Introducción
EN ESTE ARTÍCULO tomamos conceptos de diversas áreas del conocimiento para entender
de manera integral y holística el fenómeno de la gestión integral de riesgos. Si bien
la propuesta se centra en las ciencias económicas administrativas al abordar las unidades
económicas como objeto de estudio, de manera indirecta también se analizan temas vinculados
con las ciencias de la conducta como lo es el fenómeno de la transferencia de conocimiento
entre agentes significantes cuya lógica emana de un acto de toma de decisiones basado
en el comportamiento humano.
Desde haber sido evidenciado el aporte que el conocimiento podía hacer a la economía
en la década de los años 60 (Drucker 1957, 1: 62), fue clara la importancia del conocimiento organizacional y profesional como los
verdaderos factores de producción sustituyendo a: la tierra, el esfuerzo y el capital
como limitantes para la efectividad del conocimiento.
El conocimiento como elemento facilitador de la innovación es reconocido por entidades
como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE 2019) y por autores como Nonaka y Takeuchi (1995, 6), quienes reconocen la importancia de este como impulsor de la innovación y como un
elemento clave para el desarrollo de competencias, las cuales facilitan la propuesta
de nuevas ideas resultando en fuentes de ventaja competitiva. Además, el conocimiento
es reconocido desde las entidades públicas como un componente fundamental para el
diseño de políticas y la óptima asignación de recursos según la United Nations Economic
Commission for Europe (UNECE 2017). Lo anterior resalta la importancia del conocimiento en entidades del sector privado
y del sector público.
Desde la perspectiva teórica de la gestión del conocimiento (KM), en las organizaciones
la sistematización de este recurso se considera un elemento fundamental para alimentar
la innovación y mantener así la ventaja competitiva de estas. Sin embargo, los esfuerzos
realizados por manejar los distintos riesgos que afectan al conocimiento o knowledge risk (KR) son insuficientes.
Por otra parte, a pesar de las aportaciones teóricas existentes desde los años 50
con respecto a la ERM, la implementación de este enfoque en el contexto organizacional
ha tenido diversas complicaciones (Park et al., 2021), además, son pocos los trabajos que se han abordado vinculados con el tema en el
contexto latinoamericano, y son más escasos aún los estudios realizados en entidades
no pertenecientes al sector financiero.
La combinación de KM con la ERM da como resultado la KRM, un área en la cual son pocos
los estudios publicados. Por lo tanto, la comprensión en este tema es escasa (Durst y Ferenhof 2016) comparada con los estudios desarrollados en la KM, o el estudio de los riesgos corporativos
por separado, lo anterior representa una oportunidad para realizar estudios de investigación
sobre el tema.
La KRM se considera oportuna y necesaria para afrontar los retos presentándose en
lo relacionado con los KR asociados con: el capital humano, su rotación interna o
externa; también resulta relevante para hacer frente a eventos surgidos del incremento
en el flujo de conocimiento, como consecuencia del desarrollo de las tecnologías informáticas
(Pee y Kankanhalli 2016).
La KRM es un área cuya popularidad va creciendo como consecuencia de las exigencias
del mercado; es así como a las organizaciones con certificaciones de la International
Organization for Standardization (ISO) (ISO 9001: 2015), se les exige una adecuada gestión de riesgos y una gestión del conocimiento; temas
indispensables a deber gestionarse para garantizar el cumplimiento con los estándares
de la norma internacional, los cuales ayudan a mantener la ventaja competitiva (ISO 2015).
Etapas de la investigación para la construcción teórica
La presente investigación inició con el estudio de los principales avances de la literatura
científica, relacionados con la KM y con la ERM por separado, para luego introducir
el tema de la KRM, posteriormente se propone un modelo, el cual aborda de manera integral
los KR, guardando armonía con los modelos de gestión desarrollados para el estudio
de las organizaciones.
El modelo propuesto se construye considerando dos etapas fundamentales. En la primera
se realizó una revisión de la literatura necesaria para la construcción del modelo
conceptual Jonker y Pennink (2009, 48); se consultaron las bases de datos de investigación
de mayor divulgación como lo son: Web of Science, Scopus y Emerald Insight. La búsqueda de literatura en inglés se llevó a cabo en las áreas de: gestión de
riesgo, gestión del conocimiento y gestión de riesgos de conocimiento. Se inició con
la búsqueda de publicaciones relacionadas con la gestión de riesgos corporativos y,
para ello, se buscó en las bases de datos utilizando las palabras clave enterprise risk management (ERM), dando especial atención a los documentos que incluían un modelo integral de
gestión de riesgos para las organizaciones.
El segundo grupo de palabras utilizadas está relacionado con la gestión del conocimiento
y los modelos publicados para su manejo a nivel corporativo. La búsqueda se acotó
a las palabras clave knowledge management model. Como resultado de esta búsqueda se obtuvieron los modelos de administración de conocimiento
de mayor divulgación y a través de los cuales se identificaron tres procesos clave
para la administración del conocimiento.
El tercer grupo de palabras clave utilizado en esta primera etapa de la investigación
estuvo relacionado con la gestión de riesgos de conocimiento o know- ledge risk management (KRM), se obtuvieron un total de 34 documentos relacionados con la temática, entre
artículos académicos (en su mayoría), casos de estudio aplicados y capítulos de libro;
se seleccionaron los documentos planteando una clasificación de los riesgos de conocimiento
KR y aquellos con propuestas de modelos para la gestión de estos a nivel organizacional
KRM.
La segunda etapa consistió en la selección de los modelos tanto de ERM, KM y de la
KRM para proponer un nuevo modelo teórico. En esta etapa se extrajeron, de la literatura
consultada, los elementos que fueron constitutivos para el modelo integral propuesto,
es así como de los modelos para la gestión de riesgos se seleccionan aquellos de mayor
divulgación, en este caso los modelos de COSO ERM (COSO 2017) y el propuesto en la ISO 31000:2018 (ISO 2018a), se buscaron los elementos comunes de los dos y de allí se planteó la estructura,
la cual permite, desde una perspectiva holística, comprender de manera estructurada
e integral la gestión de los riesgos de conocimiento, de manera que fuera común a
las organizaciones dada su incursión con la ERM en general.
De la literatura consultada de KM se buscó un criterio que permitiera distinguir etapas
clave para la administración de este, es así como se estableció la existencia de tres
procesos principales para su gestión consistentes en la adquisición, asimilación y
transferencia del conocimiento. Con respecto a la KRM se buscó, para la construcción
del modelo, una clasificación o taxonomía de estos riesgos, así como documentos que
plantearan modelos de gestión, y se evaluaron de acuerdo con su compatibilidad con
los modelos imperantes de la ERM.
Gestión de riesgo, gestión de conocimiento y gestión de riesgos de conocimiento
Gestión de riesgos
La literatura con respecto a este tema ha sido desarrollada considerando dos corrientes,
la primera trata la gestión de riesgos de manera aislada,1 y la segunda es la gestión de riesgos organizacional o ERM, la cual trata los riesgos de la organización de manera holística.
Definición de riesgos
El riesgo tiene diferentes definiciones, la Real Academia Española (RAE) define riesgo
como: “la contingencia y la proximidad de un daño”, el diccionario Oxford establece
el riesgo como “la posibilidad de que se produzca una desgracia, de que alguien o
algo sufra perjuicio o daño”, ambas definiciones ven el riesgo como una situación
no deseada.
En el entorno organizacional, documentos como las normas ISO o las normas OHSAS 180012 establecen una distinción entre los conceptos de riesgo y peligro. Estas normas definen
riesgo como “la probabilidad de que ocurra un suceso o exposición peligrosa y la severidad
del daño o deterioro de la salud que pueda causar el suceso o exposición”, esta definición
considera al peligro como fuente de los riesgos.
En la norma ISO 45001 (ISO 2018b), la definición de riesgos busca establecer uniformidad de criterios con normas existentes
como la ISO 310003 (ISO 2018a) definiendo de esta manera el riesgo como “el efecto de la incertidumbre en la consecución
de los objetivos”, con lo cual se cambia la perspectiva del riesgo como algo no deseado
para reconocerlo como un elemento que siempre está presente y que puede afectar o
potenciar los resultados buscados.
Si bien el enfoque de la ISO 45001 está asociado con la seguridad y salud en el trabajo,
incluye también la ecuación característica del riesgo como la combinación de la probabilidad
y la consecuencia o impacto retomando lo enunciado en la norma ISO 73:20094 (ISO 2009).
Considerando las aportaciones anteriores, Lee et al. (2021, 15) proponen una ecuación estableciendo el riesgo como la multiplicación del impacto
causado por el efecto adverso y la probabilidad de la ocurrencia de este, tal como
se muestra en la siguiente ecuación:
Ecuación 1: Ecuación del riesgo:
Fuente: Lee et al. (2021, 15).
Donde P es un valor no mayor que 1 y el impacto (I) puede ser asociado, por ejemplo,
con un valor monetario; dependiendo de la clase de riesgo, los valores asociados en
la ecuación pueden estar basados en evidencia cuantificable precisa, o, por el contrario,
pueden tener un carácter subjetivo de acuerdo con la opinión de los expertos que estén
tratando el tipo de riesgo.
Antecedentes históricos de la gestión de riesgos corporativos ERM
La gestión de los riesgos a nivel histórico inicia a finales de los años 50, con la
preocupación de los inversionistas por los riesgos sistemáticos (Modigliani y Miller 1958).
Se publica el primer libro sobre ERM (Mehr y Hedges 1963), en esta época los riesgos son administrados de manera aislada y por departamentos.
En 1966, Barlow introduce el concepto del costo del riesgo, así como el costo de transferir
los riesgos5 y se introducen los procesos de evitar, mitigar y retener los riesgos (Kloman 2009).
En la década de los años 70 dentro del enfoque analítico de la gestión de riesgos,
se publican análisis como el de Arrow (1970), quien reúne 20 años de investigación y compara el enfoque probabilístico, con otros
principios, incluido el contraste de la teoría moderna de decisiones, con la estadística
inferencial clásica.
Por otra parte, y en paralelo, Pratt (1978) hace un aporte a lo desarrollado por Arrow en la aversión al riesgo en la relación
con la función de utilidad y la propiedad decreciente de la aversión al riesgo relacionada
con la prima de seguros.
De los 12 ensayos de Arrow (1972), en el sexto se aborda un tema de la presente investigación
y es la actividad inventiva y su relación con la apropiabilidad de la información
y su incertidumbre, factores influyentes en la aversión al riesgo.
En los años 80, derivado de las crisis del sector financiero y con la declaración
de estados financieros fraudulentos de algunas corporaciones, los profesionales de
contabilidad a través de las actividades de control interno y auditoria, se enfocaron
ampliamente en las actividades de cumplimiento, las comisiones empezaron a incluir
los conceptos de administración de riesgos y gobierno corporativo (Spira y Page 2003; Huber y Rothstein 2013). En 1988, el comité de Basilea6 emite el primer documento de regulación de riesgos financieros, enfocado en el riesgo
de crédito y el riesgo de mercado (BCBS 2022). El instituto Canadiense de Contadores
lanza el modelo de criterios de control (Jones y Pollitt 2004).
En 1992, el Committee of Sponsoring Organizations of the Tradeway Commission (COSO)
propone, para el proceso de control interno, hacer cumplir a la organización con las
leyes y las regulaciones, para poder proporcionar confianza y proveer un reporte financiero
confiable; así, en 1992, COSO lanza el primer modelo de lo que hoy se conoce como
COSO ERM (COSO 2017).
Los directivos reconocen la necesidad de pasar de una perspectiva de silos en la gestión
de riesgos a una enfocada en procesos, argumentando que una gestión de riesgos integrada
puede reducir los riesgos en general a un menor costo (Miller 1992).
En 1995 se presenta el primer estándar para la gestión del riesgo desarrollado entre
Australia (AZ) y Nueva Zelanda (NZS) AZ/NZS 4360: 1995, actualizado en 1999 y 2004,
con lo cual, finalmente, se convirtió en las bases del estándar ISO 31000:2009 (Kloman 2009).
Derivado de la crisis financiera de finales de los años 90, el comité de Basilea,
apoyado por la ley Sarbanes Oxley (SOX), elaboró el documento Basilea II, el cual
incluye un apartado para la documentación del riesgo operativo (BCSC 2022).
En 2015, se acuña el término gestión estratégica de riesgos (SRM) que entra en conflicto
con la perspectiva de la gestión de riesgos corporativa (ERM) (Bromiley, Rau y McShane 2014), y en 2018 la ISO publica la versión actualizada de la ISO 31000.
Tipos de riesgos corporativos
De acuerdo con Bessis (2010), en las entidades del sector financiero es donde se ha presentado el mayor avance
en este tema, algunas de las clases de riesgo incluyen: el riesgo de crédito, riesgo
de liquidez, riesgo de tasas de interés, el riesgo de desajuste entre tasas de interés,
el riesgo del mercado, el riesgo de cambio de divisa, el riesgo de solvencia y el
riesgo operacional. Otra clasificación de los riesgos es la propuesta por Virglerova et al. (2022), quienes clasifican los riesgos corporativos en seis categorías: riesgo de condiciones
económicas, del desempeño financiero, de los recursos humanos, de la seguridad de
los datos y la gestión de activos, los riesgos de asuntos legales, y los que se presentan
por el ambiente del negocio.
El Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria (BCBS, por sus siglas en inglés),
caracteriza principalmente los riesgos de: mercado, crédito, de liquidez y operacional
(BCSC 2022).
Dos tipos adicionales de riesgos corporativos, los cuales se han estudiado ampliamente
en la literatura de gestión, son el riesgo estratégico (Frigo y Anderson 2011; Collins y Ruefli 1996), y el riesgo de reputación (Trostianska y Semencha 2019).
Como es evidente, ninguna de las clasificaciones incluye a los KR, aunque eventos
como los de las crisis originadas en el sector financiero han tenido una relación
directa con este tipo de riesgos.
Modelos para la gestión de riesgos corporativos
Una de las principales propuestas para la gestión de riesgos en el sector financiero
es la del comité de Basilea, por ser una de las pioneras en su clase; sin embargo,
son dos los modelos de gestión de riesgos corporativos, los cuales mantienen mayor
vigencia y aceptabilidad en el medio corporativo: el primero es el modelo de COSO
denominado COSO ERM (COSO, 2017), y el segundo es el modelo de la ISO y su modelo plasmado en la norma ISO 31000:2018
(ISO 2018a); describiremos ambos a continuación.
Modelo de gestión de riesgos corporativos COSO ERM
El modelo COSO ERM ha tenido varias modificaciones, de acuerdo con las condiciones
en las cuales se van percibiendo los riesgos a nivel corporativo, es así como a nivel
histórico han existido los modelos de COSO I, COSO II y COSO III hasta llegar a la
versión actual de COSO ERM cuya esquematización evolucionó de los modelos con diseño
de cubo que los hizo tan populares.
El modelo se encuentra estructurado en cinco componentes interrelacionadas, iniciando
con el planteamiento de la misión, visión y valores en la organización, pasando por
el desarrollo de la estrategia, la definición de objetivos, su implementación y medición
del desempeño, para finalizar con la medición de la generación de valor. Cada uno
de los cinco componentes se encuentra direccionado por principios, los cuales ayudan
a describir mejor las actividades a cumplir para desarrollar los componentes (COSO 2017).
Modelo de gestión de riesgos corporativos ISO 31000
La ISO plantea en la norma ISO 31000 un modelo para orientar a cualquier organización
sin importar su rubro, en la gestión de riesgos corporativos. Se presenta el esquema
que plantea la norma ISO 31000:2018 para la gestión de riesgos, el modelo propuesto
necesita una constante comunicación y consulta de las partes involucradas (ISO, 2018a).
El modelo de gestión del riesgo bajo esta norma inicia con una definición clara del
contexto, esto incluye la definición de objetivos, el alcance, el presupuesto y la
asignación de recursos para la gestión de riesgos; dentro de los criterios también
se incluye nombrar a los responsables de liderar y supervisar las políticas y elementos
definidos para gestionar el riesgo.
En la etapa de apreciación de riesgos, se establece la identificación, análisis y
evaluación; en esta se pueden identificar los eventos que pueden dejar fuera de control
los procesos.
En la etapa de tratamiento del riesgo, la organización debe establecer la respuesta
a dar al riesgo en cada proceso, esta puede ser: suprimir el riesgo, transferir el
riesgo, mitigar su impacto o su probabilidad, aceptar el riesgo en busca de un resultado
positivo.
Por último, se resalta la importancia de llevar evidencias mediante informes y registros,
manteniendo también en todas las etapas del modelo un monitoreo y revisión constantes,
del desempeño definido en los objetivos.
Gestión del conocimiento
Definición de conocimiento
Tener una definición de conocimiento que sea ampliamente aceptada sigue siendo un
desafío. En filosofía las cuestiones relacionadas con el conocimiento son abordadas
desde la epistemología, en donde se tienen las preguntas fundamentales sobre qué sabe
la humanidad y cómo sabe lo que sabe.
Sin embargo, para llegar a una definición práctica de conocimiento es necesario ubicar
el término en el ámbito organizacional, en Davenport y Prusak (1998) se hace una distinción entre información, datos y conocimiento definiendo este último
como: “la unión de varios factores dentro de los cuales se encuentran la experiencia
fundamentada, valores vividos, información contextual y juicios de expertos”. Estos
autores agregan que el conocimiento no solo se queda en documentos o repositorios
(conocimiento explícito), también se transforma en rutinas organizacionales, procesos,
prácticas y normas (conocimiento tácito).
Por otra parte, al conocimiento también se le ha definido como un recurso, en Krstić y Petrović (2012) se le define como un recurso más del cual dispone una organización, y al gestionarse
se convierte en un “meta-recurso”, el cual ayuda a determinar la capacidad de innovación
de una empresa.
Otra definición de conocimiento es la presentada por Nonaka y Takeuchi (1995, 21), quienes hacen uso de los postulados de Platón en la antigua Grecia para establecer
el conocimiento como: “una creencia verdadera, justificada”, la definición propuesta
por los autores expone la división existente entre el racionalismo y el empirismo:
desde el primero se llega al conocimiento por medio de un proceso mental idóneo, denominado
deducción, y por medio del segundo se establece el no proceder el conocimiento de
un razonamiento previo, sino que se logra a través de una experiencia sensorial la
cual utiliza el método inductivo para llegar a la verdad justificada.
Antecedentes históricos de gestión del conocimiento
De acuerdo con Calvo Giraldo (2018) se pueden diferenciar tres grandes momentos históricos en la gestión del conocimiento,
un primer momento comprendido entre 1990 y 1995, en donde se hicieron investigaciones
relacionadas con la definición de la gestión del conocimiento, se hicieron proyecciones
sobre sus beneficios potenciales y se adelantaron proyectos aplicados a la gestión
del conocimiento.
La segunda generación de la gestión del conocimiento sucedió entre 1996 y 2002, esta
se caracterizó por el origen de puestos de trabajo orientados a especialistas en gestión
de conocimiento, generando un cambio en el discurso tradicional de la gestión de las
organizaciones.
Finalmente, la tercera generación de la gestión del conocimiento originada a partir
del 2002, se caracteriza porque el conocimiento como activo se integra con la filosofía,
la estrategia, los objetivos, los sistemas, los procedimientos y la cultura de la
organización.
Gestión del conocimiento
A nivel organizacional se habla de la necesidad de gestionar el conocimiento como
consecuencia de la inmersión de las organizaciones en la denominada economía del conocimiento,
determinando como procesos necesarios en la gestión de su creación, transformación
y transferencia (Nonaka y Takeuchi 1995, 6; Ambulkar et al. 2016; Rodríguez y Edwards 2009; Massingham 2014).
En el campo de las ciencias organizacionales se distinguen dos tipos de conocimiento,
el conocimiento tácito, el cual hace referencia a las habilidades a nivel personal
y dependientes del contexto (Al-Ali 2003, 1: 84). El otro tipo de conocimiento es el conocimiento explícito, el cual hace referencia
al conocimiento fácilmente transferible y, por lo general, se encuentra plasmado en
manuales y demás documentos formales (Krstić y Petrović 2012, 95).
Algunos autores han definido la gestión del conocimiento como la transformación de
la información y el conocimiento como activo intelectual en valor perdurable para
la organización (Tasmin y Yap 2010), por su parte Adams y Lamont (2003) argumentan que la gestión del conocimiento es la habilidad de una empresa para incrementar
el conocimiento tácito y crear las condiciones previas para el intercambio de información
entre los empleados dentro de una unidad organizativa, y entre las unidades de la
organización. Otra definición conocida es la ofrecida por Davenport y Prusak (1998) quienes afirman a la gestión del conocimiento como un proceso organizado, de creación,
captura, almacenamiento, diseminación y uso del conocimiento dentro y entre organizaciones
para mantener la ventaja competitiva.
Es así como la gestión del conocimiento es considerada un activo clave que debe ser
administrado en todos los niveles de la organización, requiriendo, además, de la intervención
humana para funcionar adecuadamente; y de su uso y transformación depende la obtención
de una ventaja en la generación de beneficios.
Teorías y modelos para la gestión del conocimiento
Teoría de creación de conocimiento
La teoría de creación del conocimiento propuesta por Nonaka y Takeuchi (1995, 62) se fundamenta en los procesos de crear, localizar, capturar y compartir conocimientos
y experiencias para la resolución de problemas. El modelo de creación de conocimiento
se basa en la distinción del conocimiento tácito y el explícito, de donde se deriva
un ciclo compuesto por las etapas de: socialización, externalización, combinación
e internalización.
Este modelo surgió gracias a la construcción teórica de redes en las organizaciones
(Kakabadse, Kakabadse y Kouzmin 2003). El modelo se basa en los procesos de adquirir, capturar y transferir conocimiento
enmarcado en instituciones de tipo horizontal, donde existe un flujo independiente
de recursos y líneas recíprocas de comunicación.
La adquisición de este conocimiento y la forma de compartirlo son vistas como el primer
nivel para el aprendizaje organizacional, este modelo se sustenta en la tesis de que
los individuos se relacionan en la organización a través de intereses económicos y
sociales donde sus acciones son motivadas por las acciones de la red en la cual están
vinculados; se destaca en este modelo el esquema de redes y sus actores donde se establece
el irse incrementando, gracias a las redes, el conocimiento en la organización.
Una aplicación está en Yang (2001), su modelo está compuesto por los elementos de: conocimiento organizacional, trabajadores
del conocimiento, procesos de gestión del conocimiento y tecnología de la información,
desde donde se generan las etapas de: iniciación, propagación, integración y trabajo
en red.
Modelo de comunidades prácticas de gestión del conocimiento
En este modelo el conocimiento emana del consenso de la comunidad, incluyendo el adquirido
desde la niñez, derivándose en historias, las cuales se van contando de generación
en generación (Kakabadse, Kakabadse y Kouzmin 2003).
El modelo de las comunidades prácticas se puede encontrar en ámbitos como el trabajo,
el hogar o incluso en actividades recreativas, el modelo se sustenta en el sentido
de comunidad encontrado por las personas en las organizaciones, las cuales les permiten
vincularse en una entidad social donde se comparten diálogos en torno a recursos comunes
(Wenger 2012).
El modelo establece el no poderse separar el conocimiento de la práctica, este modelo
hace énfasis en el conocimiento como un elemento vivo, algunas prácticas conservan
la identidad y sensibilidad de prácticas de grupo, las comunidades de práctica necesitan
recursos como tiempo y ambientes conducentes al aprendizaje (Swan y Newell 2000).
Un ejemplo de aplicación de modelo desarrollado bajo esta perspectiva es el presentado
por Qureshi et al. (2006) denominado: Modelo intelectual de banda ancha.
La gestión de riegos de conocimiento
Definición de riesgos de conocimiento KR y gestión de riesgos de conocimiento KRM
Las definiciones dadas a los KR y a la KRM están asociadas como consecuencia de las
personas y su uso en el medio organizacional, existen diversas definiciones asociadas
con los KR, está la postulada por Perrot (2007), quien lo define como la probabilidad de una pérdida derivada de un evento adverso
en la identificación, el almacenamiento o la protección en la transferencia del conocimiento,
pudiendo disminuir los beneficios operacionales o estratégicos de una organización;
por otra parte, Bayer y Maier (2007) lo definen como el riesgo operativo causado por una pérdida, una difusión no intencionada,
una transferencia insuficiente y la calidad limitada de los activos de conocimiento,
causando como re sultado la falta o la no exclusividad de estos activos.
La KRM es la forma como las organizaciones deciden tratar a los KR, algunas definiciones
son: un campo surgido de la intersección de dos áreas, la gestión de riesgos y la
gestión del conocimiento, la cual aplica herramientas de la gestión del conocimiento
para la gestión de riesgos organizacionales (Massingham 2010); por otra parte, a la KRM se le considera como el proceso de aplicación de herramientas
y técnicas para identificar, analizar y responder a riesgos asociados con los procesos
del conocimiento; se considera fundamental que los líderes en una organización entiendan
el negocio en el cual operan para gestionar los riesgos (Durst, Bruns y Henschel 2016).
Antecedentes históricos de KRM
De acuerdo con la investigación de Durst (2019), en las principales bases de datos de literatura científica referente a la gestión
organizacional, la primera publicación relacionada con los KRM se registró en el año
2001, con el trabajo de Pender (2001) donde se resalta la importancia de manejar la falta de conocimiento a nivel organizacional.
En años posteriores, la KRM ha tenido periodos en los cuales las publicaciones se
han incrementado, por ejemplo, entre los años 2012 y 2013, se publicaron 12 trabajos
cuyo tema de trabajo era la crisis de la deuda en Europa. En 2018, el número de publicaciones
fue de 5 al igual que en 2022, con una tendencia por los problemas de cibercrimen
y la manera en cómo estos afectan el conocimiento en las organizaciones.
Modelos de KRM
Entre los modelos desarrollados no existe uniformidad para clasificar los diversos
tipos en los cuales se puede materializar el KR; por una parte, hay autores incluyéndolo
como el medio para apalancarse y mejorar la gestión de riesgos corporativos en general,
por otra, están quienes se acercan a este riesgo desde la teoría del capital intelectual,
otros lo estudian desde la perspectiva del conocimiento como recurso y, por último,
está la propuesta de ejercer una gobernanza de este tipo de riesgo en las personas,
los objetos y los elementos administrativos de la organización.
Modelo de Massingham
El modelo propuesto por Massingham (2010) parte de la gestión de riesgos diseñada por la Armada Real Australiana, la cual sigue
un modelo general de la teoría de riesgos relacionado con el árbol de toma de decisiones
y con la matriz de severidad (probabilidad vs consecuencia), el autor establece la diferenciación entre el nivel de riesgo representado
por el conocimiento tácito (más valioso) en comparación con el conocimiento explícito.
El modelo propuesto aborda la KRM desde tres niveles, el primero relacionado con el
individuo en la organización, el segundo nivel orientado al conocimiento (tipos y
complejidad), el tercer nivel está relacionado con las características particulares
de la organización.
A nivel del individuo, el modelo define dos elementos principales para la evaluación
de los riesgos, el primero tiene que ver con el tiempo que necesita el individuo para
aprender las actividades relacionadas con el proceso, el segundo elemento está definido
en las calificaciones necesarias por el individuo para ejecutar el proceso.
El segundo nivel del modelo está definido por las características del conocimiento,
con los componentes del tipo de conocimiento y complejidad; el primero hace referencia
a un término de “taciticidad” (tacitness), la complejidad se refiere a la cantidad de conocimiento a deber ser creado para
ejecutar el proceso enmarcado en algo denominado por el autor como nivel de creatividad.
El tercer nivel del modelo hace referencia a las características organizacionales,
las cuales parten de la definición de Cohen y Levinthal (1990) de la capacidad de absorción de una organización para valorar, asimilar y aplicar
nuevo conocimiento.
Si bien este modelo se apalanca en la información desarrollada para la gestión de
riegos corporativos, en lo que respecta a la gestión de conocimiento, no documenta
los tipos de riesgo a darse en las etapas clave de adquisición, asimilación y transferencia
del conocimiento, tampoco desarrolla una metodología para medir las probabilidades
de ocurrencia y el impacto de estos eventos, además, la valoración en las matrices
de riesgo sugeridas se hace de manera subjetiva.
Modelo de Brunold y Durst
En este modelo Brunold y Durst (2012) involucran los KR con la teoría del capital intelectual para llegar a una propuesta
denominada: “el riesgo del capital intelectual”, relacionado altamente con la rotación
en los puestos de trabajo; en el estudio realizado, las autoras resaltan la tendencia
de las organizaciones a valorar los riesgos financieros por encima de los KR donde
estimar la probabilidad de ocurrencia y su impacto es más difícil.
Las autoras proponen un modelo compuesto por: los riesgos del capital humano, los
riesgos de capital relacional y los riesgos de capital estructural.
Los riesgos de capital humano de acuerdo con Kupi et al. (2008) hacen referencia a aquellos riesgos que se materializan cuando se pierde un trabajador
o por su ausencia durante largos periodos de tiempo.
Influyen, también, las tendencias de comportamiento laborales como las expuestas por
Macaulay (2003), quien hace referencia a laborar los trabajadores de Reino Unido para la misma organización
un promedio de cuatro años o menos.
Las organizaciones basadas en conocimiento no pueden permitirse la pérdida de colaboradores
clave y su experiencia particular resulta aún más problemático si ese conocimiento
es usado en su contra (Stovel y Bontis 2002) se sugiere a las organizaciones remplazar a esos trabajadores con el suficiente
tiempo de antelación para mitigar el riesgo (Durst y Wilhelm, 2011).
Los riesgos de capital estructural son aquellos causados cuando las estructuras organizacionales
o los procesos son inapropiados o muy complicados (Harvey y Lusch 1999); asimismo, se encuentran presentes en débiles procesos de planeación, pobre infraestructura
para la gestión del conocimiento, la inercia organizacional o una cultura de conocimiento
poco amigable. En esta categoría se incluye la documentación nula de conocimiento
relevante para la ejecución de los procesos o en los proyectos (Singh y Soltani 2010).
Los riesgos de capital relacional son, por caso, la pérdida de empleados que puede
causar pérdida de clientes con los cuales ellos se relacionaban (Kupi, Sillanpää y Ilomäki 2008), de igual modo, se presenta para el tema de los proveedores donde al cambiar la
persona de contacto se pierde la seguridad sobre los aliados en los procesos de negociación
y por tanto la confianza decae.
Los riesgos de capital relacional pueden, además, tener inferencia en otros tipos
de riesgo como lo es el de reputación (Murray 2004), el cual lleva a problemas en las alianzas estratégicas; los conflictos emergentes
pueden inhibir el aprendizaje mutuo, acarreando la peor consecuencia para la organización
con menor ventaja.
El estudio desarrollado por (Brunold y Durst 2012), en relación con la gestión del riesgo de conocimiento propone una primera caracterización
de los riesgos presentes en las tres categorías del capital intelectual.
Este modelo se acerca a la caracterización de los KR y resalta la importancia del
personal en la materialización de los mismos, sin embargo, en su clasificación de
riesgos, existen muchos representando un reto para ser cuantificados y, en consecuencia,
gestionarlos representa un gran desafío, tampoco se evidencia en la propuesta de las
autoras una metodología para el tratamiento de estos riesgos desde los modelos de
ERM.
Modelo de Lee, Yip y Shek
En su propuesta, estos autores reconocen los KR como aquellos derivados de una mala
gestión del conocimiento y destacan su ubicación de acuerdo con la clasificación de
COSO entre el riesgo operativo y el riesgo estratégico, distinguen la característica
de este riesgo como omnipresente en todos los niveles y los procesos de la organización
(Lee, Yip y Shek 2021). El modelo propuesto, se acerca más a una metodología para la medición del riesgo
sin considerar el aspecto económico asociado con la pérdida; en la descripción del
riesgo de pérdida de conocimiento mencionan cuatro grupos, cada uno compuesto por
tres categorías.
El primer grupo de riesgo de conocimiento es el riesgo de fuga de conocimiento, definido
como la desaparición de conocimiento bien sea accidental o intencionada por parte
de personas dentro o fuera de la organización, por ejemplo, un ataque informático.
El segundo grupo consiste en el riesgo de pérdida de conocimiento, también es un evento
el cual puede darse de manera intencional o no; una causa común de este tipo de riesgos
es la rotación de personal clave, debida a despidos, jubilaciones o renuncias.
El tercer grupo consiste en el riesgo de la obsolescencia del conocimiento, este hace
referencia al impacto no deseado causado por el conocimiento en uso en la organización
el cual no genera o incluso disminuye el valor.
El cuarto grupo es el riesgo de escasez de conocimiento, se refiere al impacto en
el negocio, pudiendo producirse cuando los conocimientos no pueden satisfacer las
necesidades actuales y futuras, también se puede deber a la rápida expansión del negocio,
a la dificultad para contratar talentos, o la falta de formación adecuada para enfrentar
los nuevos procedimientos, cambios normativos o en el mercado. Los principales factores
de este riesgo incluyen la formación de los empleados, la cultura de aprendizaje y
la gestión del talento.
Aunque este modelo plantea una aproximación más robusta a la gestión de los KR, toma
solo dos partes de los componentes establecidos para la gestión de riesgos (identificación
y evaluación) su aproximación de evaluación puede ser útil para su inclusión en el
modelo unificado desarrollándose en esta investigación.
Modelo de Bayer y Maier
El modelo propuesto por Bayer y Maier (2007) sugiere la aproximación a la gestión de los KR desde la valoración de los activos
del conocimiento como aquellos elementos que se pueden ver afectados, sugieren diversas
fuentes para la identificación de los riesgos como la revisión de los contratos, las
políticas y su cumplimiento, las pruebas de penetración de los sistemas de tecnologías
de la información, el análisis de dependencias de los activos de conocimiento, se
hace referencia a componentes de la gestión de riesgos como la valoración de la probabilidad
y la gravedad de las pérdidas resultantes, basada en el valor de los activos de conocimiento
y las interacciones entre ellos.
En la representación esquemática del modelo se presentan como elementos centrales
para la gestión de los riesgos a las personas, los objetos y los procesos de la organización;
el modelo se representa como un ciclo partiendo de la identificación de los activos
de conocimiento, continúa con la identificación de los riesgos de conocimiento, se
sugiere la evaluación de los riesgos de conocimien to, la gobernanza de esos riesgos
de conocimiento y una nueva evaluación residual de esos riesgos controlados.
En este modelo, aunque da una representación esquemática más cercana a la KRM, dificulta
su integración a la ERM, pues no se presenta una identificación detallada de los KR
ni métodos o estrategias para evaluarlos.
Resultados y propuesta teórica
Integración de los modelos de ERM
Debido a las falencias expuestas en los modelos, además del escaso o nulo desarrollo
del tema a nivel Latinoamérica, se propone en este artículo un modelo teórico de gestión
de riegos de conocimiento. Este modelo se basa en las caracterizaciones realizadas
hasta el momento en la literatura de KR, los componentes de los modelos de ERM y de
la KRM.
El resultado de la revisión de la literatura referente a los modelos de gestión de
riesgos corporativos permitió definir que la gestión de riesgos no se evalúa por silos
o de manera aislada, sino más bien, debe llevar un registro conjunto de los riesgos
a enfrentar por la organización y, de igual manera, desarrollar modelos denominados
ERM para tratar los riesgos de manera sistémica, considerando variables de entorno
e internas de tal manera que permitan formar una cultura orientada al tratamiento
de los riesgos.
Se contrasta la estructura de dos modelos para el tratamiento integral de los riesgos,
del lado izquierdo se tiene la estructura de COSO ERM, del lado derecho se encuentra
la estructura del modelo de ISO 31000, existen similitudes y complementariedad en
los dos modelos; por una parte, el modelo de COSO posee grandes fortalezas en su planteamiento
de un tratamiento para los riesgos desde el diseño de la estrategia corporativa y
sus alternativas; sin embargo, su mayor aplicación se encuentra en las organizaciones
del sector financiero, por otra parte, la estructura de la ISO 31000 incluye elementos
de análisis de contexto y de mejora continua, además, presenta elementos compatibles
con las otras normas de certificación internacional de la ISO.
Los componentes de cada uno de los modelos se comparten: los elementos desagregados
de COSO ERM con sus principios, y la estructura de la norma ISO 31000 con los componentes
propuestos mayormente en el capítulo 5 y 6, los cuales sirven para exponer el modelo
integral para la gestión de riesgos de la norma.
De la unión de estos dos modelos con sus respectivas características, se obtiene un
modelo, el cual agrupa en cinco secciones las mejores prácticas para la gestión de
los riesgos corporativos.
Establecido el modelo con los parámetros de la ERM, se procedió a integrar los procesos
generales de la gestión del conocimiento, para lo cual se usaron tres procesos, de
acuerdo con lo postulado por los autores Ambulkar et al. (2016), Rodríguez y Edwards (2009), Massingham (2010) y Nonaka y Takeuchi (1995, 6), quienes definen que para llegar a la innovación desde la perspectiva interna y externa
de la organización se debe considerar el conocimiento: este puede ser adquirido del
exterior, compartido al interior de la organización y almacenado para luego ser usado
por aquellos desarrolladores de nuevos proyectos o tecnología.
Asociando los conceptos mencionados anteriormente, es evidente la forma en la cual,
en la etapa de adquirir conocimiento, se pueden incluir la acumulación y/o el almacenamiento,
en la etapa de asimilación se pueden agrupar los conceptos de utilizar y/o transformar,
y la etapa de transferir el conocimiento se puede asociar con el concepto de compartir
el conocimiento, resultando de esta manera los tres procesos.
De la revisión de la literatura referente a los KR y su tratamiento, se encontró la
no existencia de modelos que guarden armonía con los modelos de riesgos integrales
de la organización, sus modelos están orientados al tratamiento de los KR desde una
perspectiva de silos; sin embargo, cuatro de estos autores proponen cada uno una clasificación
de este tipo de riesgos tal como se presentan en la Tabla 1.
Tabla 1:
Clasificación de los KR propuesta por diferentes fuentes.
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Clasificación de KR Bayer y Maier (2007)
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Clasificación de KR de Massingham (2010)
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Problemas de seguridad informática.
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Confidencialidad.
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Derechos de acceso.
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Clasificación de los conocimientos.
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Control de acceso físico.
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Control de acceso electrónico.
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Políticas de transferencia de conocimiento.
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Empleados temporales.
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Derechos de propiedad intelectual.
-
Acuerdos de no competencia.
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Acuerdos de alianza.
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KR asociados con el individuo.
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KR por las condiciones del conocimiento.
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KR por las condiciones de la estructura de la organización.
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Clasificación de KR de Brunold y Durst (2012)
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Clasificación de KR de Lee et al. (2021, 25)
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Riesgos de capital humano.
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Riesgos de capital relacional.
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Riesgos de capital estructural.
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Integrando el resultado de la investigación de la gestión de riesgos con la gestión
del conocimiento incluida la clasificación de la Tabla 1, se obtiene un modelo con las consideraciones resumidas en la Tabla 2, donde se evidencia la forma en la cual se deben considerar los procesos de gestión
del conocimiento en los componentes del modelo de gestión de riesgos general de la
empresa.
Tabla 2:
Componentes del modelo integral de gestión de riesgos de conocimiento.
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Gobierno, estrategia, cultura y establecimiento de objetivos
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-
El gobierno corporativo deberá reconocer la vulnerabilidad de la organización ante
los eventos de riesgo de conocimiento.
-
La estrategia principal y estrategias alternativas incluirán el conocimiento actual,
el escaso y el obsoleto, como elemento clave para garantizar la innovación y la ventaja
competitiva.
-
Se definirán en los perfiles de cargo, las funciones, acuerdos de confidencialidad
y no competencia y otras responsabilidades necesarias para garantizar acciones sobre
los riesgos de conocimiento presentes en la adquisición, asimilación y transferencia
del conocimiento.
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Se definirá el apetito al riesgo referente a los riesgos de conocimiento, incluyendo
los costos de oportunidad por pérdida, obsolescencia, escasez y fuga de conocimiento.
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Análisis del contexto
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Considerar los riesgos que la organización enfrenta y podría enfrentar según su capacidad
para adquirir, asimilar y transferir el conocimiento, tomando en cuenta los factores
sociales, culturales, políticos, legales, reglamentarios, financieros, tecnológicos,
económicos y ambientales, a nivel internacional, nacional, regional o local.
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Apreciación del riesgo
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Identificar los riesgos de conocimiento, considerando la presencia de los riesgos
de conocimiento documentados en la literatura sobre el tema.
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Analizar los riesgos de acuerdo con las condiciones de la organización.
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Evaluar la probabilidad de ocurrencia y el impacto de los riesgos de conocimiento.
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Priorizar los riesgos de conocimiento de acuerdo con criterios de severidad.
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Definir el tratamiento y la respuesta que se dará a los riesgos.
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Llevar un registro e informar de los riesgos de conocimiento.
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Seguimiento y revisión
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El gestor de conocimiento o responsable del mismo en la organización deberá hacer
una evaluación de los cambios que afectan la estrategia de gestión del conocimiento
de la organización.
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Hacer una revisión a los riesgos de conocimiento, la efectividad de los controles
establecidos para tratarlos y los elementos que han aportado en la mejora en la gestión
de los riesgos de conocimiento.
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Información, comunicación y consulta
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Hacer uso de los sistemas tecnológicos, canales de comunicación internos y externos
para divulgar información referente a los KR.
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Definir una cultura enfocada a la gestión del conocimiento y sus riesgos y el reporte
activo de los mismos.
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Anexar a la base de datos de riesgos de la organización los riesgos de conocimiento.
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La representación esquemática de un modelo integral para la gestión integral de riesgos
se presenta en la figura 10, en donde se puede ver cómo se mantiene la estructura
propuesta por la ISO 31000, elección hecha considerando contar la norma internacional
con mayor divulgación y ser más compatible con la mayoría de las organizaciones con
una norma certificable por la ISO.
El esquema del modelo propuesto inicia con el gobierno corporativo, la definición
de la estrategia y la cultura deseada para el manejo de los riesgos; como se evidencia,
en cada componente se encuentran contenidos los procesos estandarizados para la gestión
del conocimiento como lo son: adquirir, asimilar y transferir el conocimiento (ATT).
En la apreciación del riesgo, un elemento clave para la KRM en general y la KM, se
debe incluir la identificación de riesgos que impactan la gestión del conocimiento,
en el análisis de riesgo se deberán incluir elementos los cuales, de acuerdo con las
capacidades de la organización, permitan determinar el nivel de exposición a los riesgos
de conocimiento; finalmente, la evaluación de los riesgos deberá incluir la lista
de los eventos identificados en las clasificaciones de riesgos de conocimiento, los
cuales se citaron en la presente investigación, más los que la organización en su
dinámica encuentre y pueda anexar a su base de datos.
La definición del tratamiento al riesgo es un elemento del modelo el cual, aplicado
con una perspectiva de mejora de los riesgos de conocimiento, ayuda a mejorar la gestión
de riesgos en general de la organización (Massingham 2010).
Los otros tres componentes del modelo, definidos como: comunicación y consulta, informes
y registros, y seguimiento y revisión son elementos promotores, desde el enfoque de
la KM, de las actividades de adquisición de conocimiento provenientes del exterior
y del interior de la organización en los diferentes procesos; la asimilación y transferencia
de información referente a los KR promueven una cultura enfocada a los riesgos y a
la conciencia para mantener registros y hacer reportes para elevar los niveles de
cumplimiento en los objetivos de gestión enfocada en los KR, permitiendo así el seguimiento
y revisión de los mismos.
Conclusiones
Existen muy pocos aportes a la literatura de los KR, los cuales consideren la visión
integral de los riesgos de una organización; los documentos de la KRM remarcan la
importancia de tratar en conjunto los riesgos enfrentados por una organización, permitiendo
de esta manera que la cultura definida se comparta a todos los niveles y a todo tipo
de incertidumbre.
A pesar de reconocer desde hace más de 50 años la importancia del conocimiento y establecer
la economía del conocimiento como un elemento clave para la competitividad, las investigaciones
relacionadas con los riesgos, los cuales pudieran amenazar la disponibilidad y efectividad
de este recurso son muy pocas, no existen estudios encaminados a medir los impactos
económicos causados por la escasez de conocimiento, por el uso de conocimiento obsoleto,
la fuga de conocimiento o la pérdida de conocimiento.
Existen otras clasificaciones para los KR y estos se pueden relacionar con las teorías
del capital intelectual; las organizaciones pueden alimentar sus bases de datos de
KR, estos pueden materializarse desde riesgos originados por las personas, riesgos
de capital estructural, o riesgos de capital relacional.
Sin la intención de reducir la teoría desarrollada en lo relacionado con KM, para
la operacionalización del modelo propuesto KRM, en este artículo se acordó distinguir
tres etapas clave para la gestión del conocimiento: la primera está relacionada con
la adquisición del conocimiento, en esta se agrupa la captura y la creación del conocimiento;
la segunda etapa del proceso es la asimilación, donde se incluye el uso del conocimiento
y su transformación y, por último, la etapa de transferir, en la cual se puede expresar
que el conocimiento es compartido tanto al interior como al exterior de la organización.
El modelo propuesto para la gestión integral de los riesgos de conocimiento hace uso
de la estructura de la norma ISO 31000 aprovechando su nivel de divulgación y comprensión.
El aporte del modelo propuesto permite integrar desde los niveles estratégicos, las
actividades tendientes a identificar, evaluar, controlar y mitigar los riesgos de
conocimiento en las organizaciones.
Para estudios posteriores, se recomienda implementar el modelo aquí propuesto con
el objetivo de poner a prueba la validez e integración de los componentes del mismo
y, a su vez, crear una base de datos de riesgos de conocimiento, con una evaluación
de probabilidad e impacto, para así, en un estudio de carácter longitudinal, poderse
modelar de manera cuantitativa la distribución del costo del impacto y la probabilidad
de ocurrencia de eventos asociados con los KR. ID