Introducción
Llegar a este grupo de estudio fue el resultado de una búsqueda exhaustiva en un lugar
poco explorado académicamente: la Isla de la Piedra. Por comentarios de algunos locales,
supimos de la existencia de extranjeros centroamericanos ahí; sin embargo, los encontramos
hasta realizar un recorrido por sus calles y preguntando a los vecinos por ellos.
Al tener contacto con el grupo de migrantes, supimos que tienen varias décadas viviendo
en la Isla de la Piedra, donde su principal actividad económica tiene una relación
directa con el mar,1 que algunos de sus miembros (hijos, nietos y bisnietos) nacieron en territorio mexicano,
y, además, antes de establecerse en la Isla vivieron en otros estados de la república
mexicana. Lo anterior significa para ellos, haber estado en otros territorios y sociedades
con un bagaje cultural distinto al de su lugar de origen.
Para iniciar este proyecto de investigación fue necesario definir la población de
estudio, por ello, la misma se acotó a la primera generación2 de guatemaltecos. Se eligió esta generación porque, a diferencia de las otras tres,
ha nacido en Guatemala, ha estado expuesta a distintos tipos de movilidad, y también
a causa de que, en algún momento, tuvo un estatus migratorio de carácter irregular,
debiendo residir en otros estados de la república mexicana, trabajando en diversas
actividades económicas, así como en su lugar de origen; esta generación ha estado
en contacto con distintos modelos culturales y, finalmente, porque, de las cuatro
generaciones, la primera ha vivido por más tiempo en la Isla de la Piedra, esto es,
cuenta con más tiempo de permanencia que las demás.
De esta primera generación únicamente se abordó a las mujeres. Esto, porque cuando
se hicieron visitas de campo fue frecuente encontrar a las mujeres en su domicilio,
a diferencia de a los hombres; además, las mujeres mostraron mayor disposición3 para participar en el proyecto. Las participantes son cuatro mujeres alrededor de
los 60 años, tres de ellas provenientes de la costa del Pacífico guatemalteco, específicamente
de Puerto de Champerico, y la otra del departamento de Chimaltenango. Actualmente,
las cuatro son madres, abuelas y solo una es bisabuela.4
Después de acotar el objeto de estudio se definieron dos hipótesis para este trabajo
de investigación:
H1: Las guatemaltecas han estado viviendo por aproximadamente 30 años en un territorio
diferente al de origen y conviviendo con personas con una nacionalidad distinta a
la propia (guatemalteca); por esta razón, ellas se identifican como mexicanas, por
el hecho de tener mucho tiempo viviendo en este territorio y porque en su actual lugar
de residencia se encuentran sus hijos, familias, empleos, casas, pertenencias, lo
cual significa que ya no hay nada de importancia que las siga uniendo a Guatemala,
por ello tomaron la decisión de residir permanentemente en la Isla de la Piedra.
H2: Las guatemaltecas solo presentan cambios en su identidad porque dejaron de identificarse
con todo lo que tenga que ver con Guatemala, ya no se conciben con nacionalidad extranjera,
ya no consumen los alimentos que preparaban allá, ya no visitan su lugar de origen,
ni hacen alguna referencia al territorio guatemalteco.
Para tener una mayor comprensión de las entrevistadas es de importancia conocer el
lugar donde ellas viven actualmente y donde se desarrolla la investigación; por ello,
se presenta, a continuación, un breve esbozo de este lugar.
La Isla de la Piedra se encuentra en el estado de Sinaloa, uno de los 32 estados de
la república mexicana, localizado en la región noroeste del país, colinda al norte
con Sonora, al este con Durango, al oeste con el océano Pacífico y al sur con Nayarit.
El estado tiene 18 municipios, siendo la ciudad de Culiacán la capital. El estado
de Sinaloa es variado en su geografía, la cual determina sus actividades económicas;
en la zona centro-norte se encuentra el valle y la sierra, en esta área están los
campos de cultivo, donde se da la agricultura de temporal (sierra) y la de riego (valle),
en esta región también hay ganadería; en la zona de la costa, las principales actividades
económicas son la pesca y el turismo (Lizárraga y Santamaría 2012). Asimismo, en los municipios serranos el turismo forma parte de sus actividades
económicas.
En los resultados del Censo 2010,5 se dio a conocer la población total de Sinaloa: 2,767,761 habitantes, de la cual,
1,391,560 son mujeres y el resto hombres (1,376,201). Del total de la población en
Sinaloa, 249,089 nació en otra entidad de la república, y 17,970 declaró ser de otro
país. En Sinaloa, los municipios donde más pobladores se albergan son: Culiacán, con
858,638; Mazatlán, con 438,434, y, Ahome, con 416,299 (Instituto Nacional de Estadística
y Geografía 2010).
Mazatlán es un municipio ubicado en la región sur del estado de Sinaloa, conocido
coloquialmente como la Perla del Pacífico. Mazatlán colinda al norte con el municipio
de San Ignacio y con el estado de Durango; al oeste con el océano Pacífico y con San
Ignacio; al sur con el municipio de Rosario y el océano Pacífico; al este con el estado
de Durango y el municipio de Concordia (Instituto Nacional de Estadística y Geografía
1999). De acuerdo con los registros del censo del 2010, Mazatlán albergaba 438,434
habitantes (INEGI 2010), por ello se posiciona como el segundo municipio con más habitantes
del estado, después de Culiacán. Del total de pobladores de Mazatlán, 2,874 nacieron
en otro país. La mayor parte es originaria de Estados Unidos (2,150), de los restantes
países del continente americano son 483, de los cuales se reportan únicamente 35 de
origen guatemalteco (INEGI 2010).
La Isla de la Piedra, lugar que interesa a esta investigación, se encuentra dentro
del municipio de Mazatlán, es una península localizada a 20 km de la cabecera municipal
(ciudad de Mazatlán), y es una comunidad rural con aproximadamente 2,643 habitantes
(Huerta 2016). Las principales actividades económicas de este lugar son la pesca y el turismo,
también existen otras como la agricultura y el comercio.
El territorio de este poblado está dividido, una parte es un ejido, otras son parcelas
y la otra parte son colonias formadas por medio de invasiones y del crecimiento poblacional;
actualmente, hay cinco colonias: Vicente Guerrero, Universitaria, Anabella de Gavica,
Jesús de Nazaret y Ampliación Jesús de Nazaret (Huerta 2016). En esta comunidad viven personas con orígenes diversos, algunos de otros estados
de la república, así como extranjeros estadounidenses, canadienses y guatemaltecos.
A nivel nacional, los inmigrantes de origen guatemalteco representan a la población
de centroamericanos más grande ubicada en el país y en el estado de Sinaloa (Rodríguez y Cobo 2012). El interés por realizar esta investigación surge, precisamente, debido al incremento
de inmigrantes en el país, pues México es un país destino, lo cual se traduce en una
mayor diversidad cultural.
Debido a la numerosa presencia de guatemaltecos en el país, se han realizado distintas
investigaciones con diferentes enfoques sobre esta población, aunque, a diferencia
de este trabajo, esos estudios se centran en los estados que colindan con Guatemala
o Belice (Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Tabasco, entre otros) (Arriola-Vega 2016; Lerma 2016; González 2015; Meza 2015). Para esta investigación, se retomaron solo estudios sobre la migración guatemalteca
a territorio mexicano, al tratarse, principalmente, de puntualizar cómo se ha retomado
a esta población en otros estados, pues México, así como es un país de expulsión y
tránsito también lo es de destino.
En Sinaloa también hay presencia de guatemaltecos, y no hay investigaciones sobre
estos pobladores. En Mazatlán, existe una diversidad de extranjeros residiendo; no
obstante, los estudios de inmigrantes realizados se enfocan especialmente en los estadounidenses.
La Isla de la Piedra es un espacio geográfico el cual, la comunidad científica, de
alguna forma, ha ignorado y, debido a esto, han sido pocos los estudios llevados a
cabo sobre este lugar. Esta comunidad posee características particulares contrastando
con la capital del municipio, a pesar de estar muy cerca una de la otra; además, es
un lugar multicultural distinguiéndose por las diversas poblaciones de extranjeros6 que ahí viven. Esta característica constituye otra de las razones por las cuales
se considera importante realizar una investigación en dicho lugar.
Principalmente, buscamos en este trabajo explicar y analizar los motivos por los cuales
algunos elementos de la identidad de las mujeres guatemaltecas, en la Isla de la Piedra,
han permanecido y otros han cambiado después de un proceso migratorio, al encontrarse
en un lugar con características distintas a las de origen, asimismo, se pretende enunciar
cuáles son estos rasgos de permanencia y de cambio.
Aspectos teóricos
Para poder comprender en qué consiste la identidad se cree pertinente primero definirla.
Esta es una representación de los seres humanos, ya sea de manera individual o colectiva,
de la posición que ocupan en el espacio social (Giménez 1995), se construye a través de la apropiación de ciertos elementos culturales que se
encuentran en el entorno en el cual está inserto el individuo o el grupo, y también
se define mediante la imposición de límites que se van fijando entre el sí mismo y
los demás (Giménez 2005). Estos elementos tomados de los espacios sociales cumplen la función de ser “… diferenciadores
(hacia afuera) y definidores de la propia unidad y especificidad (hacia adentro)”
(Giménez 2005, 5). La identidad es aquello que nos indica quiénes somos nosotros y quiénes son los
otros.
Las identidades vienen del exterior, y son la forma en la cual se da un autorreconocimiento
e internalización, por parte de los individuos, de lo que los otros han reconocido
del nosotros, por lo cual “… la construcción de la identidad es un proceso intersubjetivo
de reconocimiento mutuo” (Larraín 2001, 29). La identidad es un proyecto social y cultural en construcción.
La identidad tiene tres funciones: una locativa, una selectiva y una integradora.
La locativa brinda a los actores la posibilidad de ubicarse en el entorno social;
la selectiva se deriva de las representaciones sociales,7 y es aquella por medio de la cual “… selecciona, en función de los valores que le
son inherentes, el sistema de preferencias de los agentes sociales y, por lo mismo,
sus opciones prácticas en el campo de los posibles, delimitado por la posición social
que ocupan” (Giménez 1995, 42); finalmente, la integrativa, la cual liga las experiencias vividas por el sujeto
o los sujetos en el pasado con las vivencias del presente.
La identidad está conformada por distintos componentes:
-
Contiene elementos culturales, pues se encuentra inserta en “… contextos colectivos
culturalmente determinados” (Larraín 2001, 26).
-
Tiene un carácter intersubjetivo y relacional, es decir, se forma por medio de las
interacciones habidas con los otros y por el reconocimiento y aprobación que estos
mismos le brindan al individuo (Giménez 1995).
-
Contiene una distinguibilidad cualitativa, esto es, en su composición se abarcan rasgos
distintivos por medio de marcas, características, atributos, cualidades, y otros elementos
que le brindan esa especificidad. La distinguibilidad cualitativa se divide en tres
elementos: a) pertenencia social; b) atributos idiosincráticos y relacionales, y,
3) narrativa biográfica (Giménez 1997).
-
Implica una “… permanencia en el tiempo de un sujeto de acción” (Giménez 2005, 9).
-
Es una unidad con límites (Giménez 2005).
-
El valor forma parte de la identidad, ya sea positivo o negativo, está conferido por
el individuo, y es por medio de este que los sujetos se relacionan con el mundo que
los rodea. El valor positivo de la identidad proporciona a los agentes ventajas, incentivos,
recompensas y gratificaciones, mientras, el valor negativo de la identidad produce
frustración, desilusiones, desesperanza, desaliento, entre otros aspectos (Giménez 2009).
-
La posesión de cosas materiales, mediante las cuales los agentes proyectan su mismidad
y a través de las cuales se ven reflejados; es por esto que los individuos producen,
poseen, adquieren diferentes cosas materiales, desde la vestimenta, la música, el
maquillaje, el arte, etcétera; “… el acceso a ciertos bienes materiales, el consumo
de ciertas mercancías, puede también llegar a ser un medio de acceso a un grupo imaginado
representado por esos bienes; puede llegar a ser una manera de obtener reconocimiento”
(Larraín 2001, 27-28).
Como se pudo observar, la identidad posee diferentes elementos que la caracterizan
y por medio de los cuales los individuos forman su identidad individual, colectiva,
territorial, entre otros. Por los elementos mencionados con anterioridad, Larraín (2003) dice que la identidad es cultural, material y social. Cultural por las categorías
compartidas; material por la proyección de cosas materiales como su sí mismo; y social
porque requiere de los otros para formarse.
La identidad tiene dos características muy particulares, una de ellas es su plasticidad,
es decir, la capacidad para cambiar, “Las identidades nacen, crecen, se transforman,
mueren y, a veces, resucitan” (Gendreau y Giménez 2000, 178). El cambio se presenta por transformación o por mutación. La transformación consiste
en un ajuste gradual al nuevo entorno; la mutación se divide en dos, la asimilación,
siendo esta la fusión con otras identidades, y la diferenciación: la división o multiplicación
de identidades (Gendreau y Giménez 2000). La identidad puede transformarse, pero trata de conservar los elementos esenciales
de la antigua identidad (Giménez 1996).
La otra propiedad de la identidad es la capacidad que tiene de permanecer en el tiempo
y en el espacio “… la identidad implica la percepción de ser idéntico a sí mismo a
través del tiempo, del espacio y de la diversidad de las situaciones” (Giménez 2009, 40), con idéntico no quiere decir que sea inmutable sino que aunque sea en esencia y
en la imaginación se conserven los elementos identificatorios principales de los individuos
o de los colectivos.
El cambio y permanencia no deben de verse como dos elementos separados, sino como
una continuidad en el cambio, es decir,
[…] en el sentido de que la identidad a la que nos referimos es la que corresponde
a un proceso evolutivo, y no a una constancia substancial. Hemos de decir, entonces, que es más bien la dialéctica entre permanencia y cambio,
entre continuidad y discontinuidad, la que caracteriza por igual a las identidades
personales y a las colectivas. Estas se mantienen y duran adaptándose al entorno y
recomponiéndose incesantemente, sin dejar de ser las mismas. Se trata de un proceso
siempre abierto y, por ende, nunca definitivo ni acabado. (Giménez 2009, 41)
Es decir, los cambios y las continuidades en la identidad son elementos presentes
en esta, e, invariablemente, van en conjunto; la identidad tiene límites, pero no
es un proyecto acabado, conserva elementos, pero conforme el tiempo pasa van cambiando
algunas de las características que la definen.
Metodología
Para darle una solidez y fundamentación a esta investigación se usó la técnica de
relatos de vida dirigidos por la perspectiva etnosociológica, y, para la obtención
de la información de cada una de las entrevistadas, se utilizó la herramienta de entrevista
semiestructurada, finalmente, los datos obtenidos se desglosaron mediante el análisis
de contenido cualitativo.
Este trabajo está fundamentado en un enfoque cualitativo, por lo cual “… busca la
subjetividad, y explicar y comprender las interacciones y los significados subjetivos
individuales o grupales” (Álvarez-Gayou 2003, 41). Esta investigación tiene un corte cualitativo porque se pretende hacer énfasis
en la subjetividad de las inmigrantes guatemaltecas residentes de la Isla de la Piedra,
Mazatlán, con el objetivo de describir (es decir, que ellas pormenoricen) sus trayectorias,
y conocer, de esta manera, lo que las identifica: su identidad, así como lo que hacían
en su lugar de origen tanto como su actividad actual donde se encuentran hoy; también
se busca conocer sus percepciones del lugar en el que actualmente habitan, sus grupos
de pertenencia, entre otros aspectos; todo esto, tal y como de alguna manera se plantea
más adelante en la hipótesis, con la finalidad de identificar y analizar los cambios
y continuidades en las identidades de estas mujeres.
Las investigaciones de corte cualitativo recogen la información directamente en el
lugar de estudio, lo cual quiere decir no trasladar a la población de estudio a espacios
con los cuales no está familiarizada. Los datos se recolectan directamente de las
personas, porque se sostiene una comunicación cara a cara o porque se mantiene una
observación hacia la población objetivo. En este tipo de trabajos se reúne información
de distintos medios (documentos, periódicos, fotografías, entrevistas, entre otros)
(Batthyány y Cabrera 2011).
El nivel obtenido de este estudio es explicativo, este tipo de estudios “… está dirigido
a responder las causas de los eventos físicos o sociales (…), su interés se centra
en explicar por qué y en qué condiciones ocurre un fenómeno, o por qué dos o más variables
están relacionadas” (Batthyány y Cabrera 2011, 34), corresponde al grado más profundo en la búsqueda de conocimiento (Arias 2012). En este sentido, se desea responder a ¿qué es lo que ha generado los cambios y
continuidades en la identidad de las mujeres inmigrantes guatemaltecas de la Isla
de la Piedra?
El diseño de este trabajo es de campo, pues los datos son recogidos de fuentes primarias
(sujetos del lugar donde se lleva a cabo la acción), también se emplean datos secundarios
(estadísticas, investigaciones realizadas por otros investigadores, entre otros),
los cuales serán importantes para la consecución de los objetivos, las hipótesis y
la problemática planteada inicialmente. Este trabajo se elaboró desde la perspectiva
etnosociológica; este enfoque nos ayuda a centrarnos en solo una parte de la realidad
social de nuestro objeto de estudio, para conocer cómo esta se forma y transforma,
así como también para reconocer qué es lo que influye en dicha situación para llegar
hasta donde actualmente se encuentra.
Para la recolección de información de campo se utilizó la técnica de investigación
de relatos de vida a través de la herramienta de entrevista semiestructurada; es una
técnica utilizada para acceder a la información de una población de estudio. Los relatos
de vida hacen una descripción de la forma en la cual los sujetos viven o vivieron
una situación en particular, por qué se encuentran en dicha condición y qué hacen
para adaptarse a esta. Es importante señalar que los relatos de vida se basan en ciertos
aspectos de la vida de los individuos, es decir, no son iguales a las historias de
vida, pues, estas últimas, son más elaboradas al considerarse como testimonios de
otras personas, así como otros documentos históricos como periódicos, fotografías,
por mencionar algunos.
Los relatos de vida de esta investigación están orientados por la perspectiva etnosociológica;
desde este enfoque, dado de forma oral, se busca una mayor naturalidad, es decir,
que los informantes se desenvuelvan por sí mismos en una o varias entrevistas (Bertaux 2005). Los relatos de vida surgen en una forma dialógica. Las entrevistas para los relatos
de vida están guiadas por un filtro, el cual consiste en el pacto llevado a cabo desde
el acuerdo de la participación de los informantes en el trabajo de investigación;
“Este pacto tiene el valor de filtro, pues orienta y centra previamente la entrevista” (Bertaux 2005, 39).
El método etnosociológico tiene la finalidad de comprender un “objeto social” ampliamente,
por ello se recurre a entrevistar a personas que han convivido con este objeto, para,
por medio de ellas, poder obtener datos concernientes al objetivo de la investigación,
y, una vez analizada la información, lograr comprender cómo es su funcionamiento,
cómo está estructurado y cómo es la mecánica interna, entre otras cosas (Bertaux 2005).
Una vez realizadas las entrevistas semiestructuradas a las mujeres guatemaltecas se
procedió a transcribirlas una por una, para después procesar la información recabada
por medio del análisis de contenido cualitativo, esto es, la separación de un elemento
central en pequeños apartados, la cual se basa en:
[…] la interpretación de fuentes documentales [entrevistas transcritas, notas de periódicos,
etcétera] y en identificar los códigos utilizados por el emisor del discurso, su contenido
manifiesto, el contexto en el que surge y se desarrolla el mensaje, para descubrir
y evidenciar sus contenidos latentes. El objetivo es conocer no solo lo que se transmite
literalmente, sino todo aquello que pueda influir o condicionar el mensaje implícitamente.
(Guix 2008, 26)
Los pequeños apartados son conocidos como categorías de análisis. Para ob tener las
categorías, primero se codificó la información obtenida en cada entrevista, después
se procedió a encasillar cada uno de los códigos en categorías y, posteriormente,
se buscaron teorías o estudios que hablaran del fenómeno en cuestión, con el objetivo
de explicarlas de manera integral. Luego de todo este proceso metodológico, se logró
obtener información valiosa acerca de la identidad de las mujeres guatemaltecas.
Resultados
A partir de la observación en el campo y lo obtenido de las entrevistas se encontró
la existencia de diferentes elementos que influyen en los cambios y continuidades
de la identidad de las mujeres inmigrantes guatemaltecas residentes en la Isla de
la Piedra, Mazatlán; por ello, en este artículo se expondrán estos componentes, los
cuales, por cuestiones metodológicas, se muestran por medio de categorías de análisis.
Los cambios están integrados por cuatro categorías: la Isla de la Piedra como hogar;
nueva nacionalidad; madresposa empoderada, y, religión evangélica. En este sentido,
las continuidades están compuestas por tres categorías: Guatemala como país de origen;
medicina guatemalteca en la Isla de la Piedra, y, comida guatemalteca en la Isla de
la Piedra.
Isla de la Piedra como hogar
La categoría Isla de la Piedra como hogar está integrada por los códigos: territorio,
hogar, familia, ocupación, empleo e isleños. Las guatemaltecas nos dijeron que uno
de los motivos por los cuales se asentaron en la Isla de la Piedra fue por la cercanía
con el mar. El mar es importante para ellas y los suyos porque provienen de un puerto
marítimo, y el asentarse en un lugar que estuviera en la costa significaba vivir en
un lugar con características similares a las de su lugar de procedencia, el Puerto
de Champerico. A continuación, añadimos un fragmento en donde se refieren al territorio
isleño:
[…] llegamos aquí y aquí nos gustó porque aquí está el mar y cómo trabajar. (Juana,
comunicación personal, 10 de agosto de 2019).
Cuando ellas se refieren al territorio de la Isla de la Piedra lo hacen con gran gusto,
puede notárseles hasta en el rostro; acompañado de esto, mencionan aspectos positivos
del lugar que en la actualidad es su hogar, enfatizan no tener ninguna intención de
dejarlo, pues aquí está su trabajo y familias:
[…] dije que iba a llegar a un lugar en el que estuviera bien, en donde pudiera trabajar
y tener qué comer… aquí estoy “reagusto”… no hay estrés, hay qué comer… tengo un techito
que me cubre… me gusta para siempre, para eso me gustó. (Herlinda, comunicación personal,
19 de agosto de 2019).
La familia es importante para tener un hogar, la familia de las entrevistadas está
compuesta por hijos, hermanos, esposos, sobrinos, nietos y bisnietos, esta es una
parte fundamental por la cual no abandonan el lugar, su residencia actual, en este
sentido, añadimos otras líneas sobre lo cual mencionaron al respecto:
[…] vivo a gusto, están todos mis hijos aquí, no tengo hijos por ahí, porque muchas
veces tus hijos te hacen ir al lugar… pero ya como mis hijos están todos aquí ya a
todos los tengo aquí ¿Qué puedo ir a hacer allá (Guatemala)? Dígame, ya nada… (Rocío,
comunicación personal, 12 de agosto de 2019).
Dentro del territorio donde en la actualidad habitan las guatemaltecas está también
su empleo, este consiste en extraer del mar ciertos mariscos para posteriormente venderlos;
realizar esta actividad económica les ha dado la oportunidad de ganar dinero suficiente
para construir sus viviendas, asimismo, este oficio les brinda un símbolo de identificación:
el ser changueras8 o jaiberas.9 De las entrevistadas, únicamente Rocío se había dedicado a la venta de mariscos en
Guatemala, las otras tenían otras actividades económicas diferentes, aquí una parte
de lo comentado por Herlinda:
Así es como estoy haciendo mi propiedad, sacando pulpa de jaiba y vendiéndola, así
es mi trabajo… estamos a gusto con la pesca, bueno y es así como vivimos, trabajando
la jaiba y vendiendo pulpa, echando la tarraya.10 (Herlinda, comunicación personal, 13 de abril de 2019).
Como vimos en el apartado teórico, dentro de las características que definen la identidad
está la adquisición de elementos materiales mediante los cuales las personas se muestran
a sí mismas y además se ven reflejadas (Larraín 2001), en este caso, las guatemaltecas se exhiben como personas estables por tener un
em pleo y un hogar.
Nuestras entrevistadas nos hicieron algunos comentarios acerca de los isleños y de
la relación problemática que tuvieron con ellos cuando llegaron a la Isla de la Piedra,
la cual cambió con el paso del tiempo:
[…] anteriormente, cuando llegamos, la gente nos tiraba mucho “Ay qué pinches guatemaltecos”…
y ahora la gente me busca, me ama, siento yo que me quieren pues. (Rocío, comunicación
personal, 12 de agosto de 2019).
Los problemas que tuvieron las entrevistadas cuando llegaron a la Isla de la Piedra
fueron esencialmente porque, desde la perspectiva de los isleños, las guatemaltecas
y sus familias formaban parte de un grupo de pertenencia diferente al de los locales,
y por esta razón no los aceptaban, con el paso del tiempo esta situación cambió (tal
como lo relata Rocío). Los otros (isleños) son una parte importante para la identidad,
pues esta se construye por medio de “… un proceso intersubjetivo de reconocimiento
mutuo” (Larraín 2001, 29).
Nueva nacionalidad
Cuando las guatemaltecas migraron a México tenían un estatus migratorio irregular, como en cada uno de sus relatos de vida, algunas de ellas comentaron el
haber intentado ingresar varias veces al país y ser devueltas por los agentes de migración
hasta, finalmente, conseguir entrar a Chiapas, desde donde fueron moviéndose por el
territorio mexicano hasta llegar a la Isla de la Piedra; después de varios años de
habitar en este lugar fue cuando consiguieron obtener su visa de residentes permanentes,
tras haber pasado alrededor de veinticinco años en la irregularidad. Juana hace referencia
a ello en el siguiente extracto de entrevista:
No pues ya estoy legal aquí en el país… nosotros estamos estables, que tengamos miedo
de que la migra venga y nos detenga, pues no, ya estamos estables acá, no hay ningún
problema con nosotros. (Juana, comunicación personal, 14 de abril de 2019).
Con la regularización de su estatus migratorio ellas tienen la certeza de no volver a tener más algún problema con el
Instituto Nacional de Migración (INM), ni con algún agente migratorio, asimismo, les
brinda la oportunidad de moverse con libertad dentro de los límites del territorio
nacional; sin embargo, lo que obtuvieron fue solo su residencia no la nacionalización,
y las guatemaltecas por el solo hecho de obtener la visa sienten que ya son mexicanas.
Tal como lo relata Herlinda:
[…] me llegaron los documentos, de México los transportan para acá, esos documentos
son para ser mexicanos… ahorita tenemos como dos años que somos mexicanos. (Herlinda,
comunicación personal, 19 de agosto de 2019).
Esto sucede porque ellas se sienten parte del “nosotros”, pues “Los extranjeros nos
recuerdan el carácter histórico y político de las fronteras nacionales que separan
al nosotros, los ciudadanos, que gozan de una ‘pertenencia acreditada y plena’ sin condición,
de los otros que caen por fuera de la frontera” (Courtis y Penchaszadeh 2015, 375), con la residencia permanente las guatemaltecas tienen su “pertenencia acreditada”
lo cual las hace tener ese sentimiento de pertenencia hacia la nueva nacionalidad.
Madresposa empoderada
En los diversos encuentros sostenidos con las guatemaltecas, ellas mencionaban repetidamente
a sus hijos y la importancia de estos en su vida como madres, y los sacrificios que
habían tenido que hacer para sacarlos adelante, y, en algunas ocasiones, para darles
un patrimonio; del mismo modo, hablaban de sus esposos y de su relación con ellos.
Lo anterior conforma las razones, después de clasificar la información, del surgimiento
de esta categoría.
Cuando las entrevistadas nos cuentan de sus hijos se puede observar que ellos fueron
uno de los motivos por los cuales decidieron migrar; la finalidad era buscar su bienestar,
así como nos lo cuenta Rocío:
La hermana de mi esposo estaba ya en la Isla y le dijo a él que las cosas estaban
muy bien aquí, y, renegando, pero me vine… me vine, pues, buscando un peso ¿”vedá”?
para mis hijos siempre. (Rocío, comunicación personal, 12 de agosto de 2019).
También encontramos que sus esposos son los que tomaron la decisión final de llegar
a la Isla de la Piedra a vivir, y ellas, como su condición genérica lo indica, les
siguieron los pasos:
[…] aquí yo llegué por él, porque él era de aquí y él me trajo “pa’acá”. (Clara, comunicación
personal, 10 de agosto de 2019).
Si bien la realidad en la cual se desenvuelven las inmigrantes guatemaltecas encontramos
actitudes de sumisión, también descubrimos cambios en la forma en la cual, en la actualidad,
viven como mujeres:
[…] yo me las averiguo sola porque ya me mantengo solita… entonces yo vivo por mí
misma y ahí lo que Dios me dé, con eso es bueno. (Rocío, comunicación personal, 10
de enero de 2020).
Encontramos un empoderamiento femenino pues, hoy en día, tienen independencia económica,
toman la decisión sobre cómo, dónde y en qué se gastan el dinero que ganan con su
trabajo, estas acciones le dan a cada una la certeza y la seguridad de ser dueñas
de su propio destino. Esto va de la mano con lo mencionado por Larraín (2001): la posesión de elementos materiales les permite a los individuos obtener reconocimiento
como personas autosuficientes, capaces de satisfacer sus propias necesidades.
Religión evangélica
Después de varias entrevistas con las inmigrantes guatemaltecas nos percatamos de
tener ellas muy presente a Dios en sus actividades diarias y en la forma de expresarse.
Por este motivo, emergió una categoría que hablara sobre estos puntos. Es importante
abordar los asuntos religiosos, pues cuando las entrevistadas vivían en Guatemala
carecían de religión y en la actualidad asisten a la Iglesia Apostólica de la Fe de
Cristo Jesús.
Cuando las entrevistadas estaban en Guatemala no estaban adscritas a ninguna religión,
ellas atribuyen esta situación a no haber tenido una socialización primaria orientada
hacia la práctica religiosa por la ausencia de sus padres (en el caso de Herlinda
y Juana) y de su madre (en la situación de Rosa), en las siguientes líneas lo expresan:
[…] no me acuerdo sí allá alguna vez fui a la iglesia. (Herlinda, comunicación personal,
19 de agosto de 2019).
Años después de haber llegado a la Isla de la Piedra, Juana y Herlinda migraron por
un tiempo a Estados Unidos, esto les permitió estar en contacto con varias religiones
y fue a través de esta experiencia su decisión de adscribirse a la religión evangélica,
pues, por los preceptos que retoma, fue la que más les gustó. Cuando regresaron a
territorio mexicano conocieron la Iglesia Apostólica de la Fe de Cristo Jesús, y resolvieron
pertenecer a ella por ser la que tenía un servicio similar al de la de Estados Unidos.
Guatemala como país de origen
Conforme las entrevistas avanzaban y se iba clasificando la información, nos dimos
cuenta de que mencionaban aspectos sobre su lugar de nacimiento, sus paisanos y acerca
de a lo que se dedicaban allá, fue por ello por lo cual decidimos crear esta categoría,
aquí unas líneas de cuando nos hablan de su tierra natal:
Sí, pues, era puerto, es puerto, está el charco [mar] así como aquí. (Juana, comunicación
personal, 10 de agosto de 2019).
Es significativo comprender que, aunque no nos encontremos en nuestro te rruño, siempre
se le lleva internalizado en nuestro ser. Cuando las personas mi gran se desprenden
físicamente de su territorio, porque es imposible moverse de lugar y seguir en el
mismo espacio, sin embargo, eso no quiere decir que la separación sea total pues como
menciona Giménez (1999, 34) “Cuando se emigra a tierras lejanas frecuentemente se lleva ‘la patria adentro’”.
Medicina guatemalteca
Otra de las categorías surgidas a través de esta investigación es la de medicina herbolaria,
se creó porque las guatemaltecas nos mencionaron que dentro de los conocimientos adquiridos
en su país de origen, se encontraba la preparación de algunas recetas con hierbas
que crecen en el monte para curar algunos malestares corporales como: cuerpo cortado,
dolor estomacal, entre otros. Dichos saberes los aprendieron en Guatemala y fueron
transmitidos principalmente por sus madres. Herlinda y Rosa fueron las que más detallaron
los remedios que hacen:
[…] a veces a él [su esposo] le doy las plantas pa’ que se las tome, porque son mejores
que las medicinas, tenemos una planta [que se llama Zorrillo] que la mezclas con otras
siete matas de esas que crecen en el monte, que te las haces té, te la tomas con una
pastilla de esas que venden en la farmacia para la gripa y te chupa toda la calentura
y lueguito te mejoras. (Herlinda, comunicación personal, 19 de agosto de 2019).
La medicina herbolaria es parte importante de la cultura en México y en países de
América Latina, como Guatemala. La utilización y la importancia de las plantas medicinales
proviene de la época prehispánica y a los saberes que grupos indígenas (como los mayas)
poseen (Alberti-Manzanares 2006).
Comida guatemalteca
Dentro de las temáticas abordadas por las entrevistadas en las reuniones con ellas
fue la comida. Con frecuencia ellas hablaban de la comida guatemalteca y de la manera
en la cual ellas la preparan y la consumen; así surgió la categoría en la que nos
encontramos. A continuación, se añaden algunas líneas con respecto a lo que Clara
nos comentó:
[…] el tamal yo lo hago en el mes de diciembre nomás, pero para quitarme el antojo,
lo hago con hoja de plátano, con hoja de plátano, así los hacen allá, también con
hojas de plátano, sí allá en Guatemala salen bien sabrosos porque le echan todo. (Clara,
comunicación personal, 10 de agosto de 2019).
La comida, desde el punto de vista de la biología, es importante para los se res vivos
para conservar la vida, pues los alimentos proveen de energía y nu trientes al cuerpo,
también son un aspecto sobresaliente de la cultura, porque los sujetos de todos los
lugares de la tierra comen y para ello preparan distintos platillos con ingredientes
que encuentran tanto en su territorio como en lugares aledaños. La manera de consumir,
preparar, servir y ofrecer los alimentos depende de la cultura y del sitio geográfico
del cual se trate.
A través del trabajo de campo, de las entrevistas y del análisis de contenido cualitativo
pudimos encontrar algunos rasgos que han permanecido en la identidad de las inmigrantes
guatemaltecas como: la referencia hacia su país de origen, la preparación de recetas
de origen guatemalteco y el uso de la medicina herbolaria, elementos importantes para
la cultura de este país centroamericano. La función integrativa de la identidad permite
a los sujetos relacionar las experiencias vividas en el pasado con las vivencias del
presente con el objetivo de conservar elementos importantes, permitiéndoles crear
ese vínculo con los grupos de pertenencia antiguos, así como para conservar elementos
culturales para dar soporte a su mismidad (Giménez 1995). Es decir, con lo anteriormente mencionado se hace presente la continuidad en de
la identidad.
Por otro lado, también encontramos cambios en la identidad como el concebir a la Isla
de la Piedra como su hogar, su medio de subsistencia y su lugar de permanencia definitivo;
una nueva nacionalidad; empoderamiento femenino y la adscripción a la religión evangélica.
Como lo vimos en la teoría, la identidad tiene límites, pero no está completamente
definida, según aquello que la rodee, las situaciones y las personas también pueden
generar cambios en ella. Las identidades “… se mantienen y duran adaptándose al entorno
y recomponiéndose incesantemente, sin dejar de ser las mismas. Se trata de un proceso
siempre abierto y, por ende, nunca definitivo ni acabado” (Giménez 2009, 41). Como vemos en lo empírico y en la teoría, la continuidad y el cambio son elementos
presentes en la identidad, e, invariablemente, van en conjunto.
Conclusiones
Como mencionamos al inicio, en este trabajo se tuvieron dos hipótesis, y en este apartado
final se les dará respuesta, la primer hipótesis la aceptamos, pues las guatemaltecas
han estado viviendo por aproximadamente 30 años en un territorio que no es el de origen
y conviviendo con personas con una nacionalidad distinta a la propia (guatemalteca);
por esta razón, se identifican como mexicanas, por el hecho de tener mucho tiempo
viviendo en territorio mexicano y porque en su actual lugar de residencia se encuentran
sus hijos, familias, empleos, casas, pertenecías, lo cual significa para ellas el
ya no haber nada de importancia que las una a Guatemala.
Por otro lado, rechazamos la segunda hipótesis, pues, como se vio, en algunos párrafos
atrás, las inmigrantes guatemaltecas aún se identifican con elementos de la cultura
de su país de origen, mismos que tienen presentes al realizar actividades diarias
como la preparación y el consumo de los alimentos y el uso de hierbas medicinales
para curar afecciones; además, mencionan a Guatemala como su país de origen, aunque
se consideren mexicanas por el tiempo transcurrido viviendo en territorio mexicano.
Pese a ya no vivir en territorio guatemalteco, siguen teniendo contacto con los familiares
y amigos de su país de origen, los iguales (guatemaltecos) son una parte fundamental
para reafirmar su identidad, esto sucede así por el reconocimiento y sentido de pertenencia
que estos les brindan, pues, aunque las guatemaltecas digan de forma oral ya ser mexicanas,
sus prácticas culturales las delatan.
También, tras el análisis de contenido encontramos que aquello de lo cual las entrevistadas
nos hablaban tiene una explicación teórica; cuando las guatemaltecas nos hablan de
la Isla de la Piedra nos remiten al concepto de Gilberto Giménez (1999) de territorio, quien señala:
[…] el territorio puede ser considerado como zona de refugio, como medio de subsistencia,
como fuente de recursos, como área geopolíticamente estratégica, como circunscripción
político-administrativa, etc.; pero también como paisaje, como belleza natural, como
entorno ecológico privilegiado, como objeto de apego afectivo, como tierra natal,
como lugar de inscripción de un pasado histórico y de una memoria colectiva y, en
fin, como ‘geosímbolo’. (Giménez 1999, 29)
Desde esta perspectiva, el territorio es un espacio en el cual los individuos, en
este caso las guatemaltecas, establecen un vínculo estrecho y por medio del cual perciben
y aprehenden lo que les rodea (personas, paisajes, objetos, etcétera); el territorio,
además de ser contemplado como propio por los locales, puede ser, asimismo, apropiado
por extraños y a través de esto considerarlo como su lugar de adscripción, vivienda,
subsistencia y pertenencia socioterritorial. Las entrevistadas aseguraron no ser originarias
del territorio sinaloense, sin embargo, aquí es y está su hogar, su trabajo y su “nueva”
nacionalidad.
Siguiendo esta línea, el hogar, desde la perspectiva de Alberdi (2006), es una “… unidad de convivencia, el lugar donde se vive la intimidad, con la familia,
y donde se desarrolla la vida privada. Hace referencia tanto al lugar donde se vive
como a las personas que lo habitan formando una familia. Se identifica frecuentemente
con vivienda, familia, forma de convivencia y lugar de residencia” (407). Desde el
concepto de Alberdi, el hogar comprende varios aspectos, incluye a las personas con
quienes se convive, así como el lugar (territorio), pero también a la edificación
misma.
Las personas con las cuales tienen relación las entrevistadas, la mayoría de las veces
es la familia; los grupos familiares nos brindan los elementos que nos caracterizan,
asimismo, nos trasmiten costumbres y tradiciones. Desde el punto de vista de Lagarde (2005), la familia se define como “… el espacio primario de pertenencia, definición y adscripción
del sujeto, como una institución del Estado en la sociedad. La familia está conformada
por conjuntos de relaciones, instituciones, personajes y territorios” (371). La familia
es un elemento definitorio del individuo y uno de los primeros espacios a los cuales
pertenece, esto es, la familia va creando en los sujetos sentidos de pertenencia,
y, como ya lo mencionamos, los grupos familiares son importantes para la constitución
de un hogar. La familia de las entrevistadas creció tras la migración a la Isla de
la Piedra pues se añadieron más miembros (hijos, nietos, nueras, yernos, etcétera).
Con los otros también se tiene contacto, los otros para las guatemaltecas son los
isleños o locales como también los llamamos. Como lo menciona Quezada (2007), los
otros son una parte importante para las personas extranjeras (las guatemaltecas) asentadas
en un territorio distinto al propio porque:
[…] no comparten su identidad, y se encargan de resaltar de manera frecuente o eventual
aquellos rasgos que se perciben como distintivos identitarios diferenciadores, tales
como la forma de hablar, los hábitos alimenticios, los modos peculiares de relacionarse
con los otros y hasta el aspecto físico. En los relatos biográficos aparece este referente
externo con mucha claridad cuando narran que a su llegada al nuevo territorio fueron
reconocidos y señalados como “fuereños”. Estas evidencias que se presentan al actor
de la diferencia desde las distintas identidades socioterritoriales, le permiten tomar
conciencia de la propia identidad, que entre iguales puede pasar prácticamente desapercibida.
(Quezada 2007, 64)
Al principio, los otros suelen resaltar aquellos elementos diferenciadores de los
fuereños, inclusive, hasta pueden existir malos tratos y conforme se dé la convivencia
la forma en la cual los perciben y los tratan pueden cambiar. Dentro de esta investigación
también es importante comprender que, pese a no encontrarnos en nuestro lugar de origen
siempre se lleva algo de él adherido a nosotros, tal como lo refiere Gilberto Giménez (1999):
[…] la “desterritorialización” física no implica automáticamente la “desterritorialización”
en términos simbólicos y subjetivos. Se puede abandonar físicamente un territorio,
sin perder la referencia simbólica y subjetiva al mismo a través de la comunicación
a distancia, la memoria, el recuerdo y la nostalgia. (Giménez 1999, 34)
Es por estas razones que de una o de otra manera los seres humanos buscamos mantener
vivo el recuerdo de nuestro lugar de origen, en ocasiones se hace esto a través de
los connacionales. Cuando se está fuera del lugar de origen es importante para los
individuos mantener contacto con personas que poseen elementos identitarios comunes
a ellos pues ayudan a mantener vivas las memorias del terruño, de esta manera se mantiene
un apego con los propios elementos culturales (como las comidas, las costumbres, entre
otros).
La comida es un signo de distinción entre las diferentes regiones y culturas:
[…] la cocina -por lo tanto- identifica a los hombres y a los pueblos, así como también
la comida permite diferenciar a las comunidades humanas y a las regiones. He aquí
la razón por la cual se habla de platos típicos o de comida típica o de cocina típica
o de bebidas típicas de tal o cual ciudad, región o país. Repetimos: ello quiere decir
que la cocina guarda una estrecha relación con los problemas de nuestra identidad.
(Delgado 1995, 141)
Las personas cambian de territorio por procesos migratorios (como las inmigrantes
guatemaltecas) y esto no quiere decir que automáticamente van a olvidar todo lo aprendido
en sus lugares de origen, en este caso ocurre todo lo contrario, llevan consigo todos
esos saberes y conocimientos y los siguen reproduciendo en el lugar al cual se dirijan,
en este caso, las mujeres guatemaltecas aprendieron a preparar una variedad de platillos
que se degusta en sus comunidades de origen así como tratamientos medicinales, los
cuales siguen recreando en la Isla de la Piedra, inclusive los comparten con su comunidad
vecinal.
La cultura es así, la tenemos internalizada y solo se pueden entender las acciones
realizadas bajo esta cuando se les da un contexto histórico y social:
Constantemente y en nuestras acciones más cotidianas se desarrolla el proceso cultural
que organiza los sentidos que guían nuestra vida. Tanto las prácticas culturales como
las relaciones sociales y los artefactos culturales “cargan sentidos” que no pueden
comprenderse por fuera de los contextos históricos y sociales en que se producen,
ni con independencia de la interpretación valorativa de los sujetos. Esos sentidos
habilitan y clausuran determinados modos de hacer, ver, decir y ser en sociedad. (Donati e Itchart 2018, 18-19)
La cultura es inherente a la vida social, es decir, los seres humanos la adquieren
en relación con los otros y les sirve para distinguirse entre grupos de personas.
Desde nuestra perspectiva nos pareció importante conocer los cambios y continuidades
en la identidad de nuestras entrevistadas por el hecho de que han estado expuestas
a procesos migratorios fuera de su país de origen, lo cual, como vimos, influyó en
tener contacto con culturas diferentes a las suyas y, por ende, que estas tuvieran
impacto en sus vidas; el contacto con otras culturas les permitió conocer la existencia
de diversas maneras de llevar a cabo su rol genérico, su nacionalidad y su afiliación
religiosa; a su vez, esto también influyó en el reforzamiento de algunos elementos
propios de su cultura como la preparación de alimentos y el uso de la medicina herbolaria.
A través de la vida de nuestras entrevistadas pudimos observar cómo la identidad no
se mantiene inmutable, sino cambiante a través del tiempo, las circunstancias, las
migraciones y la cultura.