La Dra. Liliana Guadalupe Lizárraga Mendiola es profesora investigadora de tiempo
completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Desde el 2021, es jefa
del Área Académica de Ingeniería y Arquitectura, y, desde 2014, docente de la licenciatura
en ingeniería civil. Es ingeniera civil egresada del Instituto Tecnológico de Durango,
maestra en ciencias geológicas por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y doctora
en ciencias de la Tierra por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es perfil
deseable PRODEP y SNI 1. También es líder del Cuerpo Académico Consolidado UAEH-CA
087.
Ha sido galardonada con las siguientes distinciones: Premio Estatal de Ingeniería
Civil 2020. Pachuca de Soto, Hidalgo; Premio de Investigación en el área de Ingeniería
y Tecnología, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2006. Monterrey, Nuevo León; Premio
a la mejor tesis en el área de ciencias de la Tierra y agropecuarias, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2003. Monterrey, Nuevo León.
Sus líneas de interés en investigación se centran en la gestión del agua urbana por
medio de infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza, y la evaluación
geoquímica de materiales filtrantes como alternativas de tratamiento del agua. Cuenta
con más de 30 publicaciones científicas en revistas de investigación. Ha sido responsable
de 7 proyectos de investigación en los últimos 10 años. Ha participado en la formación
de recursos humanos de nivel licenciatura, maestría y doctorado. En su trabajo de
investigación, ha participado como colaboradora en trabajos de investigación y titulación
de estudiantes con las instituciones nacionales: Universidad de Sonora, Universidad
Juárez del Estado de Durango, Universidad Autónoma de Zacatecas, Universidad Autónoma
de Nuevo León, Universidad Autónoma de Chiapas, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
También con las instituciones internacionales: Universidad de Santander (Colombia),
Pontificia Universidad Católica del Ecuador, así como la Universidad Politécnica de
Madrid (España).
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¿Cómo están contribuyendo los avances en ingeniería y desarrollo sostenible para la
conformación de nuevas áreas de investigación?
El año 2007 marcó un hito en el desarrollo de la población a nivel mundial. A partir
de ese año, la mitad de los habitantes de este planeta radicaba en las ciudades. Hoy
en día somos 7,900 millones de seres humanos y se estima que nuestro crecimiento en
el corto plazo sea de 75 millones anualmente. Nuestra economía mundial es abastecida
gracias a interconexiones productivas, comerciales, financieras y tecnológicas. Sin
embargo, la demanda de recursos naturales para satisfacer las necesidades crecientes
de la población requiere profesionistas, científicos y tomadores de decisiones con
una visión estratégica de crecimiento sostenible.
En mi opinión, la situación anterior ha reorientado los avances en ingeniería hacia
áreas de investigación que ayuden a cumplir con los Objetivos de desarrollo sostenible (ODS), planteados por la Organización de las Naciones Unidas en el año 2015.
Estos esfuerzos se han enfocado, por ejemplo, en innovar en estrategias que mitiguen
los desafíos relacionados con la pobreza, contaminación, sobrexplotación y escasez
de recursos hídricos. También, se están desarrollando infraestructuras resilientes
ante el cambio climático, que ayuden a prevenir y mitigar peligros ocasionados por
desastres naturales. Se están implementando estrategias de optimización para ayudar
a quienes toman decisiones a seleccionar las medidas de solución que ayuden a mejorar
la calidad de vida de la población desde un enfoque de economía circular. Por otra
parte, la tecnología tiene una participación relevante en el análisis, diseño y manufactura
de materiales que reduzcan sus emisiones atmosféricas y el consumo de recursos naturales
a través del reúso, reciclaje y minimización de pérdidas.
¿Es necesario que las investigaciones en ingeniería se reorienten para tratar como
objetos de estudio el desarrollo sostenible y la adopción de soluciones de bajo impacto
para el ambiente?
Considero que ya nos dirigimos hacia la adopción de soluciones de bajo impacto que
transformen nuestras comunidades en espacios resilientes y sostenibles. Es importante
el esfuerzo de gobiernos e instituciones de educación y centros de investigación en
invertir recursos para transformar las ideas innovadoras en proyectos sostenibles
que beneficien a todas y a todos. Es a través de la ingeniería que se impulsa el crecimiento
económico de un país y este se mide, entre otras cosas, en función de su infraestructura
básica para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.
Si observamos los países más avanzados en cuanto a desarrollo sostenible, podemos
apreciar que son aquellos donde la calidad de vida de su población es de las mejores
a nivel mundial. Esto se debe a que destinan un porcentaje importante de su producto
interno bruto (PIB) a investigación y desarrollo. Algunos países donde se encuentran
las ciudades más sostenibles son Noruega, que invierte 2.28% de su PIB; Suecia, 3.53%;
Japón, 2.63%, país, este último, que además es notablemente destacado por sus avances
tecnológicos.
Por otra parte, también debemos considerar áreas de oportunidad en los países con
menor desarrollo sostenible, pues es en estas partes del mundo donde debemos impulsar
con mayor ahínco las aportaciones de la ingeniería y la tecnología para construir
infraestructura resiliente que ayude a la población a adaptarse ante el cambio climático.
Estos países, entre ellos México, invierten en el desarrollo de infraestructura para
aumentar su competitividad en el ámbito internacional, pero los esfuerzos aún se encaminan
hacia enfoques obsoletos de una economía lineal que nos está dirigiendo hacia el agotamiento
de los recursos naturales disponibles. En nuestro país, por ejemplo, solo se destina
el 0.3% del PIB a innovación y desarrollo, lo cual pone de manifiesto la necesidad
de reorientar nuestra forma de solucionar los problemas. Es indispensable, y debería
ser prioritario, aumentar el porcentaje que se invierte actualmente del PIB a investigación
y desarrollo, así como promover la formación de ingenieros e ingenieras con una visión
amplia del contexto de sostenibilidad, para que sean quienes aporten iniciativas que
acorten la brecha en este mundo cada vez más inhabitable.
¿Cuáles prevé que sean las direcciones fundamentales donde en el corto plazo la ingeniería
causará un impacto decisivo en producir espacios urbanos sostenibles?
Como lo mencioné antes, la innovación en alternativas sostenibles con posibilidad
de desarrollar tecnologías confiables y asequibles es una prioridad para reducir los
índices de pobreza y aumentar la calidad de vida de la población. El gran crecimiento
urbano de los países latinoamericanos, por caso, requiere ideas de profesionistas
para ayudar a disminuir la explotación de sus recursos naturales y la adaptación al
cambio climático. Por lo tanto, para mencionar solo algunas direcciones fundamentales,
destacaré la necesidad de aumentar la implementación de las energías renovables, el
desarrollo de infraestructura resiliente a través de soluciones basadas en la naturaleza,
infraestructura verde y azul, el diseño y manufactura de ecomateriales, la optimización
de procesos en la industria, el desarrollo de tecnologías más limpias, así como la
inclusión de la participación ciudadana en la toma de decisiones.
¿Cuáles son los retos y posibilidades abiertos por la crisis ambiental para modificar
la relación entre científicos e instancias privadas y gubernamentales en la construcción
de espacios urbanos sostenibles?
Considero que los científicos, autoridades, instancias privadas y la población en
general compartimos el reto de comprender y aceptar que las medidas para adaptar nuestros
espacios urbanos desde un contexto sostenible son urgentes y requieren de inversión
y toma de decisiones.
Debemos dejar de priorizar el costo económico por encima del costo ambiental. Si entendemos
que las generaciones futuras no mejorarán su calidad de vida si continuamos con el
modelo económico lineal, empezaremos a invertir más en investigación y desarrollo
para lograr que nuestras comunidades logren adaptarse al cambio climático. Por ejemplo,
la contaminación atmosférica produce daños a la salud que representan altos costos
y pérdidas por baja productividad. Vale la pena evaluar si la adopción de energías
renovables a corto, mediano y largo plazo revierte estas pérdidas económicas y aumenta
la productividad de una población. Otro ejemplo a considerar es el nivel actual de
explotación de los recursos naturales y la generación de residuos sólidos y líquidos.
Si se aumenta la investigación y el desarrollo de alternativas para optimizar los
procesos extractivos y productivos, así como reducir el consumo de estos recursos
a través del reúso o reciclaje, sería posible evaluar los beneficios económicos y
ambientales a través de la recuperación de la naturaleza y la disminución de la huella
ecológica actual.
¿Cuál visualiza debiera ser la relación entre la ingeniería, la arquitectura y el
desarrollo sostenible en el corto y mediano plazo?
El rango de actuación e interrelación entre la ingeniería y la arquitectura es amplio
y tiene una estrecha conexión con los Objetivos de desarrollo sostenible, pues estas disciplinas contribuyen a mejorar la calidad de vida de la población.
Destacaré algunos de los más obvios:
-
Agua limpia y saneamiento (ODS 6): una planeación urbana resiliente puede ayudar a
recuperar la capacidad de esos espacios para recargar sus fuentes de agua subterráneas,
conducir sus escorrentías reduciendo problemas de inundaciones, diseñar y construir
sistemas de abastecimiento y reabastecimiento por medio del aprovechamiento local
y el reúso, así como diseñar y promover un consumo y tratamiento eficiente y responsable
en el sector industrial.
-
Energía asequible y no contaminante (ODS 7): desde la bioclimática y las tecnologías
pasivas, las edificaciones pueden maximizar la iluminación natural y el confort térmico,
reduciendo las emisiones atmosféricas. La búsqueda y el aprovechamiento de nuevas
energías renovables, así como el empleo de materiales locales, son alternativas que
contribuyen a un crecimiento urbano menos contaminante.
-
Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8 y 9): por medio de la promoción, difusión
y formación de profesionistas formados en la ingeniería y arquitectura se puede contribuir
al desarrollo económico y mejorar la productividad de un país.
-
Ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11): sobre este tema he hablado anteriormente.
Destacaré en este objetivo la eficiencia energética en las edificaciones, el consumo
equilibrado y responsable de los recursos naturales, las estrategias de movilidad,
opciones de transporte, así como el desarrollo urbano planificado con base en medidas
resilientes.
-
Producción y consumo responsable (ODS 12): la ingeniería y arquitectura pueden contribuir
a reorientar nuestro modelo económico hacia un enfoque circular a través de la innovación
y el desarrollo. Es bien conocido que las ciudades y sus habitantes, por ejemplo,
consumen gran cantidad de recursos naturales y generan un alto volumen de residuos.
Es importante enfatizar que una producción y consumo responsable es posible si se
innova en aumentar los ciclos de vida de un producto, se evalúan los procesos para
reducir la contaminación, mejorar la gestión de residuos, entre otras alternativas.
¿Debe cambiar la formación actual de los recursos humanos a nivel superior y posgrado
para atender los retos de sustentabilidad?
Desde luego. Debemos promover la formación inclusiva de profesionistas con igualdad
de oportunidades. Esto puede ayudar a ampliar los puntos de vista y propuestas de
soluciones innovadoras a los problemas que nos aquejan en la actualidad. También,
debemos incrementar el desarrollo de tecnologías emergentes, desarrollar las capacidades
de los profesionistas para adaptarse a su entorno globalizado y con enfoque en la
cuarta Revolución industrial. Además, necesitamos orientar la formación de los profesionistas
en la solución de problemáticas de la población a través del cumplimiento de los ODS.
Es importante formar recursos humanos con las habilidades necesarias para enfocarse
en reducir la insostenibilidad en todos nuestros ámbitos, contribuyendo a procesos
productivos más amigables con la naturaleza.