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Migración laboral internacional de las mujeres sinaloenses. Una revisión de la literatura con una perspectiva feminista

 

Resumen

El objetivo de este artículo es analizar la participación en la migración internacional laboral de las mujeres sinaloenses. Se analizan los estudios sobre las sinaloenses en distintos nichos laborales: su participación en el mercado global de la costura y del cuidado; evidenciamos la participación de las sinaloenses en el proceso de productos pesqueros como la jaiba, y su incursión empresarial y de autoempleo como estilistas. Todo esto en un contexto de desigualdades laborales, las cuales ponen a las mujeres en desventaja económica y social. Los estudios revelan que las mujeres sinaloenses aportan su fuerza laboral en los mercados globales, y sus ingresos mejoran las condiciones de vida, salud y educación de sus familias. Sin embargo, las instituciones gubernamentales no reconocen sus aportes ni coadyuvan a aminorar las dificultades presentadas en sus trayectorias laborales. Este artículo está compuesto de tres apartados: 1) donde se esboza una perspectiva feminista para analizar a las sinaloenses en el mercado laboral global; 2) la descripción de las nuevas tendencias de la participación laboral de las mujeres, y, 3) la realización de un análisis de la literatura sobre la participación laboral de las sinaloenses migrantes en EUA.

Abstract

The objective of this article is to analyze the participation in international labor migration of Sinaloa women. We analyzed studies on Sinaloa women in different labor niches: their participation in the global sewing and care market; also, we demonstrate the participation of Sinaloa women in the processing of fishery products such as crab and their entrepreneurial and self-employment incursion as stylists. All this in a context of labor inequalities that put women at an economic and social disadvantage. Studies reveal that Sinaloa women contribute their workforce to global markets, their income improves the living conditions, health and education of their families; however, government institutions do not recognize their contributions or help alleviate the difficulties they present in their career paths. This article is made of three sections: 1) the outline of a feminist perspective to analyze Sinaloa women in the global labor market; 2) the description of the new trends in women’s labor participation, and, 3) we carry out an analysis of the literature on labor participation of migrant Sinaloa women in the US.


Introducción

LA PARTICIPACIÓN DE LAS SINALOENSES en el mercado laboral está enmarcada por logros individuales y colectivos, pero aún existen brechas de género con carácter permanente y en algunos casos se agudizan. En el tema del mercado laboral sinaloense, las mujeres participan en un 40%, pero continúan segregadas a trabajo del sector servicios (81%), solo 2% de las mujeres gana más de 5 salarios mínimos en Sinaloa, el mismo porcentaje ocupa puestos directivos, a pesar de que el 57% cuenta con nivel de educación medio superior y superior. El 36% de los trabajadores independientes son mujeres autoempleadas y empleadoras, y 20% de los empleadores son mujeres. La brecha salarial persiste, las mujeres ganan 20% menos que los hombres en los mismos puestos laborales (ENOE 2022). Los aspectos estructurales contextualizados por estos datos están relacionados con la distribución de los recursos productivos, el trabajo del cuidado no remunerado, el acoso laboral y el uso consciente e inconsciente de dobles estándares al evaluar a las mujeres y hombres en su desempeño laboral. La brecha salarial es la punta del iceberg de un mercado laboral, el cual discrimina el trabajo de las mujeres. Esta realidad local sobre la participación de las mujeres en el mercado laboral es consistente a nivel nacional e internacional; con pequeñas variaciones, las mujeres siguen estando en desventaja, los pisos pegajosos, los techos de cristal, la segregación ocupacional y los precipicios de cristal son hechos comprobados (Ramos, Latorre, Tómas y Ramos 2022; Dueñas-Fernández, Iglesias-Fernández y LlorenteHeras 2015; Bechtoldt, Bannier y Rock 2019; Sabharwal 2015; Ryan, Haslam, Morgenroth, Rink, Stoker y Peters 2016).

Como una salida a estas desventajas, las mujeres deciden migrar y la migración internacional de mujeres con fines laborales también es una realidad en aumento. Por supuesto que la migración internacional está asociada con falta de oportunidades, pero también con inseguridad, pobreza e incertidumbre social, además de los efectos del cambio climático y desastres naturales. En 2017, 257.7 millones de personas emigraron en el mundo, 51.6% fueron hombres y 48.4% mujeres. La tasa promedio de participación laboral de las mujeres nacidas en el extranjero pasó de 60.9% en 2005 a 66.6% en 2017.

En este mismo año, México fue el principal expulsor de mujeres (6.1 millones), equivalente al 2.3% del total de las migrantes internacionales (CONAPO, BBVA, Gobierno de México 2019). Esta participación de mujeres en la migración laboral internacional, no solo es importante por su relevancia numérica, sino por las propias características de desventajas enfrentadas por las mujeres en los mercados laborales, además de las vulnerabilidades en los procesos migratorios. Nunca antes había habido tantas mujeres migrando para mejorar su trabajo y sus vidas. Para muchas, la migración aporta estas ventajas, pero, para otras, incluye correr riesgos peligrosos, como la explotación en trabajos domésticos y la vulnerabilidad ante la violencia. Las políticas y prácticas de migración no han sabido reconocer a tiempo estos riesgos y adoptar medidas en aras de hacer seguro ese proceso para las mujeres.

Poco se ha realizado para visibilizar, proteger y regular esta participación. Encontramos, en el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, firmado recientemente en 2018 en Marruecos, por 164 estados, un planteamiento bajo una perspectiva de género: “garantizar que se respeten los derechos humanos de las mujeres, los hombres, las niñas y los niños en todas las etapas de la migración, que se comprendan y satisfagan adecuadamente sus necesidades específicas, y que se los empodere como agentes de cambio”. Incorpora la perspectiva de género y promueve la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas, reconociendo su independencia, su capacidad de actuar y su liderazgo, para dejar de percibir a las migrantes casi exclusivamente desde el “prisma de la victimización” (ONU 2018, 6). En la práctica, este pacto no puede hacer mucho, Estados Unidos no lo firmó y la migración sigue siendo no segura, desordenada y no regulada, en todas las regiones del mundo y sobre todo para las mujeres.

El caso de las mujeres sinaloenses no es la excepción, así lo han documentado los estudios realizados por Lizárraga (2006), Ibarra (2013), Montoya (2008), Montoya, Ochoa-O’Leary y Woo (2014), y Sánchez (2015). Si bien es cierto que las mujeres sinaloenses cada vez están más capacitadas, los mercados laborales siguen asignándoles empleos considerados tradicionalmente femeninos, de bajos salarios y precarios. El objetivo de este artículo es analizar el perfil de las sinaloenses migrantes internacionales y su participación en el mercado laboral, principalmente en el de EUA, pues es hacia donde se han dirigido las investigaciones sobre el tema. No obstante, consideramos la existencia de un nicho de participación de las mujeres migrantes sinaloenses, el cual aún no ha sido analizado: la participación de las mujeres migrantes calificadas para insertarse en el mercado laboral global.

Para alcanzar el objetivo de este trabajo planteamos, primeramente, una perspectiva feminista con miras al estudio de la participación laboral de las mujeres a nivel internacional, con la idea de comprender -desde las desigualdades estructurales- y poniendo en el centro la relevancia, vulnerabilidad y aportes económicos de las mujeres. Posteriormente, analizamos las nuevas tendencias de la participación laboral de las mujeres a nivel internacional, nacional y estatal, con la finalidad de tener un punto de referencia para valorar la participación de las sinaloenses en la migración internacional laboral. Por último, analizamos los estudios realizados sobre sinaloenses en el mercado laboral estadounidense, subrayando su inserción en los nichos laborales tradicionales, los obstáculos para lograr sus objetivos económicos, así como sus aportes a la economía de las familias sinaloenses.

Una perspectiva feminista para analizar la migración laboral internacional

La brecha de género en México, en 2020 y en cuanto a participación y oportunidades económicas, es de 57.4%, es decir, las mujeres siguen teniendo 42.6% menos oportunidades de trabajo y calidad del empleo que los hombres, en este rubro también se considera la variable de salarios entre hombres y mujeres para trabajos similares. Estas desventajas económicas se dan a pesar de haber logrado las mujeres un nivel más equitativo en cuestiones de educación. La brecha de género en educación en México es de 99.7%, esto es, prácticamente hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades y los mismos niveles de educación. En el rubro donde la brecha es aún más amplia es en la participación política: en México llega a 46.8 por ciento (World Economic Forum 2020).

Analizar estas desigualdades con una perspectiva de género implica analizar los contextos económicos, políticos y sociales generizados, entendiendo por generización los procesos de creación de jerarquías sociales donde mujeres y varones son valorados en forma desigual, en detrimento del desarrollo de las oportunidades de vida de las mujeres (Tabbush 2019, 90). Además, implica ser consciente de que el género no es homogéneo, está atravesado por otras categorías sociales como la clase social, la etnia, la pertenencia a una comunidad religiosa, etc. Derivado de lo anterior, el género es una categoría de análisis con la peculiaridad de ser uno de los sistemas de estratificación social, junto con la clase, la raza y la nacionalidad, teniendo un impacto en la microestructura y la microestructura social. El núcleo de la teoría feminista de género radica en la explicación de las desigualdades de las mujeres como una construcción histórica, en la cual convergen la condición y la situación de las mujeres en la sociedad. La condición de la mujer se refiere a la historia de la constitución de las mujeres como objeto, como un ser cultural y genérico. Y la situación de la mujer implica el reconocimiento de las condiciones reales de existencia de las mujeres (Güereca 2016, 116).

Uno de los objetivos de utilizar una perspectiva feminista es visibilizar la participación de las mujeres como agentes de cambio social y económico en Sinaloa, conocer sus intereses, así como sus luchas y sus logros, para recuperar la presencia, aportaciones y acciones de las mujeres en la sociedad y así contribuir a la erradicación del sexismo en la ciencia. Asimismo, utilizar el género como categoría de análisis permite explicar la forma diferenciada en la cual las sociedades determinan lo propio de hombres y mujeres y les asignan un lugar, roles y ámbitos sociales de acción (Güereca 2016, 117).

Visibilizar la participación económica de las mujeres implica realizar explicaciones sobre la vida social y la experiencia humana desde una perspectiva centrada en las mujeres y sus experiencias basadas en tres condiciones: 1) la situación social y las experiencias de las mujeres son el objeto de estudio; 2) las mujeres son los sujetos centrales del proceso de investigación. En el nivel epistemológico esto significa “ver el mundo desde el distintivo y ventajoso punto (o puntos) de vista de las mujeres en el mundo social”, y, 3) El feminismo (académico) es una teoría crítica y activista que actúa en nombre de y para las mujeres (Güereca 2016, 111).

Recuperar las investigaciones sobre las sinaloenses en el mercado laboral internacional, constituye un aporte a reconstruir una genealogía femenina y feminista de las mujeres en el mercado laboral en Sinaloa, visibilizando la participación de las mujeres, sus contextos, ideas, interpretaciones y procesos políticos y liberadores ubicados en un espacio-tiempo.

Una genealogía femenina es la recuperación de prototipos literarios y mitológicos, galería de mujeres ilustres, que busca la construcción del imaginario, la simbología, la memoria y la presencia femenina y que incluye por lo tanto mujeres reales y ficticias, feministas o no. Y, una genealogía feminista es la memoria colectiva de las luchas por la emancipación, de las pioneras reales que hayan contribuido a los logros feministas con sus acciones e ideas, donde caben también las aportaciones masculinas. (Restrepo 2016, 31)

En este caso, coadyuvamos a construir una genealogía feminista resaltando los hallazgos relacionados con los aportes de las sinaloenses en el mercado laboral en EUA, señalando los aportes que dan luz para describir su participación, los contextos donde se desarrollan, los logros alcanzados, aunque los estudios no tengan este objetivo en particular, ni estén abordados con una perspectiva feminista. Asimismo, aportamos a construir una genealogía feminista, al resaltar algunos nombres de mujeres sinaloenses destacadas en el mercado laboral global.

Nuevas tendencias de la participación laboral de las mujeres

Las brechas laborales por género son persistentes y continúan siendo elevadas. Así lo muestran los siguientes datos. La tasa de participación1 de la fuerza laboral2 global femenina es de 52.4% comparado con el 80% de la participación de los hombres. En América Latina, la fuerza laboral femenina participa con un 58% y los hombres participan en un 81.6% (World Bank 2022). Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo 2022) la tasa de ocupación3 de las mujeres en América Latina y El Caribe es de 46.9% y la de los hombres es de 69.8% en 2022. Esto a pesar de mostrar una recuperación después de un declive en periodo de pandemia, la cual llegó a una tasa de ocupación en el caso de los hombres de 63.8% y 41.3% en las mujeres, en el 2020 (OIT 2022, 60). Asimismo, la región se caracteriza por un aumento en el empleo informal, que va de entre el 40 y 80% del aumento neto de trabajo entre el tercer trimestre de 2020 y el tercer trimestre de 2022. La tasa de informalidad regional (promedio de 11 países) es de casi 50 por ciento.

Otra tendencia en el mercado laboral es la permanencia del trabajo a distancia después de la pandemia. Los trabajadores formales, de mayores calificaciones, mujeres, en edades centrales y en ocupaciones profesionales, técnicas y gerenciales, son quienes a tres años de la irrupción de la pandemia continúan haciendo un uso más frecuente de la modalidad de trabajo a distancia (OIT 2022, 71). La construcción y el servicio doméstico son actividades que muestran dos extremos de la distribución del empleo según sexo, la primera altamente masculinizada y la segunda altamente feminizada. Ambos sectores, a su vez, demandan trabajo poco calificado. Mientras la construcción se encuentra entre los tres de mayor crecimiento en relación con 2019, el servicio doméstico se ubica entre los de menor dinamismo. Por lo tanto, la tendencia creciente de las actividades de construcción con mayor intensidad después del servicio doméstico, también da cuenta de la mayor recuperación masculina entre los ocupados de bajo nivel educativo, en relación con las mujeres de igual nivel de calificación (OIT 2022, 67).

Por otra parte, esta dinámica laboral de las mujeres se ve reflejada en su participación en la migración laboral mundial. A mediados del año 2020, las mujeres representaron poco menos de la mitad de la población mundial de migrantes internacionales, es decir, 135 millones (48.1%) (DAES 2020). En el año 2019, el número de trabajadores migrantes internacionales mujeres era de 70 millones (41.5%), en comparación con 99 millones de varones (58.5%) (OIT 2021) (Gráfica 1). En América Latina y el Caribe, a mediados de 2020, la proporción de mujeres migrantes internacionales (49.5%) era superada ligeramente por la de varones migrantes internacionales (50.5%) (OIM 2023).

Gráfica 1

Trabajadores migrantes internacionales, por sexo, 2019.

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Fuente: OIT (2021).

En lo que respecta a México, en 2018, el total de población mexicana en EUA, principal receptor de mano de obra mexicana, ascendió a 12.3 millones. En tanto, la población de origen mexicano alcanzó los 38.4 millones, representando un incremento de 2.5% respecto al año anterior. Por estado de destino, 62.8% de la población mexicana con matrícula consular se ubica en California (28.8%), Texas (22.6%), Illinois (8.1%) y Nueva York (3.3%). La estructura de la composición por edades de la población migrante mexicana en EUA sugiere una migración laboral, 87.4% tiene entre 15 y 64 años de edad. Las mujeres participan con 46% de esta migración (Gráfica 2) (CONAPO, BBVA, Gobierno de México 2019).

Gráfica 2

Migración mexicana a EUA por sexo.

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Fuente: CONAPO, BBVA, Gobierno de México (2019, 51).

En 2017, cerca de cuatro millones de personas migrantes mexicanas en EUA tenían ciudadanía estadounidense, 50.4% mujeres y 49.6% hombres. Este es uno de los aspectos que determina y enmarca la inserción laboral de los migrantes mexicanos en EUA (CONAPO, BBVA, Gobierno de México 2019).

Durante el periodo 1996-2005 arribaron a EUA casi cuatro millones de personas, mientras en el lapso de los años 2006-2017 disminuyó a 2.2 millones, en este último periodo las mujeres participaron con un 47.2%. En 2017, 28.8% de la población emigrante mexicana contaba con hasta 8 años de educación; no obstante, solamente 1.9% contaba con un posgrado. Diferenciando por sexo, 21.9% de las mujeres contaban con algún grado de licenciatura, licenciatura o posgrado (Gráfica 3) (CONAPO, BBVA, Gobierno de México 2019).

Gráfica 3

Nivel de educación de las mujeres mexicanas migrantes en EUA, 2017 (4.9 millones).

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Fuente: CONAPO, BBVA, Gobierno de México (2019, 51).

Asimismo, 8.1 millones de personas migrantes mexicanas formaron parte de la población económicamente activa (PEA) de EUA en 2018, la mayor parte (95.7%) era población ocupada (PO), de esta última, 60% se ocupó en actividades terciarias, porcentaje con marcadas diferencias entre mujeres y hombres. De los 5,782,124 mujeres migrantes mexicanas en EUA, el 50.5 % es considerada población económicamente activa y de estas 94.5% es población ocupada. La población de mujeres económicamente no activa es de 49.5%, un porcentaje alto si lo comparamos con el 16.8% de los hombres migrantes mexicanos en EUA. De los 2,758,954 mujeres dentro del rubro económicamente ocupadas, el 81% lo está en el sector terciario, 15.3% en el sector secundario, y, 3.2% en el sector primario. En comparación, los hombres económicamente ocupados (4,982,859), el 48% se emplea en el sector terciario, 45% en el sector secundario, y 6.3% en el primario, más diversificados que las mujeres (Gráficas 4 y 5).

Gráfica 4

Población económicamente activa. Mujeres migrantes mexicanas en EUA, 2018.

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Fuente: CONAPO, BBVA, Gobierno de México (2019, 51).

Gráfica 5

Mujeres económicamente activas por sector económico, EUA, 2018.

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Fuente: CONAPO, BBVA, Gobierno de México (2019, 51).

De las mujeres económicamente activas, el 81.6% se emplea en el sector servicios, 15.3% en el sector industrial y un 3.2% en el sector agropecuario.

En 2018, las mujeres migrantes mexicanas en EUA se desempeñaron principalmente en actividades de salud y educación (618 mil), hostelería y esparcimiento (461 mil) y manufactura (400 mil). En contraste, los hombres se desenvolvieron principalmente en actividades de la construcción (1.5 millones), manufactura (636 mil), así como en actividades profesionales y administrativas (597 mil) (CONAPO, BBVA, Gobierno de México 2019).

Participación laboral de las sinaloenses migrantes internacionales

En 2015, había 7,201 personas nacidas en Sinaloa de 5 años y más residiendo en EUA: 2,411 de Culiacán, 1,211 de Mazatlán, 180 de Escuinapa, 176 de El Fuerte, 45 de Concordia, y 29 de Badiraguato (Censo 2020). De acuerdo con los resultados del Censo de Población y Vivienda 2020, se tiene un registro entre 2015 y 2020, de 15,264 personas emigrantes de la entidad quienes ahora viven en el extranjero. Casi dos terceras partes de esta población corresponde a hombres con una edad mediana de 26 años (68.2%), mientras las mujeres representaron el 31.8% del total, con una mediana de 25 años (Gráfica 6) (Secretaría de Gobernación 2022).

Gráfica 6

Emigración internacional sinaloense, por sexo.

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Fuente: Secretaría de Gobernación (2022).

Según estimaciones de CONAPO y con base en la matrícula consular de los mexicanos en EUA, en 2017 había 12,833 sinaloenses viviendo en EUA, de los cuales 30.5% son nacidos en Culiacán, 10.3% en Guasave, 10.1% en Ahome, 9.5% en Mazatlán, y, 5.2% en Mocorito. El 60.9% de los sinaloenses estaba residiendo en California, 9.0% en Arizona, 4.9% en Nevada, 4.2% en Texas y 2.5% en Utah. El 52.2% de los sinaloenses reportan un estatus de empleado, 29.0% dedicado al hogar, 4.0% como estudiante, 3.3% campesino, y, 3.2% como obrero (Gráfica 7) (CONAPO, BBVA, Gobierno de México 2019).

Gráfica 7

Origen de la migración sinaloense.

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Fuente: CONAPO, BBVA, Gobierno de México (2019).

Respecto a los estudios de caso donde se ha reflejado la importancia de la migración femenina sinaloense, podemos argumentar el no haber sido estos investigados con una perspectiva de género, se han enfocado al análisis de la migración sinaloense de manera general, sin considerar específicamente la migración femenina, por lo cual dejan en la periferia los aportes realizados por las sinaloenses migrantes a la vida económica, social y familiar con su trabajo en el extranjero, así como los avatares sorteados por ellas para lograr sus objetivos de una vida mejor para sí mismas y sus familias. No obstante, podemos recuperar en estos estudios algunos indicadores de sus contribuciones y características puestos en relieve en este escrito.

Destacamos la existencia de diversas causas y circunstancias las cuales originan el proceso migratorio de las mujeres en Sinaloa. Lizárraga (2006, M 21) halló una participación significativamente importante en la migración internacional de las mujeres, en los municipios de Cosalá, San Ignacio y Concordia; argumentando como causas de esta migración femenina, por lo menos en la zona serrana del estado, la violencia generada por la actividad de la siembra y la comercialización de estupefacientes. Por su parte, García (2005) encontró en el municipio de Aguacaliente, de Choix, que las mujeres representan un 14% de los migrantes, aunado al dato reportado de ser un 9% amas de casa en Estados Unidos; el autor conjetura, en este caso, el darse la migración femenina en un contexto de formación o reunificación familiares.

Asimismo, Pintor (2002), al estudiar a los migrantes originarios de El Sitio, Badiraguato, en Los Ángeles, encontró una abrumadora mayoría del sexo femenino (65%), argumentando no solo deberse esta migración a la reunificación familiar, sino también desarrollarse por razones económicas, y empleándose principalmente en el sector servicios, tiendas, restaurantes y como afanadoras, lo cual concuerda con otros hallazgos (Sánchez 2015; Montoya 2008).

Ibarra (2003) al analizar la inserción laboral de mexicanos en la industria del vestido en Los Ángeles, California, encuentra a mujeres sinaloenses trabajadoras de la costura en el Fashion district,4 en el centro de Los Ángeles, donde detectó una alta concentración de migrantes indocumentados con bajo capital humano, una creciente masculinización del sector, desplazando a las mujeres por hombres jóvenes y de distintos orígenes estatales no tradicionales en la migración, con una fuerte red de solidaridad entre los mexicanos migrantes, quienes aseguran la inserción laboral pero en condiciones cada vez más precarias.

En su investigación, distingue las experiencias de mujeres migrantes sinaloenses:

[…] experiencias compartidas en el trastierro: la decisión de emigrar normalmente asociada a algún tropiezo económico o falta de expectativas; un arribo traumático a los Estados Unidos, con vivencias de cruce fronterizo de pesadilla, doloroso, que deja huellas imborrables por haber cruzado a pie por el desierto o encajuelados en un auto, de la mano de polleros; la difícil tarea de encontrar trabajo y sobrevivir, formar una familia, reproducir su mundo cultural en otro país, la nostalgia de la lejanía y el desdoblamiento interno de poseer una identidad que cambia, obligando a negociar internamente actitudes, valores y emociones. (Ibarra 2013, 32)

En este estudio destacan las historias de las sinaloenses Dorangélica y Amelia, originarias de Navolato y Badiraguato, respectivamente, quienes son ejemplo de mujeres sinaloenses inyectando dinamismo a la industria de la ropa, manejada principalmente por coreanos. En sus historias de vida nos relatan su actividad laboral, sus condiciones de trabajo, sus rutinas diarias, pero, sobre todo, nos muestran el duro trabajo llevado a cabo por las mujeres sinaloenses en la industria de la ropa en Los Ángeles, California, bajo condiciones laborales agotadoras, estresantes, con nulas posibilidades de ascender, sin tiempo para estudiar ni poder cumplir su sueño de una vida mejor, describen su vida entre el trabajo y su casa, así como las presiones laborales y el cuidado de sus hijos.

Un panorama más alentador, sin estar exento de sacrificios, conflicto y trabajo agotador, nos describe Montoya (2008) al visibilizar la migración laboral de mujeres sinaloenses trabajadoras de la jaiba en Carolina del Norte. La autora analiza los factores que incentivan y limitan el uso de las remesas en la actividad productiva en una localidad del municipio de Guasave, Gabriel Leyva Solano, ubicada en un valle agrícola del norte de Sinaloa, rodeada de ocho empacadoras (“empaques”) y procesadoras de productos agrícolas, además de una arrocera y una procesadora y exportadora de jaiba. En esta investigación, Montoya encuentra como demanda de trabajo emanada de estas empresas el favorecer la inmigración de trabajadores agrícolas temporales de otras regiones, como también la emigración de mujeres jaiberas con visas H-2B hacia Carolina del Norte, Virginia y Luisiana.

De esta manera, encuentra como factores motivadores del uso productivo de las remesas una relación con el dinamismo presentado por el mercado laboral local, la migración circular, el sostenimiento de redes sociales en las comunidades de origen y también con las acciones llevadas a cabo por los migrantes con el objetivo de aumentar sus ingresos. Llama la atención, en sus hallazgos, el aporte de las mujeres sinaloenses a la construcción de nuevas redes laborales hacia nuevos destinos migratorios y nuevos nichos laborales. Tal es el caso del proceso de enlatado de la jaiba en Carolina del Norte, Luisiana y Virginia, con una forma de inserción laboral totalmente regulada y documentada, a través de las visas H2B, así como el uso productivo de las remesas en la comunidad con la construcción de pequeños negocios comerciales, el uso de las remesas femeninas en mejoras de la salud, la educación de los hijos y construcción de viviendas.

Asimismo, Montoya, Ochoa-O’Leary y Morales (2014) analizan la participación de mujeres mexicanas como estilistas en Arizona, encontrando a sinaloenses desempeñando esta labor y creando empresas como salones de belleza. Las autoras estudian la participación de las mujeres mexicanas en el sector formal e informal del autoempleo, en un área metropolitana de Arizona. Utilizaron un análisis cualitativo para descubrir los factores por los cuales se ven afectadas las actividades de autoempleo de las inmigrantes mexicanas, a la luz de las nuevas políticas de Arizona, dirigidas a controlar la inmigración y limitar el acceso al empleo para los inmigrantes indocumentados. Los testimonios de mujeres migrantes destacan el estrés, las dificultades y estrategias desarrolladas al participar en el mercado de trabajo en medio de las crecientes restricciones, así como las formas creativas de implementar trabajos por cuenta propia en los mercados formales e informales. De igual forma, estas mujeres estilistas aportan económicamente generando empleos en EUA y enviando remesas a sus comunidades de origen.

Otro estudio donde se detectan nichos laborales de mujeres sinaloenses en California es el de Sánchez (2015), sobre la inserción laboral de sinaloenses en California. Sin ser su intención estudiar la migración femenina, detecta cómo las mujeres culiacanenses recurren a autoemplearse, trabajando por cuenta propia como niñeras o en el comercio de ropa, valiéndose de sus relaciones sociales, vendiendo casa por casa entre los miembros de su familia y amigos, cuidando a niños de sus conocidas o empleándose en tiendas de ropa, lo cual lleva a concluir el parecer decisivos una serie de lazos migratorios familiares en su inserción laboral (Sánchez 2015, 163). El autoempleo como niñera o en la venta de ropa, así como los trabajos eventuales no responden a una serie de capacidades ya detentadas desde sus lugares de origen; sin embargo, surgen debido al bajo capital humano requerido, como una posibilidad de mejorar los ingresos. De este modo, los trabajos realizados en los lugares de destino exigen una preparación básica y elemental, de allí su flexibilidad y precariedad (Sánchez 2015, 166). Asimismo, encuentra una alta participación de mujeres en las lavanderías industriales, con una mejora mínima salarial, por contar con una membresía sindical; no obstante, no representa una movilidad laboral para las migrantes sinaloenses (Sánchez 2015, 181).

Uno de los aportes de las sinaloenses migrantes es la construcción de redes sociales de apoyo hacia nuevos destinos y nuevos nichos laborales, así lo documentan Montoya y Sánchez (2017), ahora con una perspectiva feminista y resaltando sus aportes. Los autores analizan la formación y desarrollo de redes sociales transnacionales construidas por mujeres migrantes oriundas de Sinaloa, y cómo la diversidad de actividades laborales realizadas por las migrantes sinaloenses ha reconfigurado el panorama laboral migratorio sinaloense, con base en los casos de trabajadoras despulpadoras de jaiba en Carolina del Norte, de estilistas en Arizona, y de babysitters y en lavanderías industriales en California.

Destacan que la inserción laboral de las sinaloenses en Estados Unidos refleja un posicionamiento en actividades fabriles de manera legal y regulada, como el de las jaiberas o lavanderas industriales, o bien trabajos por cuenta propia o autoempleo, como los de babysitters, estilistas y vendedoras de ropa. Sin embargo, a estas condiciones, las cuales muestran parcialmente la inclusión de las mujeres en actividades productivas y negociaciones en la toma de decisiones en el hogar, se suman la segmentación por etnia o género, así como señales de exclusión y marginalización laboral (Montoya y Sánchez 2017, 146). En las redes de jaiberas, de lavanderas y de cuidadoras de niños se intercambia la información, las responsabilidades, los pagos de favores, la solidaridad, y estas relaciones se restructuran de manera latente en una diversidad de espacios vecinales o laborales, proporcionando ayuda mutua al ser determinantes para la inserción laboral de las mujeres sinaloenses.

Por otra parte, hemos encontrado evidencia de la participación de mujeres sinaloense altamente calificadas en el mercado laboral global. Tal es el caso de la astronauta Carmen Victoria Feliz Chaidez, quien al egresar de una ingeniería en electrónica y comunicaciones, busca una especialidad en la International Space University en Francia; empieza a trabajar en la NASA por un año, siendo después invitada a trabajar en el departamento de Space Business and Management del Instituto Tecnológico de Florida, donde trabajó un proyecto en colaboración con el centro Kennedy de la NASA, en la actualidad trabaja en la International Association for the Advancement of Space Safety (IAASS) en Holanda, organización dedicada a trabajar en el avance científico y social de la seguridad en los sistemas espaciales y a colaborar con las acciones de sustentabilidad espacial (DEBATE 2017).

Otro ejemplo en este mismo sentido es el de Nadia Gallardo Romero, médica veterinaria zootecnista. Su pasión por la ciencia la llevó a establecerse en Atlanta, Estados Unidos, donde labora como jefa de la Unidad de Estudios Animales, en la rama poxvirus y rabia del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC, reconocido como el más importante del mundo. Entre sus responsabilidades como científica destaca la elaboración de protocolos en el manejo y muestreo de animales bajo condiciones de bioseguridad, en los niveles: 1, 2 3 y 4, así como los estudios de patogénesis de múltiples poxvirus, los cuales ayudan a determinar la eficacia de antivirales potenciales y a desarrollar nuevas vacunas y tratamientos de pre y post exposición al virus de la rabia (Millán 2022). En este sentido, es importante hacer investigaciones sobre las mujeres sinaloenses altamente calificadas, las cuales se están insertando en el mundo laboral global, aportando conocimiento y coadyuvando al avance científico y tecnológico, permitiéndonos construir una genealogía femenina de la participación de las sinaloenses en el mercado laboral.

De esta manera, tenemos, a pesar de los inconvenientes, vulnerabilidades y conflictos enfrentados por las mujeres migrantes, su contribución activa para mejorar la calidad de vida de sus familias y sus comunidades.

Sin duda, un impacto positivo de la emigración laboral femenina en la economía local son las remesas. Los datos del Banco de México (Banxico 2021) indican, para 2019, un total de 923 millones de dólares en remesas ingresadas a Sinaloa, cifra aumentada en 2020 a 1,039 millones de dólares. En ese mismo año (2020), las remesas representaron para Sinaloa 3.8% del PIB estatal. Asimismo, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, 52,596 hogares recibieron remesas, lo cual significó un 6.2% del total de hogares en la entidad. Para 2021, los ingresos por remesas en Sinaloa siguieron aumentando hasta alcanzar los 1,162 millones de dólares -2.3% del total de remesas captadas para el país-, colocando a la entidad en el décimo octavo lugar a nivel nacional (Banxico 2021). Respecto de los municipios donde más se recibieron remesas durante 2021, Culiacán fue el principal receptor al representar el 36.5% del total, seguido de Guasave (15.3%), Mazatlán (12.1%) y Ahome (10.6%). Entre estos municipios se captó el 63.9% del total de remesas en el estado y son los principales en el rubro de origen (Secretaría de Gobernación 2022).

En los estudios realizados ha quedado evidenciado el ser las mujeres migrantes quienes envían remesas etiquetadas para fines educativos, de salud, de inversión y de construcción de viviendas, inversiones impactando directamente a mejorar la vida de sus familias en Sinaloa (Montoya 2004 y Montoya et al. 2014).

Releer los estudios realizados sobre migración internacional en Sinaloa, con una perspectiva feminista y con el objetivo de poner en el centro a las mujeres migrantes, nos permite subrayar cómo sus aportes económicos, sociales y familiares aún no han sido justamente calculados. De tal forma, es imperativo reconocer las afectaciones resultado de sus vulnerabilidades, desventajas y discriminaciones, para posicionar ecuánimemente su participación en el mundo laboral global.

Conclusiones

Las mujeres migrantes sinaloenses son un sector poblacional aportando indudablemente a la economía estatal, representan el esfuerzo de las mujeres en búsqueda de una salida loable para lograr mejores condiciones de vida para sí y sus familias. Son también un símbolo de valentía, trabajo y esfuerzo. Es ineludible visibilizar la participación de las sinaloenses en este esfuerzo, con miras a generar políticas públicas para apoyarlas no solo en sus trayectorias migratorias, sino también en la gestión de apoyos económicos, de cuidado y acompañamiento de ellas mismas y sus hijos dejados en sus comunidades de origen. La migración internacional para las mujeres sinaloenses representa un camino de esperanza, no solo para quienes buscan superar la adversidad y tener una mejor vida, sino también para sus comunidades, lo cual, en ocasiones, se puede tornar en una vida de trabajo extenuante, de explotación y discriminación.

Es por ello seguir siendo categórico el analizar y visibilizar la vida económica, social y familiar de las sinaloenses migrantes laborales, no solo en los sectores de baja calificación sino también de las mujeres sinaloenses altamente calificadas insertas en sectores de investigación y desarrollo tecnológico en distintas partes del mundo. Su visibilización y análisis resulta ilustrador y pertinente en este contexto de creciente demanda de competencias digitales; es, asimismo, imperioso, promover su participación para reducir la brecha digital y aumentar la participación de las mujeres en puestos de alta dirección y de toma de decisiones.

Los estudios realizados de manera cualitativa y cuantitativa dan cuenta de la participación y aportes de las sinaloenses en el mercado laboral estadounidense. Igualmente, contar con genealogías femeninas y feministas nos permite reconocer y valorar sus aportes. En este sentido, podemos concluir que las migrantes sinaloenses han entrado a la migración internacional con objetivos de participar laboralmente, han creado e iniciado nuevos destinos migratorios, estableciendo redes sociales las cuales facilitan la migración, generan sus propios empleos y micro negocios en ambos lados de la frontera, produciendo empleos y contribuyendo al aumento de las remesas y su uso para beneficio de sus familias y las comunidades. Sus contribuciones no están exentas de un marco político, social y económico, el cual las pone en desventaja, las sinaloenses migrantes trabajan altas jornadas laborales, viven explotación, precariedad laboral y en muchas ocasiones no logran realizar el sueño de una movilidad social ni laboral. Es por ello el resultar necesario adoptar políticas laborales con perspectiva de género, las cuales permitan eliminar las barreras de entrada al mercado de trabajo local, ampliando el abanico de oportunidades laborales a puestos de alta dirección, de toma de decisiones y con altos salarios.

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Notes

[1] Tasa de participación es el resultado de multiplicar por cien el cociente obtenido al dividir la fuerza de trabajo entre la población en edad de trabajar, y representa la proporción de la población en edad de trabajar que participa activamente en el mercado de trabajo.

[2] Fuerza de trabajo comprende a todas las personas que, teniendo la edad mínima especificada, cumplen los requisitos para ser incluidas en la categoría de personas ocupadas o desocupadas. Es, por tanto, la suma de las categorías: personas ocupadas y desocupadas.

[3] Tasa de ocupación es el resultado de multiplicar por cien el cociente obtenido al dividir el número de personas ocupadas entre la población en edad de trabajar, y denota el grado de aprovechamiento de los recursos humanos que se encuentran en edad de trabajar.

[4] El barrio contrasta con el nuevo centro de la ciudad y sus imponentes edificios identificando a Los Ángeles en cualesquier postal; contiguos se encuentran viejos edificios, galerones, callejones, donde están instalados cientos de talleres manufactureros, dedicados al diseño y a la manufactura de prendas de vestir (Ibarra 2003, 23).