Investigando las emociones

del habitante en la arquitectura:

un método práctico

Researching visitor emotions in architecture:

a practical method

Resumen

El artículo aborda el estudio de las emociones sobre la arquitectura a partir del interior y el exterior del museo Soumaya de Ciudad de México; en particular identifica las causas que las generan. Se realizaron veinticuatro entrevistas a personas que ya habían visitado y habitado el museo. Los resultados muestran que el exterior del museo evoca emociones positivas, como admiración y satisfacción, asociadas a su forma. El interior, por su parte, genera una mezcla de emociones negativas, como aburrimiento, y positivas, como relajación, atribuibles a su diseño minimalista y a la falta de conexión con el exterior.

Palabras clave: Arquitectura, emociones, disneyficación, habitante.

Abstract

This essay examines the emotions surrounding architecture, from the interior and exterior of the Soumaya Museum in Mexico City; in particular, identifying the causes that generate the said emotions. Twenty-four interviews were conducted with people who had already visited the museum. The results show that the exterior of the museum evokes positive emotions, such as admiration and satisfaction, associated with its form. The interior, on the other hand, generates a mixture of negative emotions, such as boredom, and positive ones, such as relaxation, attributable to its minimalist design and lack of connection with the outside world.

Keywords: Architecture, emotions, disneyfication, inhabitant.

Erick Adrián Amaro Ortega

Universidad Nacional

Autónoma de México

Luis Javier López Chávez

Universidad Nacional

Autónoma de México

Juan Carlos Ortiz Nicolás

Universidad Nacional

Autónoma de México

Fecha de recepción:

31 de agosto de 2024

Fecha de aceptación:

8 de octubre de 2024

https://doi.org/10.22201/fa.2007252Xp.2024.15.30.90230

Este trabajo está amparado por una licencia Creative Commons Atribución-No Comercial, 4.0

ARTíCULOS

DE INVESTIGACIón

Comúnmente se piensa en las emociones como consecuencia subjetiva de nuestra interacción con el mundo y, aunque esta noción contiene cierta veracidad, su construcción es mucho más compleja de lo que creemos, lo que se ha reconocido en la teoría de la emoción construida.1 Oatley y Jonhson-Laird,2 a partir de la teoría cognitiva de las emociones, mencionan que tanto
acontecimientos como circunstancias agradables o desagradables
influyen en la manera en que las emociones se experimentan, y que superan los sucesos emergentes en nuestro cerebro. Ambos definen las emociones de la siguiente manera: “Una emoción es un juicio de valor, por ejemplo, que un evento particular es importante, que es agradable estar con cierta persona o que una preocupación específica es urgente. Por lo tanto, una emoción no es sólo algo físico, como un estornudo. Es una evaluación, también llamada
valoración. Este concepto es fundamental porque, en un mundo que no es totalmente predecible, la evaluación de la significancia de los acontecimientos cotidianos y de las personas con las que uno interactúa hace que las emociones sean fundamentales para la vida.”3

Podemos decir que es posible experimentar emociones a partir
de prácticamente cualquier circunstancia: nostalgia al contemplar un
atardecer, tristeza al recibir una mala noticia e incluso admiración
al recorrer un edificio. Si bien en cualquiera de estas circunstancias es
imposible catalogar como variable determinante aquello con lo que nuestros sentidos interactúan, sí es posible examinar las causas que llevaron a la construcción de la emoción registrada.

Pero, ¿cómo estudiar las emociones en relación con la arquitectura?

Pongamos por ejemplo el Palacio de Bellas Artes. Esta es una obra arquitectónica ubicada en Ciudad de México, reconocida a nivel mundial no sólo por promover el arte nacional, sino también porque ahí se llevan a cabo diversos eventos de talla internacional. Tiene sus orígenes en los preparativos para la celebración del centenario de la Independencia de México, 1910, impulsada por Porfirio Díaz. Sin embargo, debido a los acontecimientos acaecidos por la Revolución mexicana, fue hasta el 29 de septiembre de 1934 que se inauguró.

Tanto su interior como su exterior presentan detalles art déco y art nouveau, que contrastan con los murales pintados en el interior por artistas mexicanos reconocidos como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, entre otros. Los murales dotan al Palacio de un carácter único en el mundo. La fachada presenta un eclecticismo que nos remonta a formas y materiales provenientes de Europa, combinados con elementos prehispánicos que encontramos en su ornamentación. La entrada recibe al visitante y lo dirige a la escalera imperial de mármol negro que lo lleva a las salas del Palacio. Así, todos los elementos arquitectónicos se conjugan para poder ser habitados y una serie de emociones y sensaciones resulta de dicha visita.

La arquitectura tiene el potencial de evocar emociones en las personas, tanto positivas como negativas. Esto se puede constatar a partir de la Teoría Cognitiva de las Emociones.4 Con base en ella,
podríamos sugerir que el contraste de estilos de Bellas Artes, exterior e interior, evoca sorpresa, esto por el uso de ornamentos en la fachada principal en contraposición con el interior cuyo estilo se adoptó de
la moda del momento: el
art déco. También podríamos pensar que la admiración se potencializa por dicha combinación o pensar que las estructuras del palacio generan confianza debido a la interpretación de la robustez de la edificación, esto por mencionar algunos ejemplos de cómo la arquitectura coadyuva a la vivencia de emociones, donde participan otros factores como la percepción, la experiencia, aprendizajes y convenciones socioculturales.

Cuando se habla de emociones en la disciplina de la arquitectura, generalmente se piensa en la categoría de “Arquitectura Emocional”, término propuesto por Mathias Goeritz en el año de 1953 a través de su Manifiesto de Arquitectura emocional.5 El manifiesto fue un medio para presentar ante el público el Museo Experimental el Eco.6 Este autor realizó una crítica a la arquitectura del Movimiento Moderno, señalando su deshumanización y atrayendo el concepto de “emoción” como posible respuesta. Al mismo tiempo, la propuesta pretendía proponer la evocación de emociones a través de la categoría estética de “lo sublime” de Edmund Burke,7 que emerge una vez que el habitante percibe y habita alguna espacialidad. El manifiesto, sin embargo, no está estructurado por alguna teoría de las emociones.

El manifiesto comenzó a permear en la obra de arquitectos como Luis Barragán, quién se volvió el máximo representante de la misma, razón por la cual el manifiesto ha tenido un gran impacto en la arquitectura en México. Esto trajo como consecuencia que un gran porcentaje de los textos interesados en arquitectura y emociones analicen y describan la obra de Luis Barragán a través de la categoría “arquitectura emocional”. Así, manifiesto y arquitecto se tomaron como epistemes válidas de la relación arquitectura-emociones, reiterando que más allá de fundamentarse en aspectos teóricos de las emociones, se basan en intuiciones. El estudio de las emociones, sin embargo, es complejo y profundo. Así, gran parte del catálogo de tesis, revistas y publicaciones en México están repletos de textos que no profundizan en las emociones y sólo retoman aquel manifiesto que tiene más de 70 años. De ahí que exista la necesidad
de considerar nuevas aproximaciones que estén estructuradas en teorías de las emociones y las orienten hacia la arquitectura. Esto con el fin de extender las implicaciones y posibilidades en cuanto a la aplicación, descripción, explicación y contraste de lo emocional
y su relación con la arquitectura.

Investigaciones recientes, de los últimos quince años concretamente, han ampliado el término Arquitectura Emocional, el cual tiene resonancia en otras disciplinas donde se han propuesto términos como “diseño emocional”8 o “diseño emocionalmente duradero”.9 Estas posturas, por un lado, reconocen el impacto de las emociones que aplican al mundo artificial a partir de teóricas consolidadas y, por otro, hacen un llamado a tenerlas presentes en el proceso de diseño. Es decir, las emociones se vuelven elementos a considerar en el diseño, incluido el arquitectónico. Algunas preguntas que surgen de lo anterior son: ¿Cómo incorporar el conocimiento en torno a las emociones en el desarrollo del proyecto arquitectónico? ¿Qué conocimiento y formación requiere el o la arquitecta para tratar de diseñar considerando emociones? ¿Cuáles son los límites y alcances del diseño arquitectónico en la generación de emociones? ¿Es suficiente la intuición de las personas arquitectas para entender
las emociones?

Reconociendo la relevancia del tema en torno a las emociones
y la arquitectura, y que en estos momentos no existen métodos
particulares para identificar las que emergen de la interacción habitante-arquitectura, es significativo desarrollar estudios al respecto. El objetivo de esta investigación es implementar un método cualitativo para que los habitantes reporten las emociones y causas que las estimulan al habitar la arquitectura. El método que implementamos en este estudio se ha presentado y validado anteriormente en el campo de la interacción persona-producto,
10 y se busca explorar la viabilidad de implementarlo en la disciplina de la arquitectura. Cumplir esta meta permitirá consolidar métodos particulares para analizar la experiencia emocional del habitante en la arquitectura, su valor emergente, interaccional y contextual.

Con base en lo anterior, es necesario precisar algunos conceptos. Retomando a Norberto Chaves, la arquitectura es el pro-
ducto final del proceso de producción de lo edificado, es decir el producto material que asociamos con el término “edificaciones”, un producto de la cultura material con el propósito de ser habitado.
11 Mientras que para Héctor García Olvera, lo arquitectónico es el fenómeno que considera el proceso de habitar, donde se involucra el uso y apropiación de las edificaciones por parte de los habitantes. En este fenómeno, de la interacción habitante-edificio, se da el desenvolvimiento “bio-psico-socio-antropológico” del ser humano.12

Como se menciona en el título, este artículo se enfoca en identificar las emociones y sus causas en el campo de la arquitectura como un elemento detonante, y por lo tanto deben reconocerse las experiencias, aprendizajes e intersubjetividades de cada persona para así establecer las condiciones que intervienen en la construcción de las emociones.

En la siguiente sección se presenta el marco teórico para posteriormente reportar la metodología y resultados obtenidos. Las últimas dos secciones del artículo son la discusión y las conclusiones.

Marco teórico

El estudio de las emociones se ha formalizado e investigado permanentemente, por lo que existen propuestas que han profundizado y teorizado desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, en las ciencias sociales y las humanidades se han integrado a la conversación debido a la insatisfacción epistemológica que supone sólo estudiar y entender las emociones desde las ciencias naturales (psicología, medicina, neurociencias, etc.). Las emociones suceden en el cuerpo, por lo que se constituyen cultural y socialmente, siendo de suma importancia su consideración.13 La dimensión social además impulsó a revisar dualismos modernos, entre los que se encuentra cuerpo y mente, razón y pasión, naturaleza y cultura. Dicha perspectiva también impactó el campo de la arquitectura. En México se han desarrollado propuestas como las de Johanna Lozoya14 y Armando Silva,15 que brindan una aproximación al abordaje de las emociones en diversas espacialidades, entendiéndolas como una construcción social que se establece por medio de la significación y la resignificación.

El giro afectivo, dentro de la literatura mexicana relacionada con la arquitectura, presenta propuestas que han sido desarrolladas a partir de las teorías de la percepción, siendo la Dra. Karina Contreras Castellanos una de sus impulsoras, claramente expresada en su
tesis doctoral
La significación arquitectónica y urbana en el diseño para propiciar la vinculación espacio-habitante.16 Por otro lado también se han desarrollado tesis de maestría, como Multisensorialidad y emociones. Un camino para promover el cambio de comportamiento
hacia una vida sostenible
,17 en la que se incorpora teorías sobre la cognición 4E, la cual propone que el comportamiento del ser
humano no es meramente racional, sino que el cuerpo es un ente activo que incorpora elementos físicos, sociales y culturales, y por esta razón retoma conceptos de lo corporizado, lo embebido, lo extendido y lo enactivo. Una contribución de dicha tesis es incluir la teoría cognitiva de las emociones para profundizar en su análisis.

Si bien existen muchas aproximaciones al estudio de las emociones,18 en este caso nos posicionamos en la citada antes, la Teoría Cognitiva de las Emociones. Esta teoría reconoce que las emociones son fenómenos subjetivos y complejos que involucran gestos, posturas, tendencias de pensamiento-acción, valencia, cambios fisiológicos, así como por aspectos experienciales y cognitivos.19 Por ejemplo, al sentir enojo puedo fruncir el ceño, mi cuerpo se activa y calienta, el corazón palpita más rápido, existe sudoración, y busco alejarme de lo que me causa enojo; en términos generales la experiencia es desagradable; la propuesta central de la teoría es que las personas pueden explicar las causas que evocan una emoción, en este caso al verbalizar la causa de mi enojo: la cancelación de última hora del vuelo que me llevaría de regreso a casa.

El interés de la teoría cognitiva se centra en las “valoraciones” de eventos y situaciones20 que evocan emociones específicas, y que son informadas a partir de experiencias, aprendizajes e intersubjetividades. Esta teoría profundiza y complejiza el panorama al enfocarse en las “valoraciones”, las cuales ofrecen un entendimiento en torno a las causas que evocan emociones. Así, una persona experimenta alegría porque un familiar cercano se acaba de recuperar de una enfermedad complicada y por lo tanto la “valoración” puede estar asociada al hecho de que el tratamiento, cuidados y condiciones de la persona fueron excelentes, así como a que algo deseado se cumplió. Moors y colegas21 mencionan que la valoración de un estímulo o una situación (un museo o ir a un museo el día de su apertura) pueden ser la causa de elicitación y diferenciación de emociones experimentadas.22 Una de las fortalezas de esta teoría es que se centra en el proceso que desencadena el evento emocional y, a partir de esto, explica las diferencias en torno a las diversas emociones que vivimos los seres humanos, y se reflejan en las valoraciones individuales de los eventos en cuestión.23 La teoría cognitiva de las emociones ha sido implementada con éxito en el campo del diseño,24 en dónde uno de los fines fue identificar las causas que evocan emociones particulares resultado de la interacción persona-
objeto. Identificar las valoraciones que desencadenan una emoción es significativo porque puede ser el punto de partida para diseñar.
25 Considerando que lo arquitectónico es parte del pensamiento de diseño, la teoría cognitiva de las emociones también puede ser un medio para entender con profundidad las causas por las que las personas experimentan emociones a partir de su interacción con las edificaciones. Otro aspecto relevante de la teoría cognitiva de las emociones es que reconoce el impacto de la cultura al experimentar una emoción,26 así como su evocación a través de los sentidos,27 algo que es particularmente significativo para la arquitectura y el entendimiento del fenómeno de lo arquitectónico.

Metodología

El método empleado se basa en la teoría cognitiva para identificar y comprender las causas que provocan las emociones estimuladas por la arquitectura y su contexto o aquello que se presenta
en el fenómeno de lo arquitectónico. Este método fue propuesto por Ortiz y Hernández,
28 es de carácter de identificación causal-
cualitativo y permite identificar las causas que estimulan ciertas emociones y que, una vez identificadas, se nombran como temas de valoración. Este concepto sintetiza una razón que desencadena una emoción en particular. Roseman y Smith,
29 por ejemplo, sugieren que la pérdida de un objeto valioso genera tristeza. Los temas de valoración, por un lado, permiten entender las causas que de-
sencadenan una emoción en particular, y por otro, dicha valoración puede ser el punto de partida en el diseño arquitectónico para su implementación, según los alcances del proceso de diseño. Por ello el acercamiento directo con las personas que habitan lo construido es primordial para la presente investigación.

A continuación reportamos los pasos que se establecieron para cumplir el objetivo de esta investigación: identificar las emociones y sus causas que evocan el interior y el exterior del museo Soumaya de Ciudad de México.

Participantes

Reconociendo que esta investigación es de corte cualitativo, primero se definieron criterios de participación de la población a partir de las siguientes características: ser personas que se encuentran en el rango de 20 a 29 años de edad, ya que son aquellos que visitan más constantemente los museos según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi).30 Se determinó también que las personas participantes no tuvieran estudios en arquitectura para evitar algún sesgo preconcebido debido a la formación. No se consideró significativo el grado de formación académica de las personas participantes, pues las emociones son un aspecto humano. Un factor primordial para participar en el estudio es que las personas hubieran visitado el museo con anterioridad, y con ello indagar lo que habían vivido al visitar el museo. A partir de los criterios de selección se realizó un acercamiento a un total de 24 personas (ss).31 Participaron 12/ss masculinos y 12/ss femeninos. La decisión de tener una población balanceada por sexo fue para hacer un análisis comparativo. Esto a partir de las siguientes razones: en el estudio de las emociones es significativo identificar las causas que las evocan tanto en hombres y mujeres32 y con ello tener datos precisos de cada población. Investigación previa ha señalado que solo al separar los datos por sexo se pueden indagar las causas particulares.33

Caso de estudio

El desarrollo tecnológico ha significado un gran avance para lo que puede construirse hoy en día, pues ayudó a superar muchas de las limitaciones formales que anteriormente condicionaban la materialización de un edificio. Ahora, es posible imaginar y habitar edificios de gran complejidad formal que dada su dificultad técnica lo dotan de un factor sorpresa, en donde el exterior es el centro de atención a costa del interior, característica que algunos teóricos han denominado como “disneyficación”.

Peter K. Fallon, a quien se le acuña el término,34 explica que la disneyficación consiste en una especie de “higienización” y despojo del carácter original de los lugares donde se emplazan
edificaciones donde lo que realmente llama la atención es el decorado, las fachadas de los edificios y el exterior de éstos.
35 Ben A. Heller y Hope Hollocher retoman a Karen Klugman quien define a la disneyficación como “la aplicación de estándares estéticos, intelectuales o morales simplificados a una cosa que tiene el potencial de una expresión más compleja y que invita a la reflexión”,36 estos mismos autores definen a la disneyficación como “el proceso de crear y hacer dinero desde simulacros”,37 por otro lado, Jordi Nofre y Jao Carlos Martins citan a Alan Bryman, quien denomina al término como “disneyzation” (en inglés), quien menciona que “El consumo está en el corazón de la Disneyficación y, como tal,
las cuestiones relacionadas con el control y la vigilancia están íntimamente conectadas con la maximización de la capacidad e inclinación del visitante/consumidor para consumir bienes y servicios”.
38 Michael Sorkin denomina disneyficación al proceso de transformación cuando las redes de comunicación y consumo sustituyen los materiales para “construir un nuevo tipo de ciudad a-geográfica que no conecta con un lugar, sino que borra lo físico para habitar lo conceptual”.39 Finalmente, Greg Siegel, explica que la “disneyficación” es un “modo de desarrollo urbano, en el que un espacio circunscrito es estratégicamente desinfectado y espectacularizado para un consumo máximo y múltiple.40 Este mismo autor nos habla de que la reconfiguración del paisaje es importante para este fenómeno.41

Es decir, la disneyficación es un fenómeno que propone una especie de “simplificación” e “higienización” de aquello que es inicialmente percibido por los habitantes. Por lo tanto, la fachada de las edificaciones tiene un rol importante, cuyo fin se traduce en un mayor consumo a partir de la exposición masiva. Este fenómeno pone énfasis en la estética del exterior que es aquello que llama la atención para una esperada acción de consumo de algún bien o servicio.

Este fenómeno, propio de nuestro tiempo, tiene como meta
obtener atención, principalmente, en redes sociales, medios y herramientas utilizados para una mayor exposición y consumo
masivo. La disneyficación se presenta a niveles y escalas diversas, desde ciudades, espacialidades más pequeñas o en algunos edificios (como un museo). A partir de esta premisa se presume que el
museo Soumaya de Ciudad de México, diseñado por el arquitecto Fernando Romero, cumple con principios de disneyficación, considerando que potencialmente la fachada contribuye a la generación de emociones positivas, a diferencia de lo que ocurre dentro del edificio, considerando que, desde el factor mediático, su exterior
ha sido referenciado por los principales motores de búsqueda en
línea como un edificio “instagrameable”
42 que, como ya se mencionó, es un elemento del fenómeno. Esto coincide en cierto sentido con lo escrito por Jean Baudrillard43 cuando habla sobre la naturaleza de la realidad y la hiperrealidad, mencionando que lo importante es lo que se ve, lo que parece ser y no lo que en realidad es.

Estímulos fotográficos

Para implementar el estudio en diferentes zonas de Ciudad de México se prepararon cuatro fotografías impresas a color en tamaño carta desde dos perspectivas interiores y dos exteriores (ver figuras 1 y 2 del exterior, y figuras 3 y 4 del interior). Se reitera que las personas participantes en este estudio ya habían visitado el museo y que con las fotografías sólo se buscaba detonar su experiencia emocional.

Las fotografías cumplen requisitos particulares. Las del exterior se eligieron debido a que en la primera se logra percibir un poco del entorno en el que el edificio está emplazado, mientras que en la segunda se da un acercamiento a los materiales, formas y colores
de manera más puntual. Por otro lado, las imágenes seleccionadas del interior permiten, en la primera imagen, ver el recorrido general que se presenta en el museo debido a su forma, colores, materiales y contenido del edificio, y la segunda muestra parte de la colección permanente del museo.

Procedimiento

Las entrevistas se realizaron de manera presencial y de forma directa a los sujetos entrevistados, los cuales fueron invitados a participar a través del contacto en las calles como transeúntes de Ciudad de México, esto con el fin de aproximarnos a personas que lo hubieran habitado. El primer paso fue corroborar que todos los participantes habían visitado el museo en un periodo menor a tres meses previos a la realización de las entrevistas. Esto con el objetivo de asegurar un recuerdo más consciente de las emociones evocadas por el museo y evitar la reducción del análisis a meras percepciones de las impresiones fotográficas.

Posteriormente, las personas recibieron las fotografías del exterior de manera impresa en un tamaño de 18 X 22 cm para que ellos las manipularan y tuvieran un mejor acercamiento, y se les
pidió que observaran las fotografías durante un minuto. A continuación, se les entregó un set de 30 tarjetas impresas con nombres de emociones positivas y negativas (Figura 5). Estas emociones han sido validadas anteriormente en su relación con el mundo artificial y consideran dicha relación.
44 Se aclara que para este estudio se entienden emociones “positivas” o “negativas” no por su carácter valorativo socialmente adquirido, sino que se toman las características con base en el nivel de valencia (agradable-desagradable)
y excitación (alto o bajo) de las emociones.

Las tarjetas les fueron entregadas de forma impresa, en un tamaño de 7 X 4 cm, con letra negra y fondo blanco, asegurando que lo único que resaltase fuera el nombre de la emoción; se les presentaron sin algún orden en particular para que los participantes interactuaran con ellas.

Cada participante seleccionó las tarjetas que describían de mejor forma aquellas emociones evocadas por los estímulos presentados y eligieron tantas como quisieron; por ejemplo, algunas personas eligieron 2 tarjetas, otras 5 o 6 para describir su experiencia emocional. Posteriormente, recibieron una hoja tamaño carta color blanco y explicaron de manera escrita los motivos por los cuales experimentaron las emociones elegidas, haciendo énfasis en la explicación de ellas para poder tener una mayor comprensión de la relación entre la edificación y las emociones, y sus valoraciones.

El procedimiento que se acaba de reportar respecto al exterior se repitió con las fotografías del interior del museo, lo que se establece como una segunda parte del estudio realizado.

La sesión concluyó con la descripción del objetivo de la investigación y se aclararon dudas generales de las personas participantes, en caso de tenerlas.

Resultados

Para reportar los resultados primero presentamos un panorama general a partir de las emociones identificadas para el interior y el exterior a través de nubes de palabras. Posteriormente se presentan los hallazgos a partir del análisis de contenido, correspondiente a las causas que las personas reportaron resultado de las emociones experimentadas y segmentada por sexo.

Interior

Como se mencionó en el procedimiento, las personas podían elegir más de una tarjeta de las 30 asignadas, y en esta parte del estudio reportaron en total 54 de las cuales 28 corresponden a emociones positivas, 2 neutras y 24 negativas. En promedio cada persona eligió 2.25 emociones. Las más frecuentemente reportadas fueron: Relajación (7 veces), Aburrimiento (7 veces), Admiración (4 veces) e Inspiración (4 veces). La Figura 6 presenta la nube de palabras que permite visualizar las emociones reportadas.

Exterior

Por otro lado, las personas eligieron 53 tarjetas con los nombres de emociones asociadas al exterior, de las cuales 35 fueron positivas, 3 neutras y 14 negativas. En promedio cada persona eligió 2.2 emociones. Las más frecuentemente reportadas fueron: Admiración (8 veces), Satisfacción (6 veces), Fascinación (5 veces), Sorpresa (5 veces) y Relajación (5 veces). La Figura 7 presenta la nube de palabras que permite visualizar las emociones reportadas.

Si bien tanto el interior como el exterior evocan más emociones positivas que negativas, la cantidad de emociones negativas reportadas para el interior es notablemente mayor a las del exterior. A continuación presentamos detalladamente las causas que evocan las emociones, para lo cual realizamos un análisis de contenido.

Proceso de análisis de contenido

Buscando el rigor en el análisis de contenido realizamos tres ejercicios. En el primero se analizaron los datos con el fin de identificar los elementos formales arquitectónicos (formas, volúmenes,
texturas, etc.) que evocaban las emociones reportadas. En el
segundo, el enfoque se centró únicamente en identificar las causas que evocaban las emociones frecuentemente reportadas.
45 Finalmente, el tercer ejercicio, que denominamos de integración,
presenta las categorías que explican cómo el museo evoca las emociones identificadas. La lógica de este proceso es que tanto la primera como la segunda aproximaciones nos permitieron
familiarizarnos a profundidad con los datos, aspecto fundamental al
analizar datos cualitativos, y las diferentes razones que las personas reportaron al experimentar una emoción, así como reflexionar en torno a los códigos y las categorías propuestos en dichas etapas. A continuación se presentan los resultados organizados por interior y exterior, y segmentados por sexo.

Análisis del espacio interior: mujeres

Las mujeres reportaron 16 emociones negativas, 13 positivas y una
neutra. Los resultados indican que el interior del museo genera
una diversidad de emociones negativas y positivas. Las categorías que explican las razones por las que experimentaron ambas emociones se explican a continuación.

Emociones negativas

• Una solución monótona. Se reporta una falta de imaginación del diseño arquitectónico del interior, por ejemplo, a través del uso del color (otro además del blanco), las formas/geometría plana y espacios vacíos generan Aburrición. Participante (P) 5 “Es un lugar con los mismos colores y todo parece igual.

• Sensación de vacío. Se percibe bello por fuera y vacío por dentro, lo que genera Insatisfacción. P. 8. “Está vacío, no se siente con personalidad.”

Emociones positivas

• Visitar un museo como actividad recreativa. Evoca emociones positivas como el Entusiasmo. P. 16. “Porque visitar un museo siempre me hace ver la vida de otra manera.”

• Solución minimalista. Un espacio con pocos elementos y colores blancos evoca Tranquilidad y Paz en las personas, lo que se asocia a Relajación.46 P. 3. “Me genera un sentimiento de paz al no tener demasiadas personas ni colores explosivos que me generan angustia.”

• Rememorar visitas previas y agradables. Evoca Nostalgia por dichos momentos o las personas que los acompañaron en aquellas visitas. P. 16. “Nostalgia porque ahí fui con una persona muy especial.”

Análisis del espacio interior: hombres

Los hombres reportaron 15 emociones positivas, 13 negativas y 1 neutra. De manera similar a las mujeres, el interior genera reacciones mixtas. A continuación se explican las categorías y las razones por las que experimentaron las emociones identificadas.

Emociones negativas

• Una solución monótona. El uso del color (blanco), las formas/geometría plana y espacios vacíos generan Aburrición. P. 13. “Aburrimiento por la falta de colores, más grande, ambiente frío.”

• Espacio cerrado. El edificio, al no contar con ventanas, genera una sensación de encierro, lo que evoca Miedo. P. 12. “Miedo, un lugar grande pero sin ventanas.”

• Falta de integración. El que no exista concordancia entre el
exterior y el interior impacta negativamente en las expectativas de las personas, que experimentan Decepción o Insatisfacción.
P. 21. “Decepción porque el lugar es mucho más bonito por fuera que por dentro.”

Emociones positivas

• Visitar un museo como actividad recreativa. Evoca emociones positivas como la Diversión. P. 23. “Generalmente visito museos para divertirme.”

• Exhibición. La exhibición es interesante, lo que provoca Sorpresa y Admiración. P. 19. “Sorpresa y admiración por las obras y esculturas que hay dentro del museo.”

Análisis del exterior: mujeres

Las mujeres reportaron 9 emociones negativas, 22 positivas y 1 neutra. En comparación con el análisis del interior, los resultados indican que existe una tendencia hacia las emociones positivas. Las categorías que explican las razones por las que experimentaron las emociones identificadas se muestran a continuación.

Emociones positivas

• Forma poco común del edificio. Asociada al uso de una geometría curva, orgánica, lo que evoca Admiración y Satisfacción. P. 9. “Fascinación por la forma del museo y su diseño.”

• La manera en la que se resolvió el desarrollo de la edificación. Esto, asociado a aspectos constructivos como la estructura
que sostiene al edificio, evocan Admiración.
P. 16. “Admiración porque se necesita mucho intelecto para poder construir algo así.”

• Materiales de la fachada. El uso del material permite el reflejo de elementos del entorno, lo cual es algo agradable para las personas. P. 6. “Diversión por el reflejo del sol a diferentes puntos espaciales.”

• Escala. El tamaño del museo genera una reflexión en torno a la dimensión de las personas. P. 8. “Admiración por el tamaño del edificio, su forma poco común y lo pequeña que me siento en comparación con el edificio.”

Emociones negativas

• Desagrado por la solución arquitectónica. Algunas personas
manifestaron su Desagrado por la manera en la que se resolvió la forma de la edificación. P. 10. “Desencanto porque el edificio no me gusta y es aburrido, siento que no tiene nada interesante.”

Análisis del exterior: hombres

Los hombres reportaron 20 emociones positivas, 3 negativas y 3 neutras. En este caso, las emociones positivas emergen de manera constante respecto al estímulo analizado. Las categorías que explican las razones por las que experimentaron las emociones identificadas se enumeran a continuación.

Emociones positivas

• Forma poco común del edificio. Asociada al uso de una geometría curva, orgánica, lo que evoca Admiración y Satisfacción.
P. 15. “La forma que tiene resulta admirable y satisfactoria a la vista.”

• La manera en la que se resolvió el desarrollo de la edificación. Esto asociado a aspectos constructivos, tales como la estructura que sostiene al edificio, evocan Admiración. P. 23. “Admiración por cómo la estructura está diseñada por dentro.”

• Escala. Se reconoce y sorprende el tamaño colosal del museo respecto a las dimensiones humanas. P. 12. “Sorpresa porque es un edificio colosal.”

• Contraste exterior-interior. La reflexión de la fachada contra los colores usados en el interior genera un contraste. P. 22.
“Admiración por la estructura llena de color a diferencia del interior.”

• Rememorar visitas previas y agradables. Evoca Nostalgia por
dichos momentos o las personas que los acompañaron en dichas visitas.
P. 19. “Nostalgia por algunas de las veces que he ido acompañado al museo.”

Debido a las pocas emociones negativas reportadas no se identificaron categorías concretas.

Resultados comparativos entre el interior y el exterior

El análisis comparativo de los resultados entre el interior y el
exterior, segmentados por sexo, muestra coincidencia en términos de emociones reportadas, así como sus causas. En términos
generales, y a partir de las causas declaradas, se identifica que hay una coincidencia respecto a los resultados organizados por sexo: el exterior tiende a evocar emociones positivas. Realizar el
análisis por sexo también ayuda a identificar diferencias en algu-
nas categorías, por ejemplo, las mujeres hacen referencia al
material del exterior, principalmente por la forma característica del
museo. Las mujeres también reportaron más emociones negativas que los hombres respecto al exterior y asociadas al desagrado de la propuesta formal del edificio. Estas diferencias reflejan
aspectos significativos para cada población.

La aproximación metodológica planteada para cumplir el objetivo permitió dar una respuesta profunda y detallada, por lo que esta investigación cumplió la meta de identificar las emociones y las causas que la evocan a partir de un museo, resultado de la práctica arquitectónica.

Elegir el museo Soumaya nos permitió analizar el fenómeno de la disneyficación y de la “instagrameabilidad” del edificio, y el medio para realizar el análisis fue a través del estudio de las emociones. Los resultados muestran una diferencia notable entre las emociones evocadas por el interior con respecto a las del exterior del museo (ver nubes de palabras). Las dos poblaciones reconocen que la forma externa es única, y se refleja en las emociones reportadas más frecuentemente: Admiración y Satisfacción, las cuales tienden a ser más excitantes,47 lo que contrasta con el interior. Las emociones más frecuentes para el interior son Relajación (agradable) y Aburrimiento (desagradable), las cuales son de baja excitación.48 Así, las emociones identificadas muestran un indicio de una aparente desvinculación entre estas dos espacialidades a partir de tres dimensiones de las emociones: las valoraciones reportadas, así como la valencia (agradable-desagradable) y excitación (alta-baja) de las emociones.

Por otro lado, las emociones identificadas y las valoraciones que las explican muestran procesos relacionados con la memoria, la experiencia, aprendizajes y el reconocimiento de ciertas cualidades técnicas en una combinación de lo material, lo sensible y lo cognitivo de los sujetos. Esto implica que la arquitectura no es el único detonador de emociones. Las personas reportaron experimentar diversión por el hecho de visitar un museo, esto en términos generales. O experimentar Nostalgia por recordar la última visita que realizaron al museo en compañía con un ser querido. Esto ilustra la complejidad del estudio de las emociones en la arquitectura, en donde se pueden identificar elementos concretos asociados a la práctica de la arquitectura, y otros que son más difíciles de asociar a ella.

Es significativo tener presente que las construcciones sociales están involucradas al vivir una emoción. El color, por ejemplo, puede tener un significado específico para una comunidad, el cual a su vez está influenciado por la forma del edificio, entre otros factores. Debido a esta interacción de factores, el “color” está involucrado en emociones tanto positivas como negativas, tanto con respecto al interior como al exterior, lo que demuestra un avance y contraposición con aquellos determinismos arquitectónicos que asumen que un color particular, como el blanco, genera un tipo de emoción específica siempre y de modo concreto.

Discusión

Gran parte de las investigaciones relativas al diseño arquitectónico y a la arquitectura en general está repleta de propuestas con tinte asimétrico en la relación habitante-arquitectura, siendo esta última la de más jerarquía y sobre la cual se centran la mayoría de las investigaciones. En los últimos años, sin embargo, han surgido propuestas que fundamentan que dicha relación debería de dar un giro para centrar la importancia de las investigaciones en el habitante; dos ejemplos concretos se encuentran en González Ochoa49 o
Lomelí.
50 Dicha transformación es fundamental, pues reconoce que la arquitectura está orientada a las personas. La investigación presentada en este artículo aporta en esa dirección al identificar las emociones y las causas que un grupo de habitantes experimenta en un museo. Los resultados presentan evidencia para realizar el cambio de enfoque porque ponen en entredicho, a partir de la teoría y los resultados obtenidos, la idea de que el arquitecto
tiene la capacidad de controlar las emociones del habitante a través de sus propuestas, lo cual es problemático pues se asume que la intuición propia de la persona arquitecta es suficiente, y, en sentido contrario, muestran la relevancia de centrar las decisiones de diseño en el habitante.

Integrar el estudio formal de las emociones en la disciplina de la arquitectura es un área de oportunidad para fortalecer la formación de arquitectos y arquitectas. Esto a partir del hecho de que el estudio de las emociones no está presente en los planes de estudio de la carrera de arquitectura,51 lo que es un indicativo de su actual irrelevancia académica. En vista de lo anterior es que resulta significativa la incorporación del estudio de las emociones a través de
teorías consolidadas (como la cognitiva o la de la construcción
de las emociones) en la formación de futuros arquitectos y arquitectas, lo cual puede representar al menos dos ventajas: primera,
fortalecer la granularidad emocional
52 de las y los arquitectos y,
segunda, ser un medio para entender la dimensión emocional del habitante, pasando así del diseño centrado en el edificio a la arquitectura centrada en las personas.

Al mismo tiempo, y con el fin de destacar lo descrito anteriormente, resulta oportuno traer a la discusión lo que sucede en el caso de
estudio presentado, donde a partir de la incorporación práctica
de la teoría cognitiva de las emociones pudimos evidenciar cómo la
disneyficación emerge del diseñocentrismo. Más allá de señalar
la polaridad existente entre el interior y el exterior, los datos a partir de emociones particulares son un indicativo de una desvinculación o desinterés entre el habitante y la edificación. Este efecto toma sentido cuando analizamos que 10 de las 28 personas que reportaron emociones positivas asociadas al interior del edificio las vincularon con una experiencia personal o compartida con otras personas y no con aspectos del edificio en sí, contrario a lo que sucede con
las emociones positivas reportadas en el exterior, donde sólo 4 de las
35 emociones positivas fueron asignadas a experiencias personales y las demás a características propias del edificio. Si bien es
difícil considerar la intencionalidad de las y los arquitectos durante
el proceso de diseño del museo, es posible señalar que las emociones registradas podrían tener un impacto en el mismo proceso de diseño, en particular en su interior. Esto a partir de los resultados obtenidos.

El estudio de las emociones también tiene el potencial de facilitar su incorporación en investigaciones orientadas a la experiencia del habitante en la interacción con la arquitectura.53 Un hallazgo particular en el campo de la arquitectura en términos de causas que evocan una emoción específica fue la escala del edificio, con un total de 10 registros en las entrevistas. Esto en comparación con estudios similares en el campo de diseño de producto,54 lo cual es un indicativo de las particularidades de realizar investigación en arquitectura, con respecto a la investigación en diseño.

Una vez que hemos implementado el método propuesto por Ortiz y Hernández,55 así como realizado el análisis, sugerimos la incorporación de métodos etnográficos para mejor la exploración del estudio de las emociones, con herramientas como el mapeo etnográfico o la observación participante; su implementación podría extender el entendimiento del estudio de las emociones en el contexto correspondiente.

Por último, nos gustaría destacar como uno de los grandes aportes de la teoría cognitiva de las emociones y la metodología implementada en este estudio, es que genera condiciones para el acercamiento directo entre los profesionales de la arquitectura y los habitantes, lo que establece condiciones particulares para que las y los arquitectos puedan relacionarse y aprender de ellos. Desde lo arquitectónico, además, permite ver y comprender los modos de habitar y vincularse con las espacialidades, reconociendo que este es un fenómeno diverso para cada persona. También permite reconocer la diversidad de causas que estimulan una emoción; dos ejemplos son: el edificio en sí mismo, y las actividades que en él se realizan. Reconocer que la experiencia emocional es dinámica y que se va transformando a través del tiempo, conocer un lugar por primera vez informará mi experiencia futura, lo que nos lleva a comprender que el habitar no es único ni unívoco.

Conclusiones

Los resultados de esta investigación apuntan a que es viable
identificar las emociones que experimenta un habitante a partir de
su interacción con la arquitectura, y que el método presentado
en este artículo es un medio para cumplir dicha meta. Las personas que visitaron el museo que en esta investigación proponemos, y que cumple con los criterios de disneyficación, experimentan emociones que contrastan en términos de las causas, así como de otras dos dimensiones: excitación y valencia.

Las emociones experimentadas por el habitante no emanan exclusivamente de la edificación. La valorización de ella por parte de los habitantes se produce con base en sus valores intersubjetivos y condicionantes como la experiencia y aprendizajes a priori, que se conjugan con los elementos arquitectónicos formales de estas edificaciones, así como con otros aspectos, la actividad de visitar el museo, por citar un ejemplo.

El método presentado en este artículo, además de cumplir su meta, es una vía para que las personas arquitectas puedan aproximarse al habitante, así como para establecer condiciones que orienten el proceso de diseño poniendo atención en la dimensión emocional de la persona. Esto en lugar de aislarlo y presentarlo como secundario.

Las emociones son una parte integral del ser humano. A pesar de esto, muchas veces no se les considera o se asumen como secundarias, privilegiando las condiciones formales de los edificios frente a las cualidades bio-psico-socio-antropológicas del habitante. Por lo anterior es relevante integrar las emociones en la arquitectura, superando la separación sujeto y objeto, y reconociendo el papel activo de los habitantes en la creación de lo arquitectónico.

En este estudio hemos cuestionado la disneyficación, esto como un medio para reflexionar en torno a los motivos del por qué se diseña de esta forma, ¿estamos regresando a un fachadismo que produce cascarones?, ¿son las dinámicas del mercado y el capital las que han subsumido el fenómeno de lo arquitectónico beneficiando sólo aquello que genera más notoriedad? Y finalmente reflexionar sobre los modos de habitar y preguntarnos si lo que importa es el habitar en el exterior, en el interior o en su integridad, si es que en verdad nos importa el fenómeno de lo arquitectónico.

Superar enfoques tradicionales que priorizan la forma del edificio e ignoran al habitante del entorno construido permitirá fortalecer la formación de arquitectos y arquitectas. La incorporación del estudio de las emociones en la arquitectura es un medio para poner en el centro del proceso de diseño a las personas y al mismo tiempo
un área de oportunidad, reconociendo que la arquitectura no se limita a la materialización de objetos, sino a una vivencia humana significativa, compleja y profunda.

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Erick Adrián Amaro Ortega

Programa de Posgrado en Arquitectura

Universidad Nacional Autónoma de México

adriamarort@gmail.com

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Licenciado en Arquitectura por la Universidad Nacional Autónoma de México y actualmente es maestrando del programa de maestría en Arquitectura en el campo del Diseño Arquitectónico en la misma universidad. Ha participado en proyectos arquitectónicos
a diferentes escalas y realizado estudios de investigación en la Universidad Nacional de Colombia (
unal). Se interesa en los procesos cognitivos y semióticos presentes durante la praxis del
diseño arquitectónico.

Luis Javier López Chávez

Programa de Posgrado en Arquitectura

Universidad Nacional Autónoma de México

luislopez@politicas.unam.mx

https://orcid.org/0009-0005-0857-621X

Es licenciado en Relaciones Internacionales egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional
Autónoma de México. Actualmente es maestrando del programa de maestría en Arquitectura de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es profesor de la Facultad
de Ciencias Políticas y Sociales en la licenciatura de Relaciones Internacionales en la rama de Política. Ha realizado estudios en el campo de Diseño Arquitectónico, hábitat e interiorismo de la Universidad Católica de Lovaina, Bruselas, Bélgica. Sus líneas de investigación son diseño arquitectónico, espacio público, arquitectura y política.

Juan Carlos Ortiz Nicolás

Facultad de Arquitectura

Universidad Nacional Autónoma de México

juancarlos.ortiz@cidi.unam.mx

https://orcid.org/0000-0003-2180-1360

Diseñador industrial egresado de la unam, realizó estudios de maestría en Diseño para la interacción en la Universidad Tecnológica de Delft, Países Bajos, y de doctorado en el campo de la Experiencia del usuario en el Imperial College London. Es profesor de la maestría en Arquitectura y de la licenciatura en Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura, unam. Sus publicaciones abarcan los temas de experiencia de usuario, innovación social, derechos humanos y educación en diseño. Desde 2016 es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (snii) del Conahcyt, actualmente es reconocido con el Nivel 1.


1 Lisa Feldman Barrett, How Emotions Are Made: The Secret Life of the Brain, Boston, eua, Mariner Books, 2017.

2 Keith Oatley y Phil Johnson-Laird, “Cognitive approaches to emotions”, Trends in Cognitive Sciences, vol. 18, núm. 3, pp. 134-140, 2014, http://dx.doi.org/10.1016/j.tics.2013.12.004.

3 Ibid., p. 134. “An emotion is a judgment of value (Aristotle, Rhetoric, 1378a); for instance, that a particular event is important, that it is pleasant to be with a certain person, or that a specific concern is urgent. So an emotion is not just physical, like a sneeze. It is an evaluation, now called an ‘appraisal’ [1,2]. This concept is critical because, in a world that is not fully predictable [3,4], evaluation of the significance of everyday events and of people with whom one interacts makes emotions central to life.” Traducción de los autores en el cuerpo del texto.

4 El nombre original es Appraisal Theory.

5 Mathias Goeritz, Manifiesto de la Arquitectura Emocional, Museo Experimental El Eco, https://eleco.unam.mx/manifiesto-de-la-arquitectura-emocional-1953/.

6 Rita Eder, “Arquitectura emocional”, Museo de Arte Moderno, s. f., https://biblat.unam.mx/hevila/e-BIBLAT/CLASE/cla122357.pdf.

7 Edmund Burke, A Philosophical Enquiry into the Origin of our Ideas of the Sublime and the Beautiful, Oxford, Inglaterra, Oxford University Press, 1990.

8 Donald A. Norman, Emotional Design: Why We Love (or Hate) Everyday Things, Nueva York, eua, Basic Books, 2004.

9 Jonathan Chapman, Emotionally Durable Design: Objects, Experiences and Empathy, Londres, Inglaterra, Routledge, 2012.

10 Juan Carlos Ortiz Nicolás e Irma Hernández López, “Emociones específicas en la interacción persona-producto: un método de identificación causal”, Economía Creativa, núm. 9, 2018, pp. 122-162.

11 Norberto Chaves, “Arquitectura y diseño: fronteras y solapamientos”, Conferencia en la Facultad de Arquitectura de la República, Montevideo, Uruguay, farq, agosto de 2011, https://www.norbertochaves.com/articulos/texto/arquitectura_y_diseno_fronteras_y_solapamientos.

12 Héctor García Olvera, “La habitabilidad, lo arquitectónico y lo habitable en el sentido de la producción de los bio-psico-socio-antropológico del ser humano vivo, viviente y habitador”, Academia XXII, vol. 10, núm. 20, 2019, pp. 90-106, https://doi.org/10.22201/fa.2007252Xp.2019.20.72315.

13 Claudio Maíz, “Editorial: El “giro afectivo” en las humanidades y ciencias sociales. Una discusión desde una perspectiva latinoamericana”, Cuadernos de CILHA, núm. 33, 2020, pp. 11-14.

14 Johanna Lozoya, “Giro afectivo: una aproximación al dilema espacial de las emociones”, Bitácora Arquitectura, núm. 39, 2018, pp. 34-39, https://doi.org/10.22201/fa.14058901p.2018.39.67825. Y ver Johanna Lozoya, “Alfabeto de emociones y movimiento”, Bitácora Arquitectura, núm. 30, 2015, pp. 46–53, https://doi.org/10.22201/fa.14058901p.2015.30.56132.

15 Armando Silva, “Emociones Públicas”, Bitácora Arquitectura, núm. 20, 2016, pp. 108-115, https://doi.org/10.22201/fa.14058901p.2015.30.56148.

16 Karina Contreras Castellanos, La significación arquitectónica y urbana en el diseño para propiciar la vinculación espacio-habitante, tesis de doctorado, Universidad Nacional Autónoma de México, 2020.

17 Mónica Aranzazu García García, Multisensorialidad y emociones. Un camino para promover el cambio de comportamiento hacia una vida sostenible, tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma de México, 2020.

18 Herbert L. Meiselman (ed.), Emotion measurement, Sawston, Inglaterra, Woodhead Publishing, 2016.

19 Géraldine Coppin y David Sander, “Theoretical approaches to emotion and its measurement”, en Emotion measurement, op. cit., pp. 3-37; Klaus R. Scherer, “What are emotions? And how can they be measured?”, Social science information, vol. 44, núm. 4, 2005, pp. 695-729.

20 Ira J. Roseman y Craig A. Smith, “Appraisal theory”, en K. R. Scherer, Schorr, A., y Johnstone, T. (eds.), Appraisal processes in emotion: Theory, methods, research, Oxford, Oxford University Press, 2001, pp. 3-19.

21 Agnes Moors, et al., “Appraisal theories of emotion: State of the art and future development”, Emotion Review, vol. 5, núm. 2, 2013, pp. 119-124.

22 La evaluación de un estímulo o una situación con base en diferentes criterios es la causa de la elicitación y diferencia entre las emociones.

23 Ira J. Roseman y Craig A. Smith, op. cit.

24 Pieter Desmet, Designing emotions, Delft, Países Bajos, Delft University of Technology, 2002; Juan Carlos Ortiz Nicolás e Irma Hernández López, op. cit.

25 Pieter Desmet, op. cit.

26 A otras aproximaciones asociadas al estudio de las emociones no les interesa la
dimensión cultural, como a la teoría universal de las emociones, en donde uno
de sus fines es identificar las emociones que todas las personas viven sin importar
el lugar al que pertenecen.

27 Géraldine Coppin y David Sander, op. cit.

28 Juan Carlos Ortiz Nicolás e Irma Hernández López, op. cit.

29 Roseman y Smith, op. cit.

30 inegi, “Estadísticas de museos comunicado de prensa”, Comunicado de prensa núm. 330/22, inegi, 22 de junio de 2022, https://www.inegi.org.mx/contenidos/
saladeprensa/boletines/2022/EstMuseos/EstMuseos2021.pdf.

31ss” se entiende por “sujetos” o “personas” para hacer referencia a la frecuencia de asistencia repetida, según los datos presentados.

32 Feldman, op. cit., p. xiv. La autora explica cómo los estereotipos de género
pueden tener impacto directo en el bienestar de las personas a partir de ideas preconcebidas, tales como que las mujeres son más emocionales que los hombres.

33 M. Dolores Ariño, et al., “¿Se puede evaluar la perspectiva de género en los proyectos de investigación?”, Gaceta Sanitaria, vol. 25, núm. 2, 2011, Barcelona, España, pp. 146-150.

34 André Kehoe, Christian contradictions and the world revolution: Letters to my son, Dublín, Irlanda, Glendale, 1991, p. 151.

35 Ver Pedro Torrijos, “Disneyficación, o por qué el turismo está convirtiendo nuestras ciudades en parques temáticos”, El Economista, Madrid, España, Ecoprensa, 20 de febrero de 2017, https://www.eleconomista.es/construccion-inmobiliario/
noticias/8167233/02/17/Disneyficacion-o-por-que-el-turismo-esta-convirtiendo-nuestras-ciudades-en-parques-tematicos
.

36 Ben A. Heller y Hope Hollocher, “Ecotopias: The Disneyfication of Latin America and Caribbean Nature in the Age of Globalization”, informe preparado para la 1998 Meeting of the Latin American Studies Association, Chicago, eua, pp. 1-20, https://www.academia.edu/1209027/Hofstra_University_Hope_Hollocher_Princeton_
University_Ecotopias_The_Disneyfication_of_Latin_American_and_Caribbean_
Nature_in_the.

37 Ibid., p. 3.

38 Jordi Nofre y J. Carlos Martins, “The disneyfication of the neoliberal urban
night”,
Keep it Simple, Make it Fast!, vol. 3, Paula Guerra and Tânia Moreira (eds.),
An approach to underground music scenes, Universidade do Porto, Porto, Portugal, pp. 113-124, tomado de https://ler.letras.up.pt/uploads/ficheiros/15364.pdf.

39 Ver William Nichols, “Viajes al futuro y sociedad del simulacro: Modernidad, Disneyficación y ruinas de la resistencia en Quinteto de Buenos Aires de Manuel Vázquez Montalbán”, MVM: Cuadernos de Estudios Manuel Vázquez Montalbán, núm. 5, Oslo, Noruega, Universitetet i Oslo, 2020, p. 134.

40 Greg Siegel, “Disneyfication, the Stadium, and the Politics of Ambience”, en Mike Budd y Max H. Kirsch (eds.), Rethinking Disney. Private Control, Public Dimensions, Middletown, ct, eua, Wesleyan Public Press, 2005, p. 300.

41 Idem.

42 El principal motor de búsqueda en internet, Google, arroja más de 1,900 resultados que asocian las palabras “museo Soumaya” e “instagrameable”.

43 Jean Baudrillard, Cultura y simulacro, Barcelona, España, Kairós, 1978.

44 Juan Carlos Ortiz Nicolás e Irma Hernández López, op. cit.

45 Un ejemplo de este tipo de análisis puede encontrarse en Juan Carlos Ortiz
Nicolás, “Analizando respuestas verbales para identificar evaluaciones temáticas en la interacción persona-objeto”,
RChD: creación y pensamiento, vol. 3, núm. 4, 2018, pp. 1-13.

46 Las emociones, al ser fenómenos subjetivos, pueden ser desencadenadas por causas similares con resultados diferentes, lo que a una persona le causa Relajación a otra le genera Aburrimiento. Estos hallazgos se reflejan en los resultados que se reportan en esta sección.

47 Lauri Nummenmaa, et al., “Bodily maps of emotions”, Proceedings of the National Academy of Sciences, vol. 111, núm. 2, 2014, pp. 646-651.

48 Panteleimon Ekkekakis y Zachary Zenko, “Measurement of affective responses to exercise: From “affectless arousal” to “the most well-characterized” relationship between the body and affect”, en Meiselman, Herbert L. (ed.), Emotion measurement, Sawston, Inglaterra, Woodhead Publishing, 2016, p. 309.

49 César González Ochoa, El significado del diseño y la construcción del entorno, Designio, 2007.

50 Donovan Lomelí, Acercamiento a la agentividad comunicativa en la producción
de lo arquitectónico: una crítica de la individualización en la praxis de diseño
, tesis de maestría, Facultad de Arquitectura, unam, 2021.

51 Un ejemplo de esto es: Facultad de Arquitectura, unam, Plan de Estudios de la licenciatura en Arquitectura, 2017.

52 Entendiendo la granularidad emocional como el conocimiento personal de las experiencias emocionales que afectan mi ser y por lo tanto mi relación con otras personas. Ver Lisa Feldman Barrett, op. cit.

53 Claudio Zaldívar Araujo, “Sobre el diseño arquitectónico y la experiencia del habitar, ¿podemos diseñarla?”, RChD: creación y pensamiento, vol. 8, no. 14, 2023, pp. 39-51, https://doi.org/10.5354/0719-837X.2023.69980.

54 Ver por ejemplo Juan Carlos Ortiz Nicolás, “Analizando respuestas verbales”, op. cit.

55 Juan Carlos Ortiz Nicolás e Irma Hernández López, op. cit.

Figura 1. Exterior del museo Soumaya.

Fuente: Rafael Gamo, 2011, Museo Soumaya / FR-EE / Fernando Romero Enterprise. Archivo fotográfico de Rafael Gamo. Archdaily, https://www.archdaily.mx/mx/02-314551/museo-soumaya-fr-ee-fernando-romero-enterprise.

Figura 2. Exterior del museo Soumaya.

Fuente: Rafael Gamo, 2011, Museo Soumaya / FR-EE / Fernando Romero Enterprise. Archivo fotográfico de Rafael Gamo. Archdaily, https://www.archdaily.mx/mx/02-314551/museo-soumaya-fr-ee-fernando-romero-enterprise/57337300e58ecee07000001b-museo-soumaya-fr-ee-fernando-romero-enterprise-photo?next_project=no.

Figura 3. Interior del museo Soumaya

Fuente: Recorrido interior por el Museo Soumaya, Arcux, https://arcux.net/blog/historia-del-importante-museo-soumaya/.

Figura 4. Interior del museo Soumaya.

Fuente: Nicolás José/Hemis. FR. (s/a), National Geographic. https://origin-www.ngenespanol.com/agenda/el-museo-soumaya-ofrece-todos-los-dias-dos-recorridos-virtuales/.

Figura 5. Tabla que muestra emociones utilizadas y definidas por Ortiz y Hernández, Juan Carlos Ortiz Nicolás e Irma Hernández López, op. cit.

Figura 6. Nube de palabras: emociones evocadas por el interior.

Fuente: Elaboración propia.

Figura 7. Nube de palabras: emociones evocadas por el exterior.

Fuente: Elaboración propia.