos en grupos denominados como ambiente o comunidad homosexual. Pero el hecho de sentirse identificados no significaba, al interior de estos grupos, no encontrar diferencias relacionadas con cuestiones como la clase o la etnia, entre otras.

Según el autor, algunas prácticas identificativas de los homosexuales eran el camping, el lenguaje afeminado utilizado por algunos de ellos y la sensibilidad. Todas estas prácticas producían estilos de vida, que no solo los distinguía dentro de la misma comunidad, sino especialmente del resto de hombres -heterosexuales.

Por este motivo, parte de la propuesta del autor es que estas prácticas y estilos de vida sean tomados en cuenta como formas de responder y resistir a un modelo tradicional de masculinidad. Estos contradiscursos, percibidos como herejes por encontrarse dentro de lo anormal e inmoral, deben tratarse y ser vistos como discursos alternos los cuales brindan agencia a los individuos, pues por medio de estas representaciones lograron resistir -y continúan haciéndolo- a toda una organización cultural que intenta imponerse, limitarlos, encerrarlos en un mundo simbólico y de significados del cual no se sienten partícipes.

Por último, en la cuarta parte del libro, el autor presenta discusiones donde, a través de ellas, explica el motivo por el cual el campo sexual es percibido como un campo de lucha y resistencia por parte de estos grupos, donde los hombres practicantes de una sexualidad homoerótica se encuentran en una situación de subordinación. Así, los individuos o grupos que cuentan con los medios necesarios, entendidos como capitales -de factores económicos y relaciones de poder a su favor, solo por mencionar algunos- serán legitimados en cuanto a sus formas de concebir el mundo, de actuar, y de pensar. Contrariamente sucedería con quienes son percibidos como parte de la clandestinidad, de lo anormal, lo enfermo, lo feo, lo cual incomoda y disgusta. Sin embargo, la constante exclusión a la cual se han visto enfrentados en distintos espacios, la falta de derechos y seguridad, así como sus experiencias han permitido la construcción de nuevas subjetividades, totalmente distintas a la impuesta desde su niñez, aquello percibido como un deber ser, como un destino único basado en algo “natural”.

En el mismo texto, el autor hace una serie de recomendaciones y propuestas, donde se interpreta no haberse tratado, el libro, solo de un asunto académico, sino deja ver una posición política y ética buscando visibilizar el entramado de complejidades a las cuales suelen enfrentarse los hombres identificados con la homosexualidad.

Por otro lado, si se hace una breve comparación entre el momento de publicación de Sexo entre varones. Poder y resistencia en el campo sexual con la situación actual, se puede observar que la vinculación de los varones homosexuales con el desarrollo tecnológico de los últimos años -surgido como uno de los procesos de la globalización- los ha acercado a un mundo virtual, permitiéndoles generar nuevas formas de interacción social, y donde han encontrado una especie de desvanecimiento de fronteras tanto espaciales como temporales, asimismo, se percibe una brecha de desigualdad económica y social, pues no todos tienen las mismas posibilidades de acceso a estos nuevos espacios digitales. Se visibiliza una extensión del mundo social, es decir, hay un traslado de un espacio a otro para llevarse a cabo el ejercicio de la violencia, pero es importante tener en cuenta, en este nuevo espacio, la posibilidad del surgimiento de otros fenómenos que vuelvan aún más complejo el entramado de relaciones sociales.

A manera de conclusión, se puede decir que, en la actualidad, las condiciones estructurales han permitido a los varones con prácticas homoeróticas desarrollar una forma un poco más libre y autónoma -sin esto significar el no continuar siendo un grupo social maltratado y excluido-. A su vez, se han logrado comunicar con otros compartiendo una situación similar a lo largo del mundo, por lo cual se han organizado para generar cambios dentro de la sociedad mexicana; los varones homosexuales han exigido un reconocimiento como sujetos de derecho y la existencia de mayores posibilidades de ser respetados. Se trata de una integración cultural, la cual parte de diversas formas representativas y, en consecuencia, siendo un proceso lento, requiere principalmente de la legitimidad de otros sectores poblacionales.