El solar, factor en la calidad de
vida rural. Una perspectiva
de sustentabilidad
The land lot, a factor in the quality of rural life.
A sustainability perspective
Resumen
El solar o traspatio es un componente básico de la vivienda rural, que a su vez surge de una tradición cultural con siglos de antigüedad, y es esencial dentro del modo de vida campesino e indígena, basado en la agricultura. Es por eso que adquiere un valor dentro de la calidad de vida más allá del ámbito cultural, al mismo tiempo de ser un ejemplo de sustentabilidad en diversas dimensiones. Este texto se centra en analizar de manera conceptual el valor del solar dentro de la calidad de vida en el medio rural, identificando los factores que la componen desde una perspectiva de sustentabilidad.
Palabras clave: Solar, calidad de vida, sustentabilidad, vivienda rural.
Abstract
A land lot, or backyard, is a basic component of rural housing, which –in turn– arises from a centuries-old cultural tradition, and is essential to the peasant and indigenous way of life, which is based on agriculture. That is why it acquires a value within the quality of life beyond only the cultural sphere, whilst at the same time being an example of sustainability in several ways. This text focuses on analyzing, in a conceptual way, the value of the land lot regarding the quality of life in the rural environment, identifying the factors that it comprises from a sustainability perspective.
Keywords: Land lot, quality of life, sustainability, rural housing.
Raúl Sergio Vallejo Coss
Universidad Autónoma
de San Luis Potosí
Jorge Aguillón Robles
Universidad Autónoma
de San Luis Potosí
Gerardo Javier Arista González
Universidad Autónoma
de San Luis Potosí
Fecha de recepción:
5 de agosto de 2024
Fecha de aceptación:
10 de octubre de 2024
Este trabajo está amparado por una licencia Creative Commons Atribución-No Comercial, 4.0
ARTíCULOS
DE INVESTIGACIón
La vivienda rural es el producto de la construcción destinada a la habitación levantada por sus propios habitantes, como un testimonio de racionalidad económica, sobriedad, belleza y funcionalidad, donde se muestra a nivel espacial su manera de vivir, de ser, de crear y de pensar.1 Y como parte de este modo de vida, la actividad agrícola es la base del tejido social y económica de la cultura del medio rural.2 Es con base en esto que el solar surge como un componente básico de la vivienda rural, un espacio para el cultivo y las interacciones sociales, el cual sirve de manera general para el sustento de la vida campesina, tanto para proveerle a sus propios habitantes insumos como para integrarlos dentro de la comunidad y ser una fuente de ingresos monetarios.
El tema del solar es generalmente visto desde el punto de vista de
la generación de alimentos familiares y como un sistema bióti-
co para la producción de insumos de carácter alimenticio, así como desde la perspectiva de la ecología como un medio para el desarrollo de ciertas especies animales y vegetales. Hay limitados estudios o análisis del solar que lo consideren un componente de la cultura campesina y un factor influyente dentro de los modos de habitar y de vida de la población rural, la cual en su mayoría se dedica a las actividades de cultivo.3
Este trabajo hace un estudio conceptual sobre la definición
del solar de la vivienda tradicional huasteca en México y a nivel
teórico observa cómo este es un componente esencial que influye en la calidad de vida de los habitantes de las comunidades rurales y campesinas, esto bajo un enfoque de sustentabilidad.
La metodología a seguir es de un análisis teórico donde en principio se desarrolla una definición conceptual de lo que es el solar, la calidad de vida y la sustentabilidad, revisando distintos autores, haciendo un ejercicio de síntesis siguiendo con la identificación de los aspectos que componen dichos conceptos, para después analizar cómo éstos interactúan y se relacionan entre sí, con el objetivo de ver la influencia del solar como elemento generador del modo de vida campesino y sobre la calidad de vida de sus habitantes, mientras se identifican los valores de sustentabilidad dentro de éste, para de esta forma reconocer el valor del solar dentro de las zonas
rurales y la población que las habita, en sus modos de vida, contemplando los diversos factores que influyen dentro de éste.
Desarrollo
El solar
El solar, también llamado traspatio, huerto familiar, corral o parcela
(Figura 1) es un espacio aledaño a la vivienda rural donde se pro-
ducen alimentos, tanto de vegetales como de animales de corral, producción que le permite a la familia obtener insumos, ya sea como alimentos propios, productos o subproductos derivados de los propios cultivos, o cría de animales que sirven para llevar
ingresos económicos a la familia.4 Es el espacio del que surge
la reproducción social, cultural y simbólica, que brinda sentido a la identidad del individuo que lo habita y cultiva.5
El solar se define como un agroecosistema tradicional que surge desde las antiguas culturas indígenas, ya sea de regiones templadas o tropicales, siendo en estas últimas donde mayoritariamente se ha mantenido dicha tradición. Es un sistema que se compone por los habitantes, plantas, animales, suelo y agua en un área aledaña a la vivienda, el cual forma parte integral de la economía y alimentación para la población campesina.6
Al ser un agroecosistema fundamental dentro de la familia en el ámbito rural y surgir de las comunidades indígenas, se detecta que el solar cumple una función productiva social y cultural, como un espacio para el esparcimiento y bienestar para la familia y sus integrantes, así como para el experimento con nuevos cultivos y formas de manejar las plantas y animales, lo que le da una cierta dinámica evolutiva, puesto que los individuos que lo habitan disponen de cierta capacidad de adaptación a los cambios dentro del entorno socio-económico y cultural.7
Desde el punto de vista social, el solar se puede entender como un sitio social donde convergen un cúmulo de acciones y sentidos, inmersos dentro de un ámbito de relaciones sociales, de poder,
resistencia, apropiación, adaptación y transformación que se sitúan dentro de circunstancias socioeconómicas. Conforma un
espacio social y simbólico donde se vinculan los satisfactores
determinantes para la familia, en especial en los aspectos alimentarios y de salud.8
El solar se encuentra presente especialmente en los trópicos y subtrópicos del planeta, desarrollándose ajeno a los puntos de origen de la agricultura.9
Profundizando dentro del contexto mexicano, y más propiamente en las culturas descendientes de los mayas, el solar son los agroecosistemas de mayor relevancia para la población campesina tradicional, debido a que forman parte integral de sus estrategias para su subsistencia alimentaria.10 También forma parte del manejo de los recursos naturales que han llevado a cabo los diferentes grupos étnicos a lo largo de su historia y juegan un rol esencial para su propia subsistencia. Tienen la característica de ser dinámicos al irse adaptando y modificando de acuerdo con los intereses y preferencias de la familia.11
En sí mismo el solar es un componente de un sistema productivo complejo y múltiple que se sustenta en el autoconsumo, se refiere a espacios con la función de servir para producir hortalizas o también formando parte de la milpa o parcela; el solar es el espacio exterior que rodea la casa, donde en conjunto hay árboles, arbustos, plantas medicinales, ornamentales o inclusive animales domésticos.
Se define al solar como un espacio abierto perteneciente a la vivienda rural, el cual surge de la cultura prehispánica y funciona como fuente de algunos alimentos básicos, a través de sus cultivos. En la actualidad el uso de este espacio fomenta la provisión de alimentos y la transmisión de conocimientos sobre cultivos y herbolaria.12
El solar –también llamado huerto– maya yucateco es un espacio exterior dentro de la vivienda tradicional, delimitado por piedras, con cultivos de frutas, fibras, condimentos, plantas medicinales, de ornato o para la fabricación de otros productos de uso común, colorantes, e ingredientes para las actividades ceremoniales, las cuales están a cargo de las mujeres, mientras que los hombres hacen el trabajo dentro de la milpa. De esta manera, el solar con su milpa
constituye el sistema de agricultura indígena, que provee a las
familias de insumos.13 Como señala Vara,14 se integra por: la milpa, el sistema de mayor valor desde la perspectiva social porque es una representación de la base de la subsistencia campesina maya; hubché, espacio para la vegetación secundaria, donde se pueden llegar a encontrar los materiales de construcción para sus propias viviendas y combustibles; pach pakal, se refiere a espacios con la función de ser hortaliza o también formando parte de la milpa o el solar.
El solar es una parte integral de la vivienda rural, puesto que la organización de éste en relación con la distribución y uso de las habitaciones concibe el hábitat para las comunidades rurales, y debido a esto la vivienda rural debe considerarse como la suma de factores que confluyen en un espacio y tiempo para generar una dinámica específica con la cual se producen soluciones espaciales que se adecuan a las necesidades de sus habitantes.15
La vivienda rural se relaciona primordialmente con el contexto natural, construido y comunitario, que conforma una herencia cultural que sostiene a nivel emocional la cohesión de las familias, basándose en esencia en sus actividades económicas y comunitarias.16 Sumado a esto las actividades agrícolas forman parte del tejido social de las comunidades rurales, influyendo en los ámbitos económico, social y cultural, variando según su zona y ubicación geográfica.17 Con base en lo anterior se puede entender que el solar, como espacio dedicado a la actividad principal de las comunidades rurales, forma parte integral del valor intrínseco que posee por sí misma la vivienda rural o tradicional como parte de una tradición cultural que lleva siglos de historia.
En síntesis, el solar es un espacio inherente de la vivienda rural
y tradicional, –aunque no necesariamente es exclusivo de este tipo de vivienda– el cual funge como la base de la actividad agrícola y económica, al mismo tiempo que es parte de la herencia cultural que constituye la vivienda tradicional, y principal influyente en el modo de vida de las comunidades rurales. Basándose en lo previamente analizado, se identifican los siguientes factores como componentes del solar (Figura 4):
La calidad de vida
La calidad de vida abarca distintos aspectos de bienestar social que hacen referencia a las necesidades sociales, económicas, psicológicas y biológicas, tanto de manera individual como a nivel comunitario. De esta forma, la calidad de vida conjunta diversos componentes objetivos y subjetivos del bienestar social, que se sustentan en la experiencia individual y comunitaria dentro de la vida social y cultural. Desde el punto de vista individual, la calidad de vida se comprende como una relación global, en la que se plantean variantes positivas, a la par de circunstancias de dificultad en la vida cotidiana, generando una relación entre lo individual y lo comunitario en la práctica de los valores sociales, por lo que resulta una interrelación continua entre los ámbitos sociales, económicos, entornos, libertad emocional, condiciones de salud y las necesidades individuales.18
Se define como calidad de vida a un estado de satisfacción general que surge del cumplimiento de las potencialidades del
individuo. Se conforma de factores objetivos, como las relaciones armónicas con el entorno físico y el entorno social, la salud, y la economía; así también de factores subjetivos, refiriéndose a la sensación subjetiva del bienestar psicológico, físico, social, la
expresión emocional, la intimidad y la productividad personal.
En sí misma, la calidad de vida considera también el desarrollo humano, los conflictos personales, interpersonales y sociales, así
como los aspectos transculturales. También, hay que señalar
que la calidad de vida no debe compararse bajo los mismos parámetros en el mundo industrializado que en el mundo en desarrollo.19
Salazar, et al., señalan los siguientes aspectos que comprenden la calidad de vida y el bienestar (Figura 5):
La calidad de vida parte de un constructo cultural e histórico basado en valores vinculados con las variables del tiempo, espacio e imaginarios, y los distintos niveles de desarrollo de cada sociedad y época, lo que da como resultado que los valores, ideales, apetencias de las diferentes estructuras sociales sean distintos dependiendo tanto del tiempo como de la ubicación geográfica, por lo que no es posible generar un único concepto de
calidad de vida.20 Esto se sustenta en la síntesis de Fadda y Jirón,21
quienes señalan a la calidad de vida como el producto de la suma de los factores objetivos y subjetivos que inciden en el bienestar de los individuos dentro de un entorno específico.
Conceptualmente, la calidad de vida es multifactorial, es la búsqueda del bienestar del individuo, sustentado en la relación con su propio ser, y a nivel social de la consideración de los aspectos que las personas atribuyen a una buena vida.22 En adición a lo anterior, la
calidad de vida se define como la manera en que las personas
se autoperciben de manera individual, en relación con su lugar dentro del sistema cultural y social en el que habitan, considerando sus
expectativas, metas, preocupaciones y estándares.23
El trabajo de Nava24 realiza una clasificación de la calidad de vida partiendo de diferentes teorías, lo que puede permitir ver lo multidimensional de manera más clara conceptualmente. La clasificación es la siguiente:
Si bien estos aspectos son vistos desde la perspectiva del área de
la salud, bien pueden aplicarse a la construcción rural como área
de análisis para medir los aspectos esenciales de la calidad de vida generados a través de las condiciones formadas por la construcción de espacios para el hábitat humano.
La calidad de vida se conforma por aspectos biológicos, físicos, psicológicos y sociales, inmersos dentro de un medio ambiente, lo que implica que el espacio geográfico se vincula con la calidad de vida para poder cumplir con las necesidades de las comunidades humanas.25 Es a partir de esta definición que se puede vincular a la calidad de vida con la arquitectura y la construcción, donde éstas buscan no sólo satisfacer las necesidades elementales de los individuos, sino que también las necesidades psicológicas, espirituales y sociales, al mismo tiempo que su relación con los elementos que conforman el entorno físico y ambiental donde se sitúan, a través de los elementos arquitectónicos.26 De este modo aportan a la calidad de vida de sus propios habitantes, por lo que se afirma que todo proyecto arquitectónico/constructivo debe considerar la autopercepción del habitante en relación con el lugar a ocupar, contemplando los aspectos culturales, sociales, el sistema de valores y metas del cliente, así como el medio donde se edifica.27 Dentro del ámbito rural hace referencia a que la construcción habitacional debe satisfacer las necesidades de sus habitantes adecuándose a su modo de vida particular, adaptándose al medio, siguiendo los esquemas tradicionales, lenguajes y conceptos formales propios del lugar donde se insertan, al mismo tiempo de ser el espacio para el desarrollo social y cultural de la familia, que le permita a sus integrantes desarrollarse de manera individual y colectiva.
Sintetizando, el concepto de calidad de vida se plantea como el grado de satisfacción en cuanto al bienestar, ya sea a nivel individual o
social, de todos los factores tanto objetivos como subjetivos que in-
ciden principalmente en las necesidades y la autopercepción del individuo, los cuales se pueden identificar como factores físicos, psicológicos, sociales, culturales y económicos. Éstos se ubican
en un contexto específico con tiempo y localización geográfica particulares, determinantes en la forma en que se perciben los
individuos, por lo que la calidad de vida es un concepto que se abarca según el tiempo y la sociedad, y su conceptualización cambia y evoluciona con el paso de la historia y el desarrollo humano.
Sustentabilidad
En la actualidad uno de los objetivos más constantes de la sociedad moderna es el de mejorar la calidad de vida de los asentamientos humanos, lo que remite al concepto de sustentabilidad, no como una estrategia de trabajo sino más bien como un criterio que conforme el modo de trabajo a la par de sus objetivos, esto bajo la definición de la sustentabilidad como la capacidad de un sistema, ya sea natural o social, para mantenerse en sus funciones óptimas contra el paso del tiempo y sus inclemencias.28 Para un cambio real en cuanto al desarrollo humano y la calidad de vida es necesario incorporar la sustentabilidad de manera que fomente la satisfacción de las necesidades físicas, psicológicas, sociales y culturales.29
De manera práctica, una actividad es sustentable cuando pretende asegurar que las futuras generaciones puedan disponer de los recursos indispensables para prosperar y renovar los factores sociales, políticos, económicos, ambientales y culturales.30 La
sustentabilidad se percibe como la capacidad de alcanzar la prosperidad económica apoyada en el tiempo y manteniendo un nivel ideal de calidad de vida para los individuos, mientras protege los sistemas naturales del planeta.31
La sustentabilidad o sostenibilidad en un nivel conceptual plantea que las actividades económicas y de desarrollo humano deben
regirse y funcionar de manera que satisfagan las necesidades
del bienestar de la sociedad sin arriesgar al medio ambiente ni su capacidad de generar recursos naturales.32
Al integrar el bienestar, se puede hablar también de calidad de vida, lo que vuelve a la sustentabilidad también un concepto
multidisciplinar. Como señala González Lugo,33 la sustentabilidad a partir de su concepto puede ser vista desde distintas disciplinas y dimensiones, por lo que es posible tener más de un solo criterio para
implementarse. Lárraga34 identifica dentro del marco de la vivienda tradicional cinco dimensiones de sustentabilidad (Figura 6):
La sustentabilidad de un sistema socio-ecológico surge de la relación entre la naturaleza y la sociedad, y bajo este planteamiento se pueden identificar tres dimensiones dentro de la sustentabilidad:
Sintetizando, el concepto de sustentabilidad se trata de una base de criterios y distintas dimensiones que interactúan entre sí para mantener la estabilidad funcional de un sistema, manteniendo
un equilibrio con el contexto que lo rodea, para que dicho sistema pueda continuar con sus funciones y autorregularse frente a las
dificultades o adversidades del propio medio donde se sitúa.
El vínculo del solar con la calidad de vida y la sustentabilidad
El solar es una parte integral de la tradición y la vivienda rural como un componente espacial generado por los ámbitos económico,
social y cultural que rodean a la vida campesina del medio rural e indígena. Como señala Mariaca,36 el solar aporta a la identidad
de los individuos que habitan la vivienda rural, y que tiene una función cultural y social para éstos dentro de la comunidad. También, como refiere Cano,37 el solar juega un papel crucial dentro de la calidad de vida de los habitantes de la vivienda rural, al mismo tiempo que es posible encontrar elementos de sustentabilidad en sus diferentes dimensiones (Figura 7).
Para entender esta relación del solar como un componente dentro de la calidad de vida en el ámbito rural, hay que hacerlo con base en los factores que componen a esta última, que son físicos,
materiales, educativos, emocionales y sociales; mientras que los componentes de la sustentabilidad, según Lárraga,38 son ambientales, sociales, económicos, culturales y políticos. A partir de la
identificación de los factores que conforman la calidad de vida y la sustentabilidad, así como al observar los ámbitos a partir de los cuales surge el solar como espacio, se ven los puntos de conexión entre los tres conceptos, que vienen siendo básicamente el aspecto social, cultural y económico donde convergen (Figura 7). Esto refiere a que el solar surge de distintos componentes que influyen directamente en la calidad de vida y que desde la perspectiva
de la sustentabilidad se pueden promover para mejorar la vida de los
habitantes del medio rural. Bajo este esquema se aborda a la intervención del solar o traspatio en la calidad de vida desde los
aspectos sociales, culturales y económicos, donde la perspectiva de la sustentabilidad considera la búsqueda de mantener dichos aspectos a flote en pro del bienestar de sus habitantes.
Primordialmente, el solar es un espacio con un valor cultural, al encontrar diversos elementos y características que fungen como determinantes de éste, tales como ser producto de una cosmovisión particular al ser considerado en diversas comunidades un
espacio sagrado o ritual, una muestra de la historia y desarrollo del huerto para siembra; es un espacio que adicionalmente sirve para la transmisión de conocimientos y tradiciones.39 Es aquí donde se identifica también a la tradición constructiva de la vivienda rural, siendo los materiales componentes esenciales de ésta última, los cuales se pueden producir en el traspatio como elementos primordiales de la cultura campesina e indígena que, como se señaló
antes en la conceptualización del solar, la actividad edificadora
de la vivienda rural o tradicional es otra de las actividades com-
plementarias de la vida campesina, como la agricultura y ganadería,
–siembra de plantas y cría de animales menores– siendo el solar o traspatio el espacio dedicado para estas actividades, por lo que lo vuelve el espacio de mayor relevancia dentro de la tradición
de cómo concebir la vivienda rural, como una parte integral de la cultura y expresión de identidad del modo de vida campesino.
Es a partir de lo anterior que la sustentabilidad, desde su dimensión cultural, se hace presente en el solar, y que, como señala
Lárraga,40 consta de la continuidad en la transmisión de los elementos culturales, y a todas las expresiones colectivas de identidad
de carácter social religioso o étnico.41 Y que, como se mencionó
anteriormente, el solar siendo parte de una tradición constructiva que conforma una forma de expresión de identidad por medio de un espacio físico destinado tanto a la actividad de huerto y corral como también a la transmisión de conocimiento en diversas áreas. Así,
el solar adquiere un valor cultural, no sólo como un espacio dentro de la construcción sino como el componente primordial y característico de la vivienda tradicional, que por sí mismo sirve como un medio para la sustentabilidad cultural del medio rural.
El solar en el aspecto social de la calidad de vida es el espacio principal de la vivienda rural donde se lleva a cabo la vida que, como diversos autores han señalado, es un lugar para el desarrollo familiar y su bienestar, el esparcimiento, la vida cotidiana y la
actividad de solar y corral. Siendo estas últimas las principales actividades económicas de las localidades rurales,42 el solar es por
lo tanto un componente primordial no sólo en la vivienda rural y campesina, sino en la familia quien lo configura en su forma,
estructura y función, volviéndolo un espacio para la unidad familiar.43 Al ser el espacio esencial de la vida campesina es un lugar donde se prolifera la experimentación, enseñanza y aprendizaje, generación de estatus, reputación, prestigio, y el fortalecimiento de las relaciones sociales por medio del intercambio mutuo entre las familias y la reciprocidad entre éstas.44 La dimensión social de la sustentabilidad se presenta en el solar con la búsqueda de modelos de desarrollo y recursos que puedan beneficiar de manera general a la población.45 Esto se debe a que, como tal, el solar es el espacio que permite el desarrollo y la interacción de los individuos, no sólo como una fuente de ingresos o de autoconsumo, es también el espacio donde se realiza la vida campesina como eje central de la vivienda, como lugar de integración familiar y social dentro de la comunidad y es el motor de producción para sus habitantes. El solar es a nivel social el espacio básico donde prolifera la vida campesina, y que le da un sentido a sus habitantes, así como a su desarrollo a nivel colectivo.
Desde el ámbito económico o material de la calidad de vida, como se señaló antes el solar es el lugar donde se realizan las principales actividades de la vida campesina, la siembra y la cría de animales que, aunque en muchas ocasiones no son la fuente principal de ingresos para la familia, sus actividades primordialmente agrícolas de producción están destinadas al autoconsumo.46 El huerto es el medio por el cual la familia se permite tener ahorros, aumentar sus recursos económicos e invertirlos en productos que por su uso pueden ser intercambiados por bienes con valor de cambio; es el lugar en el que convergen distintos sistemas de producción agrícola con alimentos, material para la construcción o leña y actividad ganadera; de ahí se generan diversos satisfactores para la familia, así como productos para el autoabastecimiento de insumos durante el año, y también fungir como el medio para ser proveedores de los mercados locales.47 Por todo lo anterior, el aspecto económico del solar no se relaciona sólo con cuestiones monetarias, en cuanto al poder adquisitivo o flujo y movimiento económico, sino que abarca la producción y manejo de recursos naturales derivados de la actividad agrícola y ganadera, siendo la primera la de mayor relevancia para el modo de vida campesino.
La producción agrícola del huerto se basa en productos alimenticios, plantas medicinales, leña y material para edificar sus viviendas.
El solar es el principal medio económico por el cual se sustenta la vida rural.48
De esto se rescata principalmente la capacidad del solar para brindarles a los habitantes los recursos para su sustento, que más allá de una fuente de recursos es la base de la vivienda rural.
La dimensión económica de la sustentabilidad, como refiere Acosta,49 consta de la disposición de los recursos para mantener los procesos y que como se describió ampliamente, el solar es el espacio dedicado a la producción directa de los insumos para la manutención de la familia dentro del medio rural, ya sea por medio del autoconsumo o generando ingresos monetarios al ser proveedores de mercados locales. Es con esto que lo económico dentro de
la vivienda rural hace referencia principalmente a los recursos e insumos para el autoabastecimiento, y los ingresos adicionales
pueden o no estar presentes, dependiendo de si la familia usa su
producción para llevarla a los mercados. Como señala Coneval,50 si
bien la agricultura es la principal actividad económica, la mayor fuente de ingresos es por parte de los miembros de las familias que deciden emigrar a la ciudad y enviar cierto porcentaje de sus ganancias.
En la dimensión política se relaciona con la participación de la sociedad en el manejo de los recursos por medio de políticas que sean equitativas, participativas y consensuadas, de manera que se proteja aquellos aspectos sociales y medio ambientales que sean más vulnerables y estén amenazados.51 Es de esta forma que la
política se integra dentro de la sustentabilidad y la calidad de
vida de la vivienda rural, siendo el factor que puede ayudar no sólo a cuidar sino también a lograr el avance de estas comunidades en materia de calidad de vida.
Al ver las distintas dimensiones de la sutentabilidad dentro del solar, éstas interactúan y se relacionan profundamente entre sí,
porque al ser la actividad agrícola es la principal a la que está destinado, el traspatio sirve como espacio para la interacción familiar, social, cultural y económica tanto de manera interna como externa
con el resto de la comunidad. En lo social, por ser un espacio
para la interacción familiar y con otras familias; en lo cultural, como una tradición que es parte del modo de vida campesino, donde cada comunidad posee sus propias formas de vida; y en lo económico, por ser el espacio donde se lleva a cabo la actividad que provee de insumos a la familia. Bajo estas dimensiones es como se integra a la calidad de vida de las familias del campo abordando elementos educativos, emocionales, sociales, afectivos, familiares, materiales y de tradición constructiva, debido a que éstos se relacionan directamente con las dimensiones social, cultural y económica de la sustentabilidad.
Conclusión
El solar, traspatio o corral como espacio externo de la vivienda rural se conforma por componentes biofísicos, condiciones climáticas
y el propio entorno natural donde se sitúa, considerado como eje
a partir del cual se desarrolla la vida dentro de las comunidades
rurales, siendo el punto donde convergen los ámbitos cultural, social y económico que conforman el contexto del medio rural, lo que lo convirte en el espacio principal de la vivienda rural a partir del cual se generan los espacios habitables que la conforman.
Es por lo anterior que se identifica la influencia del solar en la calidad de vida de los habitantes de las comunidades rurales, dentro
de sus modos de vida y de habitar y configurar sus espacios, lo
que denota el valor intrínseco dentro de la tradición cultural de las comunidades rurales para levantar sus viviendas.
Por otro lado, como espacio social, permite a las familias interactuar con otras y ser un área para la convivencia, que les da estatus y un lugar dentro de la comunidad; y todo esto a la par de ser un lugar donde se desarrolla la actividad principal de sustento económico, el cultivo de productos, lo que permite a las familias autoabastecerse de insumos e inclusive conseguir un ingreso monetario. Como se mencionó anteriormente, son aspectos que se relacionan con diversos factores de la calidad de vida, y al mismo tiempo la interacción de dichos factores y aspectos entre sí le dan a la vivienda rural un valor de sustentabilidad, generando una capacidad evolutiva y dinámicas adaptables de la tradición constructiva y los modos de vida campesinos, de ir cambiando según las necesidades de las familias, manteniendo una esencia cultural y social dentro de su integración con el medio físico.
De igual manera es necesario señalar que la calidad de vida
no hace referencia solamente a los aspectos monetarios ni al poder adquisitivo, sino más bien a los aspectos social, cultural y económico –este último abordado desde la capacidad de producción
de recursos e insumos–, y el cómo estos aspectos interactúan de forma que integran el modo de vida de las comunidades rurales.
Todo lo anterior hace de las viviendas rurales tradicionales
un ejemplo de sustentabilidad, adaptación y evolución que se han
mantenido a lo largo de la historia, y por lo tanto es también un área de estudio que necesita ser más explorada y trabajada desde
perspectivas más allá del enfoque de producción o valor biofísico, analizando desde diversas disciplinas las interacciones del solar tanto con sus habitantes como con el medio donde se insertan y cómo se relacionan entre sí.
Se concluye que el solar funge como el principal medio que
da sustento a las comunidades rurales, y es mayor influencia en la calidad de vida de sus habitantes, pues es a partir de las actividades que se realizan en él que se edifica la vivienda y, en términos de sustentabilidad, permite mantener el estilo de vida campesino, procurando un equilibrio en las interacciones de los individuos con el medio físico en el que habitan.
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2014 Guía metodológica para la elaboración de Programas de Ordenamiento Territorial, México, Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/300383/Gui_a_Metodolo_
gica_OT.pdf.
Vara Morán, Adelaido
1980 “La dinámica de la milpa en Yucatán”, Seminario sobre producción agrícola en Yucatán, México, Gobierno del Estado de Yucatán / Colegio de Postgraduados de Chapingo.
Villar Rubio, Manuel
2001 “Lo valorable en la vivienda rural”, en Vivienda Rural: 3er seminario sobre vivienda rural y calidad de vida en los asentamientos rurales. Memoria, Santiago de Cuba, Seminario Iberoamericano de Vivienda Rural y Calidad de Vida en los Asentamientos Rurales.
Raúl Sergio Vallejo Coss
Facultad del Hábitat
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
https://orcid.org/0009-0007-6442-7926
Arquitecto y maestrando del programa de maestría en Ciencias del Hábitat en la línea de Espacio arquitectónico y urbano por el Instituto de Investigación y Posgrado de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Diplomado en Diseño de Interiores por la Escuela de Diseño Magdalena Sofía Barat. Ha participado en la convocatoria del Foro “Hacer Ciudad” por la uaslp. Ha presentado el artículo de “La tradición constructiva huasteca desde una perspectiva de sustentabilidad” para la revista Vivienda y
comunidades sustentables el cual fue aceptado y está próximo
a publicarse.
Jorge Aguillón Robles
Facultad del Hábitat
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
https://orcid.org/000-0001-7895-3328
Arquitecto y maestro en Diseño Bioclimático, doctorando del Programa Interinstitucional de Doctorado en Arquitectura, Universidad de Colima. Profesor de asignatura desde 1980 y de tiempo completo desde 1997. Actualmente director de tesis de licenciatura y maestría. Académico de la Maestría en Ciencias del Hábitat. Ha presentado y publicado en memorias de congresos nacionales e internacionales, publicado capítulos de libros y en revistas nacionales. Miembro del Cuerpo Académico Consolidado UASLP-CA-218 “Hábitat Sustentable” en la línea Diseño y Edificación Sustentable del Espacio y su Habitabilidad en el Instituto de Investigación y Posgrado de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma
de San Luis Potosí. Evaluador Académico de anpadeh. Miembro del
comité editorial y arbitraje de la revista H+D Hábitat más diseño,
de la Facultad del Hábitat, Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Miembro de la Red de Vivienda Conahcyt.
Gerardo Javier Arista González
Facultad del Hábitat
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
https://orcid.org/000-0001-5162-2895
Arquitecto, maestro en Valuación y doctor en Arquitectura. Miembro del snii, Nivel 1. Profesor de asignatura y profesor investigador de tiempo completo. Ha sido director de tesis de licenciatura y maestría. Académico de la maestría en Ciencias del Hábitat y del doctorado Interinstitucional en Ciencias del Hábitat en uaslp
y uady. Ha presentado y publicado en memorias en congresos
nacionales e internacionales, publicado capítulos de libros y en revistas nacionales. Líder y miembro del Cuerpo Académico Consolidado UASLP-CA-218 “Hábitat Sustentable” línea Diseño y
Edificación Sustentable del Espacio y su Habitabilidad Facultad del Hábitat, Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Evaluador
Académico de anpadeh. Miembro del comité editorial y arbitraje de la revista H+D Hábitat más diseño de la Facultad del Hábitat, uaslp. Miembro de la Red de Vivienda Conahcyt.
Agradecimiento
Agradecimiento especial al Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías por el apoyo recibido para la realización de estudios de posgrado No. CVU: 1240984.
1 Manuel Villar Rubio, “Lo valorable en la vivienda rural”, Vivienda Rural: 3er seminario sobre vivienda rural y calidad de vida en los asentamientos rurales. Memoria, Santiago de Cuba, Seminario Iberoamericano de Vivienda Rural y Calidad de Vida en los Asentamientos Rurales, 2001, pp. 81-90.
2 María Evangelina Galindo González, Habitabilidad básica de la vivienda rural: correlación de los factores determinantes de la habitabilidad básica, tesis de maestría, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2017.
3 Coneval, Características productivas de los hogares rurales en México, 2013, tomado de <https://www.coneval.org.mx/Informes/Evaluacion/Cruzada%20contra%20el%20Hambre/Caract_Prod_hogares_rurales.pdf>.
4 Rigoberto Lárraga Lara, Componentes de sostenibilidad de la vivienda tradicional en el ámbito rural de la región huasteca de San Luis Potosí: hacia una arquitectura rural sustentable, México, Universidad Autónoma de San Luis Potosí / Eumed, 2014.
5 Ramón Mariaca Méndez, El huerto familiar del sureste de México, México, Secretaría de Recursos Naturales y Protección Ambiental del Estado de Tabasco / El Colegio de la Frontera Sur, 2012.
6 Jesús García de Miguel, Etnobotánica maya: origen y evolución de los huertos familiares de la Península de Yucatán, México, tesis de doctorado, Universidad de Córdoba, España, 2000.
7 Margarita Cano Ramírez, et al., “Migración rural y huertos familiares en una comunidad indígena del centro de México”, Sociedad Botánica de México, A.C., Botanical Sciences, vol. 90, núm. 3, cdmx, México, 2012, pp. 287-304, https://doi.org/10.17129/botsci.391.
8 Eréndira Juanita Cano Contreras y Verónica Moreno Uribe, “Consideraciones finales”, en Mariaca Méndez, Ramón (ed.), op. cit., pp. 522-535.
9 Ramón Mariaca Méndez, idem.
10 A. Gomez-Pompa y A. Kaus, “Traditional Management of Tropical Forest in Mexico”, en Anthony B. Anderson (ed.), Alternatives to Deforestation: Steps toward Sustainable Use of the Amazon Rain Forest, Nueva York, Columbia University Press, 1992, pp. 45-64.
11 Patricia Irene Montañez Escalante, et al., “Los huertos familiares Maya-Yucatecos: situación actual y perspectivas en México”, Ambienta, núm. 107, 2014, pp. 100-109.
12 Rigoberto Lárraga Lara, op. cit.
13 Ramón Mariaca Méndez, Alba González Jácome y Luis Manuel Arias Reyes,
El huerto maya yucateco en el siglo xvi, Mérida, El Colegio de la Frontera Sur, 2010.
14 Adelaido Vara, “La dinámica de la milpa en Yucatán”, Seminario sobre producción agrícola en Yucatán, México, Gobierno del Estado de Yucatán / Colegio de Postgraduados de Chapingo, 1980, pp. 305-342. Rigoberto Lárraga Lara, op. cit.
15 Rigoberto Lárraga Lara, op. cit.
16 Concepción Sánchez Quintanar y Eric Orlando Jiménez Rosas, “La vivienda rural. Su complejidad y estudio desde diversas disciplinas”, Revista Luna Azul, núm. 30, 2010, pp. 174-196.
17 María Evangelina Galindo González, op. cit.
18 José Guadalupe Salazar Estrada, et al., “Calidad de vida: hacia la formación del concepto”, Investigación en Salud, vol. VII, núm. 3, 2005, pp. 161-165.
19 Rubén Ardila, “Calidad de vida: una definición integradora”, Revista Latinoamericana de Psicología, vol. 35, núm. 2, 2003, pp. 161-164.
20 Oscar Mauricio Espinosa Henao, “Enfoques, teorías y nuevos rumbos del concepto calidad de vida. Una revisión aplicada para América Latina desde la sostenibilidad”, en 2do Congreso Virtual de Antropología y Arqueología, 2000.
21 Giulietta Fadda y Paola Jirón, “El concepto de calidad de vida aplicado a la intervención urbano-habitacional”, ponencia presentada a las jornadas El Sentido
de la Investigación en la Investigación Social Contemporánea, Universidad Católica de
Valparaíso, Chile, 2002.
22 José Guadalupe Salazar Estrada, et al., op. cit.
23 Organización ;Mundial de la Salud (oms), Sobre la calidad de vida (grupo de trabajo), “¿Qué calidad de vida?”, Foro Mundial de la Salud 17, 1996, pp. 385-387, <https://iris.who.int/handle/10665/55264>.
24 María Guadalupe Nava Galán, “La calidad de vida: Análisis multidimensional”, Enfermería Neurológica, vol. 11, núm. 3, 2012, pp. 129-137, <https://doi.org/10.51422/ren.v11i3.143>.
26 Jesús Aguiluz León, Mercedes Ramírez Rodríguez y Ramón Gutiérrez Martínez, “Sustentabilidad y calidad de vida por las emisiones de contaminantes del transporte público urbano colectivo en el área metropolitana de Toluca”, en Jiménez Jiménez, José de Jesús, et al. (eds.), El diseño para la calidad de vida en el espacio habitable, México, Universidad Autónoma del Estado de México, 2015, pp. 157-170.
27 Aída Escobar Ramírez, “Elementos de una articulación teórica entre calidad de vida, urbanismo y arquitectura: necesidades satisfactores y capacidades”, ACE: Architecture, City and Environment, vol. 18, núm. 54, pp. 1-24, 2024 <https://doi.org/10.5821/ace.18.54.11951>.
28 Jorge Aguillón Robles, “Habitabilidad en la vivienda rural, conceptos básicos” (ponencia), Colima, Seminario de Habitabilidad y Sustentabilidad de la Vivienda, Univerdidad de Colima, 2011.
29 Jorge Aguillón Robles y Víctor Benítez Gómez, “Sustentabilidad. Fundamento para una Arquitectura del Siglo xxi”, Ámbito Arquitectónico. Revista Nacional de Difusión Asinea, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2007, pp. 157-170.
30 Sedatu, Guía metodológica para la elaboración de Programas de Ordenamiento Territorial, México, Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, 2014, tomado de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/300383/Gui_a_Metodolo_gica_OT.pdf.
31 Misael Antonio Olmos y Wilson González Santos, “El valor de la sustentabilidad”, Revista Ciencia y Agricultura, vol. 10, núm, 1, 2013, pp. 91-100.
32 Camilo Antonio Castaño Martínez, Los pilares del desarrollo sostenible. Sofisma o realidad, Bogotá, Universidad Santo Tomás, 2013.
33 Jonathan Hammurabi González Lugo, “Una visión sobre los principios de la sustentabilidad para la enseñanza de la arquitectura”, DOCERE, núm. 19, 2018, pp. 22-25, <https://doi.org/10.33064/2018docere191726>.
34 Rigoberto Lárraga Lara, op. cit.
35 Víctor Manuel García Izaguirre, “Propuesta metodológica para el proyecto del análisis de vivienda rural en La Huasteca”, en Compendio cartográfico de la vivienda rural de un sector de La Huasteca mexicana. Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí, México, Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2020, pp. 65-80.
36 Ramón Mariaca Méndez, op. cit.
37 Margarita Cano Ramírez, et al., op. cit.
38 Rigoberto Lárraga Lara, op. cit.
39 Ramón Mariaca Méndez, op. cit.
40 Rigoberto Lárraga Lara, op. cit.
41 Mariano Miguel Acosta, Estado actual de la economía a nivel mundial, tesina de licenciatura, Universidad Abierta Interamericana, 2013.
42 Coneval, op. cit.
43 Mariaca Méndez, op. cit.
44 Diana Gabriela Lope-Alzina, “Avances y vacíos en la investigación en huertos familiares de la Península de Yucatán”, en Ramón Mariaca Méndez (ed.), El huerto familiar del sureste de México, op. cit.
45 Mariano Miguel Acosta, op. cit.
46 Coneval, op. cit.
47 Ramón Mariaca Méndez, op. cit.
48 Eréndira Juanita Cano Contreras y Verónica Moreno Uribe, op. cit.
49 Mariano Miguel Acosta, op. cit.
50 Coneval, op. cit.
51 Rigoberto Lárraga Lara, op. cit.
Figura 1. Solar en la comunidad de Matlalapa San Luis Potosí, 2024.
Fuente: fotografía por Irbin Andrade.
Figura 2. Solar en la comunidad de Matlalapa,
San Luis Potosí, 2024.
Fuente: fotografía por
Irbin Andrade.
Figura 3. Solar en Puerto del Aire, Nuevo León, 2024.
Fuente: fotografía por Cuerpo académico del Hábitat uaslp.
Figura 4. Aspectos que conforman al solar.
Fuente: elaboración propia.
Figura 5. Aspectos de la calidad de vida.
Fuente: elaboración propia.
Figura 6. Dimensiones de sustentabilidad según Lárraga.
Fuente: elaboración propia.
Figura 7. Vínculo entre solar, sustentabilidad y calidad de vida. Fuente: elaboración propia.